Pídeme que me quede

Pídeme que me quede

Sieteletras

5.0
calificaciones
11.4K
Vistas
25
Capítulo

Si te obligan a casarte con alguien a quien no conoces, no amas, no imaginas y mucho menos has visto. ¿Qué harías? -Yo escape con alguien que para mí era el amor de mi vida en ese momento. Gran error, pero no hay nada de que arrepentirse o alarmarse, siempre escogería la misma opción, escaparme y vivir. Nunca vi nada fuera de mi casa, nunca supe que era pasar hambre o trabajar, pero ahora sí. Se que metí en aprietos a mi familia, pero espero jamás encontrarme con el hombre a quien deje plantado en esa iglesia. Me quedo sentada en el parque de la universidad mientras pienso en que es lo que haré en la noche, trabajar nuevamente y es inicio de mes así que debo de obtener las mejores marcas hoy y así asegurar un mes relajado. Se que si mi familia se entera donde trabajo estarían muy avergonzados de mi, pero no me importaría si eso me da independencia, además yo no hago nada malo. "Bailarle a millonarios no es malo, si claro" - dice mi conciencia. -Cardy B lo hacía y mírala ahora - le respondo. -Ella tenía talento, algo que tú no tienes o bueno no sabes cantar... Pongo mis ojos en blanco y cuando estoy por dar un paso hacia adelante alguien cubre la luz del sol. Lo miro a los ojos y el a los míos. Mierda mi Jefe!

Capítulo 1 La Gata

La vida se encarga de reunirnos con las personas que menos esperamos pero que necesitamos en ella. Cada persona no llega a nuestra vida por qué sí, siempre hay un motivos - esa frase siempre repetía mi abuela quién conoció al amor de su vida y con quien compartió muchos años juntos.

Era noviembre cuando se dirigía a su trabajo, para ser exactos a su segundo trabajo nocturno, con sus tacos altos, su vestido rojo pequeño y sus uñas pintadas, el cabello suelto largo, caminaba robando las miradas de hombres y mujeres, caminaba con seguridad y con la mirada sobre los hombros de los demás, con cierta arrogancia en su sonrisa, los ojos con un delineado perfecto, sus pestañas postizas largas, sus labios del mismo tono que su vestido.

Los hombres querían acercarse pero con una sola mirada de ella el miedo los detenía, miedo porbsu forma de caminar hacia que todo hombre la vea peligrosa y muy segura, algo que a los hombres realmente no les agrada mucho.

Ella caminaba mirando la larga fila del Club, los hombres la miraban apreciando su belleza, esos ojos ojos azules intensos los miraban a todos con desdén. Él de vigilancia le alzó las mano y ella también le alzó la mano, relajo su rostro y sonrió. Algunos sucumbieron a sus fantasias más extremas y ella lo podía ver, esos ojos de deseo en sus rostros.

Pero este era su trabajo, está era la manera en la que se ganaba la vida y ellos eran sus fuentes de ingreso.

Tocó la puerta de la parte de atrás del Club.

-El código...

-Jodete, mirame a los ojos - ordenó.

El vigilante la miro.

-Eres uno nuevo, Bien dale gato negro de color celeste.

La puerta se abrió. Agarró de las mejillas al nuevo vigilante.

-Eres lindo -dijo con una sonrisa al costado.

El vigilante queda hechizado por sus labios carnosos y esos ojos celestes, su cabello perfectamente planchado y cuidado.

-Eres mudo, a mi me encanta los que hablan - dice ella muy coqueta, arregla su camisa y quita las pequeñas manchas de polvo de su saco.

Camina como si estuviera en un pasarela. En los vestidores la miran y sonríen.

-Gata llegas cinco minutos tarde.

-Llegue para la función.

-Veo que estás lista.

-Siempre mi amor - dice ella.

Camina hacia su lugar, todas tienes sus propios tocadores, donde ponen sus cosas, maquillaje ropa, accesorios, lo que ellas quieran. Ella tiene su tocador de color blanco con luces blancas, se mira al espejo y solo se limita a sonreír, pero detrás de esa encantadora sonrisa se esconde un mundo de emociones.

-Gata - grita el animador.

-Tu turno gata déjalos secos - dice su amiga, quién la toma por los hombros dándole ánimos.

Ella se levanta de su lugar y camina. Se pone su máscara. Sus tacos son sencillos, a mismo elegante.

Ella camina hacia un tubo metálico, mira a todos por encima de los hombros y comienzan a mover sus caderas de un lado al otro, sube y baja ese tubo, sus caderas se mueven lento, agarra el tubo y comienza a dar vueltas.

