Cicatrices
5.0
calificaciones
1.1K
Vistas
18
Capítulo

Circe Price tiene muchas heridas que no sanan, ha decidido esconderse y ser precavida, no sólo para salvar su corazón, sino también su vida. Deim Luxfero odia todo lo que tenga que ver con su padre, es así que se niega a cumplir con su trabajo. ¿Qué pasa cuando la representación del miedo se topa con un ser lleno de dolor?, ¿qué puede salir mal? Quizás todo, después de todo, las cicatrices que no se ven, suelen ser las más profundas. Serie Luxfero, libro 25.

Cicatrices Capítulo 1 Prefacio - Comienzo

Ella observa con tristeza y alegría la casa donde alguna vez creyó ser feliz. Así había sido, todo había sido un cuento de hadas, al principio, claro; porque después había sido una película de horror.

Por suerte, todo aquello no era más que un horrible sueño del que había despertado, ahora sólo tenía que aprender a vivir, de nuevo, y para esto, ella debía comenzar en otro lugar, y así lo haría.

- Todo listo señorita –dijo el hombre mayor. Ella vuelve la cabeza para verlo parado junto a la puerta trasera, abriéndola para ella.

- Gracias –dice subiendo al taxi con la ayuda del caballero, él cierra la puerta y camina hacia la puerta del piloto.

El hombre comienza a conducir, debe llevarla hasta el aeropuerto, de ahí a Cambridge, donde sería su nuevo hogar permanente.

***

- Estoy harto de esto –dice él observando a su madre salir de aquella habitación.

- No pasa nada cariño, sabes que así como viene se va –dice ella como si nada hubiese pasado.

- No me importa si es mi padre, me gustaría matarlo con mis propias manos –aprieta los puños conteniendo lo más que puede la ira.

- Cariño, está bien si te enfadas, pero no digas esas cosas horribles –se acerca y toma suave sus brazos–. Sé que tu padre no es la mejor persona del mundo, ni el mejor padre, pero hay algo por lo que le estaré agradecida por siempre –dice cogiendo su mano entre las suyas–, tú, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y sin él, no sería posible.

- Tengo que irme, te veo después mamá –dice antes de darle un beso en la mejilla a modo de despedida.

Había salido rápido de ahí, no soportaba la situación a la que su padre había sometido a su madre, de verdad deseaba que ese bastardo estuviera muerto, igual que todos, los que eran como él.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

El alfa prisionero

El alfa prisionero

Madison Scott

Emma ha crecido con las historias sobre brujas y hombres lobos que le contaba su madre. Por culpa de esa obsesión, vivió recluida junto a su hermano mellizo la mayor parte de su vida. El día en que un misterioso folleto llegó a la puerta de su cabaña, Emma debió desconfiar y recordar todas las advertencias que le daba su fallecida madre. ¿Cómo pudo llegar aquel papel a su pequeño hogar alejado del mundo exterior? La idea de comenzar una nueva vida en un pueblo de Alaska junto a su hermano mellizo, era demasiado tentadora como para dejarla pasar. Sin pensarlo demasiado, ambos hermanos abandonaron todo lo conocido para embarcarse en un viaje que los llevaría a lo que ellos creían que era un idílico pueblo, pero apenas llegaron, se dieron cuenta de que aquel lugar no era lo que esperaban. En especial, cuando un enorme, musculoso y atractivo hombre, apareció desnudo en la puerta de su nueva casa mientras les exigía que se marcharan y, para colmo, no dejaba de llamarla bruja. Su primer pensamiento fue escapar. ¿El problema? Quien entraba en Silvershade Summit nunca podría salir y Emma estaba atrapada en aquel lugar con ese loco hombre que no solo la exasperaba, también ponía todas sus hormonas a punto de ebullición. Asher llevaba ciento cincuenta años prisionero en aquel pueblo junto a su manada y todo por culpa de una bruja. El alfa odiaba a las de su clase por más que, para romper la maldición, una bruja debía llegar Silvershade Summit y unirse a él como su compañera de vida. ¡Él jamás se uniría a una bruja, aunque eso significara la liberación! Lo que Asher no esperaba, era que la mujer a la que aborrecía sin conocerla, volviera loco a su lobo y no lograra pensar en otra cosa que no fuera en poseerla.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro