La amante del Mafioso

La amante del Mafioso

Fátima Briceño

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Capítulo

Kira Petrova desea comerse el mundo y convertirse en la mejor bailarina de ballet, pero su lado perverso hace que experimente la oscuridad del infierno y descubra cosas inimaginables de las que jamás querrá salir. Por su parte, Dmitry Sokolov es un hombre poderoso y sin escrúpulos que consigue lo que quiere sin importar el precio, o al menos eso cree él hasta que conoce a Kira. Un alma pura, deseosa de experimentar y él un demonio dispuesto a devorar. El morbo y la lujuria los hará caer en un abismo de pasión imposible de controlar.

Protagonista

: Kira Petrova y Dmitry Sokolov

Capítulo 1 1

Kira Petrova.

Carta de aceptación

La Academia de Ballet Vaganova se complace en informarle que usted ha sido admitido(a) para formar parte de nuestro programa académico del próximo año. ¡Felicidades!

Es importante que el día de ingreso usted...

Ni siquiera termino de leer la carta cuando ya estoy dando saltos de la emoción. ¡No puedo creerlo! ¡Me aceptaron! ¡Sí! ¡Es increíble!

-Mamá, mamá, ¡me aceptaron! -grito, eufórica bajando las escaleras de la casa hasta llegar a su despacho.

-Te aceptaron, ¿dónde? -pregunta confusa quitándose las gafas.

-En la academia de ballet, mamá -levanto la carta de aceptación mostrándosela.

-Mmm... Ya sabes lo que opino al respecto, no sé por qué te molestas en alegrarte porque no pienso dejar que pierdas tu tiempo en esas tonterías que no te labrarán un futuro. Estudiarás economía y te harás cargo de la empresa. Esas estupideces del ballet lo puedes dejar como pasatiempo -comenta pasando de mí y concentrándose de nuevo en los documentos que tiene frente a sus ojos.

Mi madre es una maldita, sí esa es la palabra correcta para describirla, una maldita. Por más que me he esforzado por hacer todo lo que me pide y comportarme delante de los demás como me dice, ahora que deseo ser una bailarina profesional no quiere dejarme serlo. Solo por el simple hecho de que no es una carrera apta para tomar el mando de la empresa, la cual no me interesa en lo absoluto. Mi único sueño es ir a una academia prestigiosa y formarme como la mejor bailarina de ballet de toda Rusia y mejor aún, del mundo entero si es posible.

Vivo con mi madre en una gran mansión; es dueña de una de las empresas tecnológicas más grandes del país, así que siempre he vivido rodeada de todo tipo de lujos. He tenido una educación muy estricta desde que tengo memoria. También se me ha preparado en las mejores escuelas con el fin de que algún día continúe con el legado que mi madre forjó con su propio esfuerzo.

En cuanto a mi padre no sé nada de él y tampoco lo conozco. Soy fruto de una noche de copas y diversión, por eso mi madre es tan estricta conmigo. Dice que no desea que siga sus mismos pasos, pero yo opino lo contrario. He vivido tantos años encerrada en mi burbuja de ser la hija perfecta que ni siquiera sé lo que es disfrutar de una fiesta o salir con amigas a divertirme. Y, en este punto creo que ha llegado la hora de hacerlo.

Necesito vivir mi juventud, apenas tengo 23 años y tengo muchas cosas por conocer y descubrir.

-Mamá, voy a ir a la academia -refuto con autoridad.

-No irás, y no es tema de conversación -dice tajante.

-Soy mayor de edad, mamá, puedo hacer lo que quiera.

-No mientras vivas bajo mi techo. Además, no pienso pagar ni un solo centavo a esa academia por apoyar tus caprichos.

-¡No son caprichos! ¡Es mi vida, mamá y quiero hacer con ella lo que me plazca, no lo que tú quieres! ¡Estoy cansada de hacer siempre lo que me pides, pero cuando yo quiero hacer algo por mi cuenta, no me dejas! -grito, eufórica.

-Eres una malagradecida de mierda que únicamente piensa en sí misma. ¿No ves que trato de ayudarte? ¿Cómo crees que es el mundo? Te diviertes a lo loco y luego, ¿qué? ¿Ah? Yo lo viví y aprendí de mis errores a los golpes, no quiero que tú pases por lo mismo, ni mucho menos ser como mis padres que me echaron a la calle al darse cuenta de que estaba embarazada. Me tocó esforzarme y trabajar bastante para llegar a ser lo que soy ahora. ¡Así que no me vengas con esta mierda porque he sido yo sola quién te ha sacado adelante con el sudor de mi frente! ¡Lo mínimo que debes hacer es agradecerme! -espeta, molesta golpeando la mesa del escritorio.

-No estoy siendo mal agradecida, nada más quiero vivir mis sueños; conocer, disfrutar, salir con mis amigas... Nunca me dejas hacer nada y estoy cansada de eso. ¿Es malo querer hacer algo diferente?

La veo resoplar y levantarse de la silla.

-Tienes lo que una chica de tu edad quiere. Te he dado todo, comodidades, buena educación y amor. Pero esto que me pides es absurdo, no entiendo tus ganas de experimentar algo pasajero y que no te dará un buen futuro. En cambio, yo te ofrezco una carrera que te permitirá ser grande en la industria y tú la quieres desaprovechar...

-No es algo pasajero, es mi sueño y quiero hacerlo realidad con o sin tu ayuda.

-Ah, ¿sí? Y dime, ¿cómo piensas mantenerte hasta entonces? Porque sí sales por esa puerta en busca de tus caprichos sin sentido no verás ni un centavo de mi parte.

¡¿Qué...?! Definitivamente se volvió loca. ¿Está chantajeándome? ¡Pues que se joda! Veré qué hacer para mantenerme y pagar la academia. No me importa tener que buscar trabajos de medio tiempo o por horas, algo se me ocurrirá.

-Muy bien, mamá si eso es lo que deseas entonces está será nuestra última conversación. Si crees que vas a chantajearme con dinero para no irme, estás equivocada. Observa como salgo por esa puerta y no regreso a pedirte un centavo.

Me doy media vuelta y salgo con las pulsaciones aceleradas, y el corazón bombeando más sangre de lo normal. Me duele porque es mi madre, pero no puedo dejar que siga haciendo con mi vida lo que quiere.

Piensa que seré como ella y no es así. Solo le pido salir un poco y divertirme, tampoco es que me la mantendré de fiesta en fiesta. Además, el hecho de que no quiera que persiga mis sueños me duele aún más. He visto como otros padres apoyan a sus hijos y mi madre hace todo lo contrario. Me iré de la casa y le demostraré que mis ganas de bailar no son un capricho, sino algo que quiero ejercer hasta que mi cuerpo aguante.

Deseo viajar y participar en grandes obras, que las entradas de las funciones se agoten solo por verme bailar; ansío llegar a ser reconocida a cualquier parte que vaya y que cuando sea mayor mire atrás y pueda decir que realmente disfruté mi vida plenamente porque, aunque me cueste mucho esfuerzo sé que valdrá la pena.

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