Ella ve a los hombres mirarlas y se siente poderosa, siente que puede obtener lo que quisiera con solo chasquear los dedos.

Se quita el vestido para quedar en un lencería sexy y ve a los hombres gritar.

Ella mira a sus amigas y con la mirada ordena que avancen, las tres comienzan a caminar por la pasarela y los hombres le van tirando dinero, mientras sus amigas toman el dinero ella no lo hace, sabe que al final de la noche a ella siempre le pagan más.

Camina en dirección hacia adelante, deleitando a todos con su caminar, parece una modelo.

-Quitate la máscara - gritan.

Pero una regla básica de ella cuando ingreso a trabajar fue no hacerlo y se lo respetaron, aún nadie comprende porque los jefes aceptaron el trato, pero sin duda ella tiene demasiados privilegios.

Espera a que sus amigas se le unan al final de la fila, para bajar. Ella como una digna dama que finge ser, alza su manos y los hombres se mueren por tomar su mano, ella busca con la mirada a alguien y lo ve ahí sentado sin el más mínimo interés en alguna mujer, se toma la molestia de bajar y pasar por su mesa, pero él no le hace caso.

Su sonrisa aparece, es vacilante pero decide dejarlo por esta noche. Los hombres sabe cuál es su modalidad de pago, cuando ella pasa por sus mesas y se deja tocar y ella les toca el cuello y les muerde la oreja hace que todos manden sumas de dinero grande.

Sus amigas no comprenden que tiene ella de especial para que sus pagas sean superiores pero ella al ser una estudiante de marketing y publicidad sabe como jugar con las mentes de estos hombres.

Ha dado 45 minutos de show, de caminar por tantas mesas y acariciar, hablar, susurrar decide irse.

- Cat Black - le dice alguien quién la invita a sentarse.

-Querido - dice ella, extiende su mano y él la toma, le da un ligero beso en su mano, ella se sienta.

Todo en ese club son clientes recurrentes, ya conocen su genio, sabe que es capaz de hacer y cómo es que le toleran tales actos.

- Espero que está vez me aceptes cenar conmigo - dice mirando al joven. Ella mira de arriba a abajo su rostro y sonríe hacia un costado.

Se puede notar el nerviosismo de el muchacho, ella inclina la cabeza hacia un costado.

-Pide que me traigan mi vestidos y habla con el jefe y te acompaño - susurra en su oído.

El joven sonríe y no puede con tanta emoción, asiente con la cabeza. Se pone de pie y con él el resto de chicas.

Seguir leyendo

Otros libros de Sieteletras

Ver más

Quizás también le guste

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

SoulCharger
5.0

Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

SoulCharger
5.0

Llevaba tres años siendo la sombra de Don César, el hombre más poderoso del país, viviendo en una jaula de mármol donde mi único papel era ser la esposa perfecta y sumisa. Aquella noche era nuestro tercer aniversario de bodas; había preparado su cena favorita y lo esperaba con la esperanza de que, por una vez, me viera de verdad. Sin embargo, la realidad me golpeó con una notificación en el móvil: César estaba en el hospital con Rubí, su eterno "amor de infancia", dándole el consuelo que a mí me negaba. Cuando llegó a casa horas después, ni siquiera miró las velas consumidas; simplemente me llamó "marcador de posición" y me recordó que yo solo estaba allí para cuidar su imagen corporativa mientras Rubí se recuperaba para ocupar mi lugar. Soporté sus desprecios mientras él me trataba como a una sirvienta inútil, ignorando que yo había renunciado a mi carrera para ser su paz. Mi propia madre me enviaba mensajes exigiéndome que fuera "útil" para los negocios, tratándome como una moneda de cambio en una familia que solo valoraba el poder y me consideraba una decepción sin educación. Me invadió una furia fría al darme cuenta de que nadie en esa mansión conocía mi verdadero rostro. César no tenía idea de que su "esposa aburrida" era en realidad "El Oráculo", la genio médica que había revolucionado la ciencia a los dieciséis años y que movía los hilos de fortunas globales desde su portátil. ¿Cómo pudo ser tan ciego para despreciar al diamante que tenía en casa por una piedra falsa como Rubí? Esa noche, la mujer que mendigaba amor murió. Firmé los papeles del divorcio, tiré mi anillo de medio millón de dólares a la basura y decidí que era hora de que el mundo conociera al verdadero Oráculo. César pensaba que me estaba desechando, pero pronto descubriría que al echarme de su vida, acababa de perder a la única persona capaz de salvar su imperio de la ruina total.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro