Mi Venganza, Mi Boda

Mi Venganza, Mi Boda

Wu Xiao Yan

5.0
calificaciones
2K
Vistas
11
Capítulo

La puerta de mi vieja casa de campo se abrió de golpe, revelando la imagen que había intentado borrar por tres años. Allí estaba Ricardo Vargas, con su sonrisa arrogante y a su lado, Camila, su "prima", aferrada a él como una garrapata, mirándome con una mezcla tóxica de lástima y triunfo. Tres años. Tres infernales años desde que Ricardo me exilió aquí, al campo, para "aprender modales". "Sofía, mi amor", dijo con una falsa calidez que me revolvió el estómago. "Hemos venido a buscarte. Ya es hora de que vuelvas a casa". ¿Volver a casa? ¿Con ellos? La antigua Sofía, la huérfana "afortunada" que se arrastraba por las migajas de su atención, quizá lo hubiera hecho. Pero esa Sofía murió el día en que Ricardo me humilló frente a todos, ignoró mis súplicas y me calificó de desagradecida. Murió el día en que su indiferencia destrozó el único recuerdo de mi madre, un simple brazalete de plata que para mí valía más que toda su fortuna. Murió el día en que las palabras de Ricardo resonaron en mi cabeza: "Eres una huérfana, Sofía. Sin la familia Vargas, no eres nada". Esa Sofía ya no existía. "Lo siento, Ricardo", respondí, mi voz serena y clara, saboreando el momento. "Pero creo que hay un malentendido". Levanté mi mano izquierda, dejando que la luz del atardecer se reflejara en el sencillo pero elegante anillo de bodas que adornaba mi dedo. "Ya estoy casada". El silencio fue absoluto. Sus sonrisas se congelaron, la arrogancia de Ricardo se desvaneció, y Camila se quedó con la boca abierta. El juego había terminado. Y yo no era la que había perdido.

Mi Venganza, Mi Boda Introducción

La puerta de mi vieja casa de campo se abrió de golpe, revelando la imagen que había intentado borrar por tres años.

Allí estaba Ricardo Vargas, con su sonrisa arrogante y a su lado, Camila, su "prima", aferrada a él como una garrapata, mirándome con una mezcla tóxica de lástima y triunfo.

Tres años. Tres infernales años desde que Ricardo me exilió aquí, al campo, para "aprender modales".

"Sofía, mi amor", dijo con una falsa calidez que me revolvió el estómago. "Hemos venido a buscarte. Ya es hora de que vuelvas a casa".

¿Volver a casa? ¿Con ellos? La antigua Sofía, la huérfana "afortunada" que se arrastraba por las migajas de su atención, quizá lo hubiera hecho.

Pero esa Sofía murió el día en que Ricardo me humilló frente a todos, ignoró mis súplicas y me calificó de desagradecida.

Murió el día en que su indiferencia destrozó el único recuerdo de mi madre, un simple brazalete de plata que para mí valía más que toda su fortuna.

Murió el día en que las palabras de Ricardo resonaron en mi cabeza: "Eres una huérfana, Sofía. Sin la familia Vargas, no eres nada".

Esa Sofía ya no existía.

"Lo siento, Ricardo", respondí, mi voz serena y clara, saboreando el momento. "Pero creo que hay un malentendido".

Levanté mi mano izquierda, dejando que la luz del atardecer se reflejara en el sencillo pero elegante anillo de bodas que adornaba mi dedo.

"Ya estoy casada".

El silencio fue absoluto. Sus sonrisas se congelaron, la arrogancia de Ricardo se desvaneció, y Camila se quedó con la boca abierta.

El juego había terminado. Y yo no era la que había perdido.

Seguir leyendo

Otros libros de Wu Xiao Yan

Ver más
Un Amor Verdadero Florece

Un Amor Verdadero Florece

Romance

5.0

Mi matrimonio de tres años con Mateo Rojas era una farsa perfecta. Cada noche, al pretender dormir en una cama donde las sábanas se sentían tan frías como su indiferencia, anhelaba una conexión, un simple toque que nunca llegaba. Hasta que una noche, la farsa se desmoronó, y la verdad estalló en un grito desesperado: "¡Quiero el divorcio!" Esperaba una pelea, una explicación, cualquier cosa menos el silencio gélido de su aceptación. Su hermana Isabella, la única aliada en ese gélido clan, me confirmó lo que mi corazón ya intuía: era una "esposa trofeo", la fachada impecable que él necesitaba. Pero la fachada tenía un propósito mucho más oscuro, una verdad que ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado. Dispuestas a huir y empezar de nuevo en España, regresé a la mansión para empacar y escuché un gemido ahogado. Un gemido que provenía de la habitación de invitados. Con el corazón latiéndome a mil, me asomé por la rendija de la puerta entreabierta. Y entonces, mi mundo se hizo pedazos. Allí estaba Diego, el hermano adoptivo de Mateo, y mi esposo. Mateo, de rodillas, con un vibrador rosa en la mano, un gemido ahogado de su propio hermano. No era una mujer. Era Diego. Mi matrimonio, mi vida, mi amor. Todo había sido una cruel puesta en escena para ocultar una verdad retorcida, un amor prohibido. La bofetada que le di a Diego por cortarme el pelo, el dolor, la humillación, y los golpes que le siguieron, fueron solo una prueba más de que mi vida era un infierno. Mateo me encontró inconsciente, pero en lugar de protegerme, me culpó y defendió a su amante. "No te lo tomes a pecho. Es un niño malcriado", dijo, justificando la violencia. ¿Un niño malcriado? ¿Después de que me golpeó con una botella y casi me mata? La burla de Diego en el desayuno, su complicidad con Mateo, hizo que un dolor inmenso me invadiera. Por la noche, la vi de nuevo. La pasión en los ojos de Mateo mientras besaba a Diego, una ternura que nunca me había mostrado a mí. Ese era el verdadero Mateo, no el hombre frío que me negaba un beso. Todo este tiempo había sido ciega. Ciega de amor, ¿o de miedo? Pero la venda finalmente cayó. Ahora entiendo por qué no te quería a ti. Porque él me quiere a mí. Y por eso, Mateo, te voy a destruir.

De Huérfana Miserable a Reina

De Huérfana Miserable a Reina

Moderno

5.0

"Luciana, firma aquí. Ya que no puedes darme un nieto, al menos ten la decencia de no estorbar", me escupió mi suegra, arrojándome los papeles del divorcio. A su lado, mi esposo, Patrick, me miraba con una frialdad desconocida. En la pantalla del teléfono de mi suegra, una ecografía proclamaba: "¡Pronto seré abuela! ¡La familia Chávez tendrá un heredero!". Esperaban mi derrumbe, pero en cambio, me reí. La humillación constante, el ser llamada "árbol seco" y "huérfana miserable", había llegado a su clímax. Ellos creían que me dejaban sin nada, culpándome de una infertilidad que, irónicamente, era suya. Cada insulto, cada acto de desprecio, era un puñal que me hundían, mientras Patrick me traicionaba con su prima Yolanda, quien ahora estaba embarazada. "¿De qué te ríes, árbol seco?", preguntó mi suegra, confundida. No, no había perdido la cabeza. Nunca antes había tenido las cosas tan claras, porque yo guardaba un secreto: el diagnóstico de azoospermia incurable de Patrick. Pero antes de poder usar mi arma secreta, el destino me dio otra. Una llamada de la Fiscalía. "Su ADN coincide en un 99.9% con el de la familia Castillo". Castillo. Máximo Castillo, el rey del café. Mi jefe. De la noche a la mañana, la abandonada huérfana se convertía en la heredera de un imperio. Y mientras mi vida se transformaba, escuché a mi suegra y a Patrick dentro de mi casa: "Échala a la calle. No tiene a dónde ir. Es una huérfana miserable. La dejaremos sin nada. Se lo merece, por ser un árbol seco inútil." La felicidad se convirtió en hielo. Tomé el informe de Patrick. La determinación fría y cortante me invadió. Ya no había amor que proteger. Solo quedaba la venganza.

