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Prólogo
LA GUARDIANA
Ser mujer nunca había sido tan ventajoso pensó, su trabajo era más fácil porque tenía busto y una sonrisa cálida, él hombre le miró de forma intimidatoria esperando que se asustara, según su papel actual, ella era una drogadicta que haría cualquier cosa para conseguir más heroína, incluso prostituir su cuerpo para obtener lo que quería más rápidamente, esperó que él diera el primer paso, él hombre era de mediana estatura y una constitución fuerte, esperaba que no se diera cuenta de su disfraz, a pesar de que todo a cierta distancia se veía bastante realista si alguien le tocaba en ciertas partes del cuerpo se daría cuenta de que todo era solo un simple camuflaje, llevaba puesto un vestido holgado y una chaqueta vieja muy roída, el maquillaje le daba una apariencia frágil y anoréxica, fue todo lo que pudo improvisar en 16 horas, esta vez no había tenido tiempo suficiente para preparar un alias más convincente, debían que atrapar al jefe de esa banda a como diera lugar, ya no tenían tiempo, no sabían por dónde ingresaría la carga en la madrugada pero si esas armas llegaran a las calles muchas vidas serían arruinadas. Cambió de postura ligeramente para poder defenderse en caso de una amenaza, el ambiente apestaba a moho y restos de comida, era evidente que a nadie le preocupaba el aseo allí, quería dar la impresión de ser inofensiva así que se inclinó un poco más hacia adelante pareciendo accesible y un poco mareada, escuchó que él daba una risita irritante, creía ciegamente que tendría su cuerpo con la misma facilidad que se compraba unos cigarrillos, no podía creer que había caído en ese viejo truco pensó, ella le miró ansiosamente y preguntó:
• ¿Tienes lo que necesito? — intentó parecer desesperada
• Sí, lo tengo por aquí
• ¡Dámelo! — exigió como una verdadera adicta
• Sabes lo que quiero a cambio nena — advirtió acariciando con la mano derecha una pistola semiautomática que estaba en su cintura
• Sí, y te lo daré en cuanto me des lo que necesito — insistió ella, él movió la cabeza en negativa y le sonrió maquiavélicamente
Le complicaría más las cosas al parecer, el último había caído más fácil, hizo su jugada maestra para convencerlo, levantó un poco el vestido mugriento para mostrarle parte de los muslos desnudos y preguntó:
• ¿Tanta prisa tienes?, pensé que te tomarías tu tiempo conmigo
Él se acercó más, ¡bingo! cayó en la trampa, el hombre estaba tan sorprendido por lo que ella hizo a continuación que empezó a tartamudear
• ¿Cómo… tú…?
• Ishhh — lo silenció presionando más el arma en su cabeza – yo que tu mantendría la boca cerrada, claro….a menos que no quieras seguir vivo
• ¿Qué quieres maldita?
• Tranquilo gatito… ahora tú y yo vamos a negociar
EL MILLONARIO
Cuando despertó esa mañana pensó que tendría un día muy productivo, tomó su desayuno en el hotel, nadó en la piscina, revisó sus emails y más tarde se preparó para su presentación, hoy era el evento de lanzamiento de un nuevo producto de la línea celulares de la marca “Hern” technology, todo estaba perfecto hasta que volvió del evento y las cosas se habían vuelto infernales
• ¡Mierda! creo que está muerta — espetó al tomarle el pulso
El rostro de la joven se veía fantasmal, su cuerpo aún estaba tibio, ¿estaría realmente muerta?, levantó el cubre camas y miró el charco de sangre, la mujer parecía haber sido destrozada por un animal hambriento, había revisado el resto de su cuerpo con la esperanza de que aún estuviese con vida pero luego de ver la cantidad de cortes comprendió lo ingenuo de su razonamiento, ahora estaba manchado con la sangre de una desconocida, no tenía idea de cómo ella llegó allí, cuando salió más temprano se aseguró de cerrar la puerta con la llave, tenía muchos documentos confidenciales sobre el escritorio, ¿qué diablos estaba pasando?, miró el reloj de la mesita, no se había ausentado por tanto tiempo, su evento solo duró dos horas, ¿qué habría pasado allí?, tomó el teléfono y llamó a recepción
• Buenas tardes, soy Tomas Clark Henderson de la habitación 315
• Buenas tardes ¿en qué puedo ayudarle señor?
