Padres ¿Han llegado a sentir que todo lo que ustedes hacen es como una decisión demasiado riesgosa para ellos? Es como si te tuviesen encerrado en una burbuja de cristal, no, como si tú fueses hecho del cristal más delicado del mundo. Así es exactamente como me sentía, mis padres habían controlado cada uno de los aspectos de mi vida, era como si quisieran vivirla a través de mí ¡No podía soportar más esto! Así que tomé mi decisión.
—¿Realmente quieres irte hija?— preguntó mi madre recostada en el marco de la puerta.
—Es lo mejor mamá— dije como respuesta mientras cerraba la cremallera de mi maleta.
Era hora de irme, de hacer mi propio camino. Ella se limitó a sonreír de manera melancólica ante mi respuesta, separarnos era difícil para ambas, pero no quería seguir viviendo la vida que mis padres quisieron vivir a través de mí.
Pasaron un par de horas y había llegado a la casa que había adquirido gracias a mis ahorros, esperaba no agotarlos antes de encontrar un trabajo y recibir mi sueldo, di un recorrido con mis ojos a aquella casa. Por supuesto que no era una mansión, mis ahorros no eran lo suficientemente grandes para eso, pero era un lugar agradable, debía decorarlo para darle algo de vida. Después de organizar mis pertenencias salí a recorrer el lugar, era mi primera vez en esa ciudad, a excepción de cuando vine a ver la casa, lo haría junto con mi búsqueda de trabajo ¿Trabajo como mesera? Así podría conocer a más personas, además las propinas ayudarían mucho. Había pasado por tres restaurantes y ninguno estaba buscando personal.
—¡Estoy cansada de caminar!— Dije bastante desesperada mientras me sentaba en una de las bancas.
—¿Buscas algo?— preguntó una chica de cabello largo y lacio a mi lado, no la había visto allí antes de sentarme.
—Sí, trabajo— dije con una sonrisa exhausta.
Aquella chica se levantó de repente y tomando mi mano me arrastró hasta un restaurante algo sencillo, miré sorprendida todo el lugar, era bastante cálido y agradable, las decoraciones a pesar de ser sencillas tenían ese toque minimalista que daba una sensación de descanso y serenidad.
—Veo que eres nueva aquí— Cuestionó con una animada sonrisa a lo que yo asentí —Mi nombre es Aidé ¿y el tuyo?— preguntó extendiendo su mano en mi dirección.
—Mi nombre es Lía— respondí con una sonrisa, podía sentir como si un peso de encima me fuera quitado.
Estuve un rato hablando con Aidé y resultó ser muy amable, apenas estaba comenzando el restaurante lo cual hacía que unas manos extras fuesen necesarias, además de que era una oportunidad perfecta para mí, pues además de poder trabajar podría ayudar a una nueva amiga a cumplir su sueño, el lugar tendría que crecer y me esforzaría por lograrlo, ya había aceptado y no podría volver atrás.
Una semana después…
Las cosas desde que me fui de casa habían estado bien, quiero decir que no ha sido tan fácil como tener asegurado tu alimento todos los días y a cambio de eso no tienes que hacer nada más que limpiar tu cuarto, debo dar lo mejor de mí para probarles a mis padres que puedo hacerlo sola y más importante que eso, para demostrarme a mí misma de que soy capaz de superar mis propios límites.
Estaba caminando junto a Aidé, nos habíamos hecho grandes amigas y descubrimos que teníamos gustos similares, lastimosamente sus padres habían fallecido cuando era bastante pequeña, su madre a la hora de dar a luz y su padre en un asalto ¿Era posible que una persona sufriera tanto en la vida? A pesar de eso ella mantenía su sonrisa, quizá para ocultar su sufrimiento, sin importar qué aquí estaría para ella, ese era el deber que había tomado de hacer que ella no se sienta sola, que ella pueda reír o llorar a mi lado ¿No es esa la finalidad de una amistad, el estar juntos y apoyarse a pesar de las dificultades?
—¿En qué estás pensando?— preguntó, interrumpiendo así mi monólogo interno, negué con la cabeza, no quería que ella supiera que era indefensa a mis ojos y que a pesar de su fortaleza, podía ver perfectamente su dolor —oye Lía… ¿Estas no son tus cosas?— añadió señalando al frente de nosotras.
Todo lo que tanto me había costado conseguir estaba a la intemperie, no era mucho, pero era el tangible sacrificio que había hecho estos últimos días, corrimos hacia las cosas y vimos un enorme camión que estaba derrumbando mi casa
/0/4717/coverorgin.jpg?v=ef1948d08d1a1ca411614787d35945a1&imageMogr2/format/webp)
/0/17919/coverorgin.jpg?v=52e5367e5aa5abdaa0c3da7ebdce3815&imageMogr2/format/webp)
/0/913/coverorgin.jpg?v=ade7bdd09ec6b215feb6c1734d7aea73&imageMogr2/format/webp)
/0/16990/coverorgin.jpg?v=4fa5a71f88dab99f74b3d3ce5e726f20&imageMogr2/format/webp)
/0/19344/coverorgin.jpg?v=674fa5d2af0a5c1015aebbaf9e33a60e&imageMogr2/format/webp)
/0/21175/coverorgin.jpg?v=167e90720e4e1eb67af87e5b83df13dd&imageMogr2/format/webp)
/0/16989/coverorgin.jpg?v=ea7a18b6baf1a79649bc2fdd4355aa05&imageMogr2/format/webp)
/0/23118/coverorgin.jpg?v=fe9a4f55c50d04e99552197f27f189c0&imageMogr2/format/webp)
/0/7304/coverorgin.jpg?v=799b5456842646e0dcfa8b6aa6603df9&imageMogr2/format/webp)
/0/22583/coverorgin.jpg?v=16c207b03d46486fe7cad23008cdc609&imageMogr2/format/webp)
/0/15847/coverorgin.jpg?v=581a6be4db20fb6528a3ac7ffcc1f9bd&imageMogr2/format/webp)
/0/20037/coverorgin.jpg?v=62e861b2da67c9c8eb6c8da72f57ed79&imageMogr2/format/webp)
/0/14291/coverorgin.jpg?v=b51141ae13399e4b324b4ec0a363cf45&imageMogr2/format/webp)
/0/19464/coverorgin.jpg?v=64938045d728f3b4dc29769aa394407c&imageMogr2/format/webp)
/0/13461/coverorgin.jpg?v=78ff8e9c77c1880dacb4e345b97d680d&imageMogr2/format/webp)
/0/9057/coverorgin.jpg?v=bdac66557b6804590cba8d8c38224feb&imageMogr2/format/webp)
/0/6883/coverorgin.jpg?v=dd32ab3be627ea6c0ddbda009b869bed&imageMogr2/format/webp)
/0/7595/coverorgin.jpg?v=fdb72dab9b5376df5112f69d0fd30224&imageMogr2/format/webp)
/0/3736/coverorgin.jpg?v=c89f48458036b2d2d464c91ea9039404&imageMogr2/format/webp)
/0/4610/coverorgin.jpg?v=d28609f7a27e20fdcaf101eb2d8a39fb&imageMogr2/format/webp)