Quizás también le guste

La Novia Abandonada Se Casa Con El Capo Despiadado

La Novia Abandonada Se Casa Con El Capo Despiadado

Mead Ogawa
5.0

Faltaban tres días para mi boda con el subjefe de la familia Garza cuando desbloqueé su celular secreto. La pantalla brillaba con una luz tóxica en la oscuridad, junto a mi prometido dormido. Un mensaje de un contacto guardado como 'Mi Diablita' decía: "Ella es solo una estatua, Dante. Vuelve a la cama". Adjunta venía una foto de una mujer acostada en las sábanas de su oficina privada, usando una de sus camisas. Mi corazón no se rompió; simplemente se detuvo. Durante ocho años, creí que Dante era el héroe que me sacó de un teatro en llamas. Jugué a ser la perfecta y leal Princesa de la mafia para él. Pero los héroes no le regalan a sus amantes diamantes rosas únicos mientras le dan a sus prometidas réplicas de zirconia. No solo me engañó. Me arrastró por el lodo. Defendió a su amante por encima de sus propios soldados en público. Incluso me abandonó en la orilla de la carretera el día de mi cumpleaños porque ella fingió una emergencia de embarazo. Él pensaba que yo era débil. Pensaba que aceptaría el anillo falso y las humillaciones porque solo era una moneda de cambio. Se equivocaba. No lloré. Las lágrimas son para las mujeres que tienen opciones. Yo tenía una estrategia. Entré al baño y marqué un número que no me había atrevido a llamar en una década. —Habla —gruñó una voz de grava al otro lado. Lorenzo Montoya. El Jefe de la familia rival. El hombre al que mi padre llamaba el Diablo. —Se cancela la boda —susurré, mirando mi reflejo. —Quiero una alianza contigo, Enzo. Y quiero ver a la familia Garza arder hasta los cimientos.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
Mi Venganza, Mi Boda Mi Venganza, Mi Boda Wu Xiao Yan Romance
“La puerta de mi vieja casa de campo se abrió de golpe, revelando la imagen que había intentado borrar por tres años. Allí estaba Ricardo Vargas, con su sonrisa arrogante y a su lado, Camila, su "prima", aferrada a él como una garrapata, mirándome con una mezcla tóxica de lástima y triunfo. Tres años. Tres infernales años desde que Ricardo me exilió aquí, al campo, para "aprender modales". "Sofía, mi amor", dijo con una falsa calidez que me revolvió el estómago. "Hemos venido a buscarte. Ya es hora de que vuelvas a casa". ¿Volver a casa? ¿Con ellos? La antigua Sofía, la huérfana "afortunada" que se arrastraba por las migajas de su atención, quizá lo hubiera hecho. Pero esa Sofía murió el día en que Ricardo me humilló frente a todos, ignoró mis súplicas y me calificó de desagradecida. Murió el día en que su indiferencia destrozó el único recuerdo de mi madre, un simple brazalete de plata que para mí valía más que toda su fortuna. Murió el día en que las palabras de Ricardo resonaron en mi cabeza: "Eres una huérfana, Sofía. Sin la familia Vargas, no eres nada". Esa Sofía ya no existía. "Lo siento, Ricardo", respondí, mi voz serena y clara, saboreando el momento. "Pero creo que hay un malentendido". Levanté mi mano izquierda, dejando que la luz del atardecer se reflejara en el sencillo pero elegante anillo de bodas que adornaba mi dedo. "Ya estoy casada". El silencio fue absoluto. Sus sonrisas se congelaron, la arrogancia de Ricardo se desvaneció, y Camila se quedó con la boca abierta. El juego había terminado. Y yo no era la que había perdido.”
1

Introducción

09/07/2025

2

Capítulo 1

09/07/2025

3

Capítulo 2

09/07/2025

4

Capítulo 3

09/07/2025

5

Capítulo 4

09/07/2025

6

Capítulo 5

09/07/2025

7

Capítulo 6

09/07/2025

8

Capítulo 7

09/07/2025

9

Capítulo 8

09/07/2025

10

Capítulo 9

09/07/2025

11

Capítulo 10

09/07/2025