• Necesito que envíe al gerente inmediatamente a mi habitación
• ¿Tiene algún inconveniente señor?
• Nada en especial, pero necesito que la persona a cargo venga a verme
• Si me indica su problema trataré de ayudarlo señor
• No creo que usted pueda resolver mi problema — dijo molesto
• Cualquiera que sea el inconveniente puede decirme y yo lo resolveré — le prometió
• De acuerdo…. sucede que acabo de encontrar un cadáver en mi habitación
Capítulo 1 – La agente especial
Todo lo que Sophie Gates siempre quiso en la vida era ser como su padre, un hombre que sirvió a su país con honor y se había ganado múltiples medallas por sus sacrificios, desde pequeña ella soñaba con empuñar un arma mientras las demás niñas jugaban a las muñecas, su madre que era muy conservadora constantemente la estaba criticando por arruinar todos sus vestidos en sus intentos de camuflarse en los arbustos o entre los árboles, pero a pesar de todo siempre la apoyó, tal vez en parte lo de ser hija única y no dejarle otra opción había equilibrado la balanza a su favor, con el paso del tiempo y la ausencia de su padre en gran parte de su vida, se propuso como misión nunca decepcionarlo y seguir sus pasos, mientras otros niños iban en el verano a campamentos normales, ella se alistó a los boy scouts intentando aprender cosas que podrían aportar algo al futuro que se había trazado, años después al terminar el colegio ingresó a una academia para convertirse en una agente especial del gobierno, quiso alistarse al ejercito pero después de la muerte de su padre en una misión no tuvo corazón para abandonar a su madre por periodos tan largos, quería estar para ella cuando la necesitara.
Su primer año fue bastante difícil, porque debido a su apariencia sus compañeros no la tomaron en serio, sufrió por corto tiempo sin embargo, pues gracias a sus estudios extracurriculares y el apoyo de su padre ella ya era una experta en el manejo de las armas y en artes marciales, cuando se metían con ella en el entrenamiento les daba una lección, pronto sus superiores vieron su potencial y le incentivaron a estudiar cursos alternativos para especializarse en idiomas, psicología y actuación, querían que ella fuese un agente de campo, con su apariencia inocente y su entrenamiento sería un arma mortal. Cuatro años después se había convertido en una mujer temible, su apariencia antes delgada a pesar de curvilínea, ahora era perfectamente tonificada y bronceada, le gustaba correr y practicar ciclismo, se pasaba horas entrenando física y mentalmente para prepararse para distintos tipos de situaciones que podrían darse en las misiones que tendría en el futuro, sus evaluaciones psicológicas habían facilitado su solicitud para ingresar en los grupos de élite, pero lo que habían convencido a sus superiores fueron sus calificaciones perfectas en tiro y combate cuerpo a cuerpo, a pesar de no tener más de 170 centímetros de altura y pesar 61 kilos fue capaz de derribar a compañeros más fornidos y bien entrenados, aparentemente tenía una personalidad dócil, pero sus años de entrenamiento le ayudaron a controlar todas sus emociones y no transmitir siquiera un pensamiento a través de algún gesto instintivo. Una de sus especialidades era la infiltración, podía actuar como una adolescente alocada y al minuto siguiente ser una chef profesional, manejaba las armas blancas con la misma facilidad que las armas de fuego. Cuando se graduó su madre lloró tanto que tuvieron que sostenerla hasta que terminara la presentación de todos los egresados, fue uno de los días más felices de su vida, su madre estaba tan orgullosa y con ello sintió que de alguna manera su padre estaba allí agasajándola.
