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Acostada en mi habitación, auriculares puestos, spotify en modo aleatorio y mi mente que solo divaga sobre mil y ningún tema a la vez.; Mi adolescencia no estaba siendo lo que imaginé, las crisis existenciales estaban a la orden del día, y tristemente se reflejaban en el desorden que me rodeaba. Mi mamá solía decir que nuestro cuarto es el reflejo de nuestra mente así que, si queríamos que nuestro interior estuviera en paz, nuestro alrededor debía estar limpio y bien ordenado. Probablemente lo había inventado para impulsarme a tener mi
habitación aseada, pero valía la pena correr el riesgo y poner a prueba su teoría,
así que me levanté a dejarla en condiciones más aceptables.
Sonó el teléfono. Me apuré en contestar, bajé las escaleras con prisa y me resbalé en el último escalón. En mi mente me vi aterrizando en el suelo, pero por suerte mis reflejos me salvaron y logré sostenerme de la baranda a tiempo.
Levanté el auricular.
- ¿Hola?
- ¡Hola, Milly! ¿Qué haces?
*Era Denise, la cuarta vez en el día que me llamaba. Como siempre mi celular estaba en silencio así que habia encontrado la técnica perfecta para lograr que le contestara*
- ¿Y? ¿Qué decidiste? - me dijo.
-Aun no lo sé
-Vamos Milly, no morirás por ir a ver una película.
Desde la semana pasada Denise insistía con ir a mirar una película. No sé qué tanto le emocionaba ver "esa" película, pero después de todo era mi incondicional
y mejor amiga así que confirme mi asistencia.
-Paso por ti a las 6- dijo y acto seguido colgó.
Mire la hora en el reloj de la sala de estar. Eran las 4.45 pm. Tiempo justo para alistarme.
Corrí escaleras arriba intentando no matarme en el intento y abrí mi placard en busca de algo para vestirme.
El gran dilema de toda mujer... ¿Qué usaré?
Revise entre mis cosas, con una imagen mental de lo que pensaba me quedaría bien para esta ocasión. Empecé a revolver, probar combinaciones posibles y nuevamente revolver.
Me decidí por un look comfy: los jeans que sabía combinaban con todo, una remera lisa sencilla y un par de zapatillas blancas. Planché mi cabello negro que me llegaba a los hombros y me maquillé levemente.
Volví a mirar la hora; eran las 5.55, Denise era muy puntual y si me dijo a las seis, a las seis estaría en la puerta de casa.
Tomé un bolso negro pequeño deportivo y puse mi celular y alguna que otra chuchería. Me apliqué un poco de crema en las manos, me cepillé los dientes y me di una última mirada al espejo antes de salir.
Luego baje las escaleras en el preciso momento en que sonaba el timbre. Luego le envié un WhatsApp a mi madre con las coordenadas del lugar donde estaría.
Era casi tonto llamarla al celular en horas de trabajo, jamás contestaba.
Abrí la puerta y me quedé un rato observando a Denise.
Si de formas de vestir hablábamos yo era blanco y Denise negro. Su look era totalmente extravagante y sin embargo ella tenía la habilidad de lucir increíble en cualquier prenda .
¿Qué es lo que tanto miras? - dijo agitando una mano sobre mi cara-. Apúrate que se nos hace tarde.
-Lo guapa que estas-respondí con asombro.
-Oh gracias y tú también luces muy bella- respondió
Bueno basta de halagos y vámonos- le retruqué. Pero cuando avancé me detuvo y me dijo:
-Volveremos un poco tarde, ¿Por qué no llevas tu bolso y te quedas a dormir en casa esta noche?
-Mmm...Está bien. Voy por mi bolso.
- No tardes mucho
-No- respondí mientras subía las escaleras.
Fui hasta mi cuarto y abrí el placard. Tenía un bolso con todo preparado para cuando Denise me invitaba a su casa.
Lo tomé y bajé.
Al salir apagué las luces y cerré la puerta con llave.
Salí de mi casa y me dirigí hacia donde se encontraba Denise esperándome.
Hasta el momento no me había percatado de que David, el hermano de Denise, estaba esperando con impaciencia en el descapotable rojo.
Me quedé de piedra.
Hace dos años estaba profundamente enamorada de él, pero él no hacía más que saludarme.
Eso me partía el alma.
En realidad, llevábamos una buena amistad hasta que un día él descubrió mis sentimientos. Desde entonces se alejó cada vez más y ahora ya ni me hablaba.
-No me dijiste que él iría también- le reproché a Denise.
No irá, no te preocupes, él solo nos llevará, ya sabes cómo es, tan sobre protector. Plus no quiero que me detengan y deba explicarles que tengo un carnet de manejo que no es falso.
-Sí, ni me lo digas...quisiera que fuera así conmigo.
-Se hace tarde- respondió Denise con voz irritada.
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