/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
Mi matrimonio de ocho años con el magnate tecnológico Jaime Salazar era un secreto, una fachada perfecta de amor y devoción. Yo era una chef famosa, él era el esposo devoto, pero todo era una hermosa mentira.
En nuestro octavo aniversario, Jaime me mostró un video: mi hermano menor, Kael, atado a una silla, humillado, siendo torturado por una "artista" llamada Karen Castro. Jaime lo llamó "arte performance", una retorcida muestra de la "visión" de su nueva musa.
Ignoró mi horror, su personal repitiendo sus palabras, afirmando que yo "no lo entendería". Me dio un ultimátum: probar la ilegalidad de Karen o disculparme públicamente por difamarla. Cuando supliqué por Kael, ofreció veinte millones de pesos para su terapia, su voz plana y definitiva. Dijo que Karen era "importante" y que yo no me interpondría en su camino.
La verdad me golpeó como una bofetada. Jaime era el mecenas de Karen, su amante, su escudo legal. Usaba su inmenso poder para proteger su crueldad. Estaba atrapada, aislada, mi propia casa era una jaula.
—¿Eres su abogado? ¿La estás ayudando a hacer esto? —logré decir, con la voz rota.
Él solo me miró, sus ojos vacíos de amor, y dijo:
—Hanna, no hagas esto más difícil.
Firmé los papeles, desesperada por proteger a Kael. Pero fue demasiado tarde. Kael se arrojó al vacío. En el hospital, Jaime, el principal benefactor, ordenó que no "malgastaran recursos". Mi hermano murió. Mi bebé también, perdido en el horror. Estaba destrozada, culpándome por haber confiado en él.
Capítulo 1
Hanna Montes, un nombre sinónimo de genio culinario, era un secreto. Mi matrimonio con el magnate tecnológico Jaime Salazar era uno aún más grande. Durante ocho años, fuimos la pareja perfecta y oculta.
Para nuestros amigos más cercanos, él era el esposo devoto, el hombre poderoso que me trataba como a una reina. Era una hermosa mentira.
En el octavo aniversario de nuestro matrimonio, Jaime se sentó frente a mí en nuestra sala minimalista, con una expresión tranquila. Tocó su tablet.
—Tengo algo que mostrarte —dijo.
Su voz era uniforme, el mismo tono que usaba para hablar de precios de acciones o capacidad de servidores.
La pantalla se iluminó. Se me cortó la respiración. Era mi hermano menor, Kael. Estaba en un escenario, pero no con su guitarra. Estaba atado a una silla, con la ropa rasgada, su cuerpo expuesto de la manera más humillante.
Una mujer, Karen Castro, lo rodeaba. Sostenía un pincel, no sobre un lienzo, sino sobre la piel de Kael. Lo llamaba arte. Movía sus extremidades como si fuera un muñeco.
Kael intentó luchar. Se tensó contra las cuerdas, su rostro una máscara de terror y vergüenza. Pero estaba inmovilizado.
Sus gemidos de dolor resonaban desde los altavoces de la tablet. Jaime inclinó la cabeza, con una pequeña sonrisa en los labios.
—Tiene un cierto estilo, ¿no crees? —murmuró—. Le añade pasión a la pieza.
El sonido me revolvió el estómago. Esto no era pasión. Era tortura.
Karen mojó su pincel en pintura negra y trazó una línea viciosa en el pecho de Kael, su toque una violación.
Jaime extendió la mano, su palma suave sobre mi brazo. El contraste entre su toque delicado y el horror en la pantalla me hizo estremecer.
—Es solo arte performance, Hanna —dijo, su voz un veneno tranquilizador—. Karen es una visionaria. Está rompiendo barreras.
Sus ojos se dirigieron al personal que permanecía en silencio en las esquinas de la habitación. Era una orden silenciosa.
Inmediatamente, uno de los asistentes habló.
—El señor Salazar tiene razón, señora Salazar. Es vanguardista. Quizás usted no lo entienda.
Otro intervino.
/0/18743/coverorgin.jpg?v=225dca8f90d29958ee1f7ec0e82b5b79&imageMogr2/format/webp)
/0/14541/coverorgin.jpg?v=634d66aab8884d4aa64127fa571c0f65&imageMogr2/format/webp)
/0/21090/coverorgin.jpg?v=37748e027ea7cdc160fa8ec0ee86b5fb&imageMogr2/format/webp)
/0/12898/coverorgin.jpg?v=6c6f81b8dcb8c3fede24d58a10e9d517&imageMogr2/format/webp)
/0/2473/coverorgin.jpg?v=2ed0fa5bb98194e705e42a8dbbee5668&imageMogr2/format/webp)
/0/18099/coverorgin.jpg?v=8a93622e3345b7aecfda3dd0e2294b15&imageMogr2/format/webp)
/0/11261/coverorgin.jpg?v=b6e766037e1fc67e9d11ec79c7843312&imageMogr2/format/webp)
/0/18238/coverorgin.jpg?v=13cae188292b15452abcfa58ef124aaa&imageMogr2/format/webp)
/0/19018/coverorgin.jpg?v=204372a95c997c49fd6d3a5473223bad&imageMogr2/format/webp)
/0/19552/coverorgin.jpg?v=001ac54e0481b47088f98de39ba513e1&imageMogr2/format/webp)
/0/20125/coverorgin.jpg?v=68903cb5477e542114b8b509d72f8310&imageMogr2/format/webp)
/0/12959/coverorgin.jpg?v=666a2ca67a7c7a5a9e5cc9238d4efb0c&imageMogr2/format/webp)
/0/21881/coverorgin.jpg?v=f1e680c5ea3132cb8ea8b619993aa746&imageMogr2/format/webp)
/0/14663/coverorgin.jpg?v=20250226153019&imageMogr2/format/webp)
/0/21794/coverorgin.jpg?v=a4ab2b01dab434038c1d55693dbf7036&imageMogr2/format/webp)
/0/14973/coverorgin.jpg?v=8e17199b83d5326bf8f43101a165b0b0&imageMogr2/format/webp)
/0/11441/coverorgin.jpg?v=8cd30cc375c2f8dcf7a8dbe9bcb2797e&imageMogr2/format/webp)
/0/15529/coverorgin.jpg?v=2c69404066cf6263755fe7189b588d15&imageMogr2/format/webp)
/0/12533/coverorgin.jpg?v=5bc7311a32b916c6dce6da66dd480382&imageMogr2/format/webp)
/0/15736/coverorgin.jpg?v=f7d05074224ac209dcc475cab1a46e4c&imageMogr2/format/webp)