En su primera misión tuvo que trabajar como camarera en un bar que según los rumores que llegaron a la policía comercializaba drogas a estudiantes de distintos colegios locales, no tardó ni 2 días en conseguir el empleo, se mudó 2 semanas antes haciéndose pasar por una chica que había venido para estudiar Literatura clásica, se registró en la universidad usando su alias para que no hubiera ninguna sospecha sobre su persona, su personalidad era de una pueblerina que tenía el sueño de conquistar la gran ciudad y que necesitaba urgentemente de un empleo de medio tiempo para sobrevivir allí, fue fácil, un vestido ultrapasado, un peinado conservador, una sonrisa cálida y el dueño le había dado el trabajo a pesar de que no necesitaban una camarera adicional, una semana después había descubierto el código para hacer los pedidos y cómo se daba las transacciones de las drogas, los alumnos venían o llamaban para comprar un ítem específico del menú detallando la cantidad y el dueño iba a hacer la entrega en algún punto de la ciudad, como era nueva le habían dejado en la cocina los primeros días lavando platos, al cuarto día una compañera se enfermó y tuvo que reemplazarla atendiendo a los clientes, allí escuchó lo necesario para deducir que “tarta de uva” y “tarta de kiwi” no estaban en el menú, dos días más tarde ya tenía pruebas suficientes para apresar al dueño del local, pero sus superiores estaban interesados en desmantelar la banda completa, así que ella solo siguió los rastros y juntó evidencias que permitirían obtener más información sobre los cabecillas, después de eso consiguió todas las rutas de distribución de cada banda que investigó, en dos años viviendo con alias ella se había hecho una experta en infiltración y obtención de informaciones cruciales para resolver crímenes organizados. Seguía actualmente a una banda que traficaba drogas y armas de grueso calibre a pandillas criminales menores, habían rumores de que pronto traerían una carga muy valiosa, que si salía a las calles incluso podría destruir pueblos completos, ese tipo de armas eran utilizadas por los grupos criminales para hacer atracos, estaba muy de moda hacer explotar los bancos para robar las bóvedas de seguridad aparentemente impenetrables para ladrones impulsivos sin sofisticación. Sophie fue asignada a esa misión de última hora porque la persona que habían enviado había sido descubierta y tuvieron que sacarle de urgencia para salvar su vida, los criminales odiaban a los policías, pero odiaban más a los topos, y ella era una de las mejores en ese juego.
Esa mañana cuando despertó no tenía planeado hacer nada en específico, había concluido recientemente una misión y estaba como diría su madre de “vacaciones”, pero cuando su superior la llamó no pudo estar más contenta, ya no se acostumbraba a tener tiempo de ocio para sí misma, le gustaba estar en las calles haciendo el bien, a pesar de que en los últimos años no había tenido mucho tiempo para vivir su propia vida, sentía que esa era la existencia que ella quería, la que le daba satisfacción personal, su padre estaría contento de saber a cuantos criminales ella había sacado de las calles gracias a sus trabajos de encubierto.
- Hola Gates
- ¡Señor!, ¿en qué le puedo ser útil?
- Sé que estas de descanso, pero ha surgido una misión de última hora
- ¿De qué se trata?
- Churchill fue descubierto y tuvimos que sacarle para no arriesgar su vida
- Entiendo
- Necesito que le reemplaces
- Por supuesto
- Debes pasar por la oficina para que mi asistente te dé los detalles para tu alias.
- De acuerdo señor
- Ah Gates, entiendo que tienes una riña personal con esta banda, pero necesito que te concentres en la misión por ahora
- No fallaré señor — colgó la llamada y sintió un pesar en su corazón
Un año atrás integrantes de esa misma banda habían matado a un compañero suyo, y ella se había prometido que atraparía al criminal que lo mató a sangre fría, tenía que apresurarse si quería empezar a trabajar hoy mismo en su nueva misión.
Construir un alias no era simplemente crear datos digitales en el sistema como la mayoría de las personas pensaba, implicaba crear todo un personaje con características individuales y un pasado que fuese creíble, requería invertir tiempo y esfuerzo para transformar el cuerpo y lucir como la persona que se interpretaría, luego hacerte de una reputación muy mala en el barrio para que fueses aceptado sin sombra de dudas en una pandilla criminal, infelizmente ella no tenía mucho tiempo para hacer todo ese proceso, tendría que improvisar, por suerte después de trabajar tanto tiempo en las calles ya tenía sus propios contactos, personas del bajo mundo que le debían favores y le ayudarían a crear una historia rápidamente para infiltrarse con facilidad en algún lugar o fingir ser la persona que quisiera, tomó sus llaves y salió de su departamento.
Al llegar a la oficina, se encontró con un colega con el que siempre tenía algún problema que cobrar
- ¡Sophie! qué bueno verte
- Quisiera decir lo mismo Carlson
- ¡Vamos! ¿aún me guardas rencor por esa bala?
- Casi me das una bala en el trasero
- Fue un accidente
- Accidente es cuando le lanzas un cuchillo a alguien por equivocación ¿pero una bala?
- Juro que fue sin ninguna intención
- Querías desquitarte por lo de la misión en La esperanza
- Me disparaste sin ningún aviso
- No tuve opción, te apareciste de la nada y casi arruinas mi alias
- Pudiste dejarme ir sin ningún daño
- Me estaban vigilando, era un caso importante, si no te disparaba dudarían de mi lealtad, sabía que usabas un chaleco antibalas de todas formas, siempre lo has hecho — agregó encogiendo los hombros
- Podría haberlo olvidado
- Imposible, siempre fuiste un cobarde usabas chaleco antibalas… incluso en el campo de práctica de tiros con balas de goma — agregó sarcásticamente
- Y tú siempre fuiste una maldita
- Es verdad, pero gracias a eso te salvé la vida, ellos te hubieran disparado en la cabeza
- ¿Pero tuviste que dispararme 2 veces?
- Tenía que parecer real
- ¡De acuerdo, olvidémoslo!
- Yo ya lo hice
- Bien, ¿qué haces aquí?
- Tengo una nueva misión
- Tan rápido
- Es una emergencia
- ¿Y porque no me llamaron a mí?
- Necesitaban a la mejor — le provocó
- La humildad no va contigo verdad
- Soy sincera, es todo
- Ok, suerte entonces — espetó despidiéndose de mala gana
- Gracias la necesitaré — dijo al tiempo que caminada hacia la puerta de la oficina de director de la agencia
- Hola Ceci ¿Cómo estás?
- Sophie que bueno verte sin todos esos artilugios
- ¡Ni me lo menciones!, mi último alias era muy exagerada
- Jajaja son los sacrificios que una debe hacer por el bien de los ciudadanos
- Es verdad, el director dijo que me dejaría un paquete contigo
- Ah sí, aquí está — le pasó un sobre grande que decía clasificado
- Gracias, la próxima vez que venga te traeré unos chocolates — gritó saliendo por la puerta
- Siempre tan atenta, ¡que te vaya bien!— respondió Ceci a sus últimas palabras
Subió al auto y abrió el sobre y empezó a leer los avances del caso, cuando llegó a la página en donde le daban información sobre su nueva identidad espetó disgustada
- ¡Mierda!
No estaba molesta por el alias en sí, pero no se esperaba que fuese algo tan elaborado, pensó que se haría pasar por una traficante sin embargo no era el caso, el papel que iba a interpretar requeriría de mucho esfuerzo para camuflar su apariencia actual y no tenía el tiempo para perfeccionarlo como estaba acostumbrada a hacer para cada misión, era una situación de emergencia así que llamó a la persona que podría salvarle en esa situación
- Hola Sophie ¿cómo estás?
- Bien, pero tengo una urgencia Francine
- ¿Y ahora qué pasó?
- Es algo parecido a una misión imposible
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