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En el observatorio se respiraba un ambiente de nerviosismo absoluto, desde hace una semana ese era el tema de conversación entre los miembros de la élite del Este. No era para menos. Dicen que las líneas de la profecía por parte de la Reina se habían iluminado; el regreso de ella cobró vida.
La estirpe del rey hace unos pocos años anunció su regreso y su nacimiento trajo la alegría en el Oeste, como nos habían informado. Fue gratificante saber que teníamos un nuevo soberano después de tres mil años. Éramos espectadores del cumplimiento de la predicción hecha por ella. Se tardó un poco, pero juró que volverían a pesar de su trágica extinción. Esa que ocasionó la desintegración en la élite de la hermandad.
El revuelo de parte de nosotros era porque la línea sagrada anunciando a nuestra reina se había encendido, no obstante, así no debía de ser. Según la tradición, al crecer su majestad era quien escogía a su esposa, su compañera, para hacerla reina. Ignoramos la razón por la cual se encendió. No obstante, no podemos pasar por alto ese detalle, los ancianos no se han pronunciado.
Tenía una teoría... No obstante, no me atrevía a decirla. Por otro lado, no era común ver a los miembros integrantes de las dos élites reunidos. No después de esa gran destrucción del planeta Alma; donde la armoniosa vida en nuestro mundo quedó en desequilibrio.
Por eso nos encontramos a la expectativa del comunicado de los ancianos. A pesar de la circunstancia, me alegra mucho ver a mis antiguos amigos de batalla. Hace muchos siglos no veía a Unukalhay y Jupnuo.
La reunión se sería en la sala élite del cuartel del Este. Con la caída de nuestros gobernantes no se habían vuelto a congregar la cúpula de los miembros; los líderes del Oeste y Este. Solo los ancianos nos guiaron: ese era su trabajo, desde la muerte de los soberanos por mano de un integrante de la hermandad... -Eso era lo que decían. Debo mantenerme fiel a mi señora. Si ya regresó, debo esperar, mantener el secreto conmigo.
En aquel entonces éramos muy buenos amigos, un solo núcleo forjado por la amistad. Ahora Procyxon se autoproclamó rey del Norte. -Lo sucedido en aquella expedición a la cual no fui... Y esa vez no fue lo único que perdí, en fin. Desde ese día trajeron consigo la destrucción a cuesta, fueron los portadores de esos seres endemoniados-. Mis propios amigos desataron el caos en el planeta Alma. Surgió la semilla de la discordia por la codicia, el poder y el amor.
Ya habían pasado tres milenios. Tantos siglos sin nuestra reina y sin ella... Mi princesa.
Esperábamos en el recinto a la llegada de los ancianos para dar inicio a la reunión. En la historia del planeta la continuidad de los monarcas había sido modificada, no por nosotros, sino por la misma Energía. Por años se especuló en un principio, nada tenía sentido. Luego nos adaptamos al nuevo cambio, más no fue fácil para nuestra raza. No volvimos a ser los mismos. Por eso cuando los almanos se nos fue notificado el nacimiento del rey nos trajo la esperanza de que en pocos años podría restaurar el daño causado.
Los cuatro puntos cardinales requieren de su atención. Deseábamos la eliminación de la barrera de energía. El problema actual era; si se destruye, los miembros del Norte invadirán el Este y Oeste, devorarán los recursos naturales. Aún no sabemos cómo viven en su lado del mundo. Antes era armonía, familias felices, podíamos ir a donde deseáramos, ahora era imposible.
Los ancianos ingresaron. Miraron a cada uno de los presentes, todos nos habíamos levantado al verlos. Éramos pocos; tres representantes del Oeste y tres del Este. Los miembros de Este eran; mi madre, Yurano y yo.
-Buenos días. -saludó la pareja recién llegada.
Con sus cabellos blancos, sus trajes relucientes, imponentes a juego con su cabellera. Ese color era el predominante en la vestimenta de los almanos; ya sea el traje de combate o la ropa diaria.
Para nuestro régimen militar el color blanco representa el bien y el cabello simboliza la sabiduría; nuestros guías lo obtuvieron con el paso de milenios. En especial ellos que son integrantes de la línea sagrada, son de sangre pura, descendencia directa, miembros bañados por la estirpe. El rey nace con su cabello blanco por derecho divino.
A diferencia de la mujer elegida por el rey, al momento de escogerla como esposa, quien al casarse e ingresar al bosque de la sabiduría obtenía el color blanco en su cabello. La reina nunca igualará el nivel del monarca, sin embargo, sí superará a de los ancianos. La anciana del Este, quien era nuestra guía, se quitó su gabardina. Siempre tan impecable, cabello corto, delgada, esbelta, con rasgos finos, se evidencia su belleza en sus días de juventud.
-Somos conscientes de su desconcierto y más al convocarlos a esta reunión extraoficial, sobre todo por los invitados.
Nos volvió a mirar uno a uno, como tratando de leer nuestras mentes. Caminó alrededor de la gran mesa ovalada de madera.
-Tenemos poco tiempo.
Intervino Jupnuo. Qué alegría me dio verlo una vez más. Era el anciano del Oeste, un hombre alto, esposo de nuestra líder, elegante e imponente, de ojos negros. Al fin y al cabo, era descendiente directo de la estirpe, el hermano del anterior rey.
» Laxylya, sabes que no podemos... no es conveniente romper las reglas.
-Lo sé. Contamos con una hora, pero... -Los guías intercambiaron miradas-. Debemos trabajar en equipo.
-¿De qué se trata realmente?
La segunda al mando del Este se dirigió a sus superiores. Observé a mi madre esperar una respuesta por parte de los ancianos.
-Con la verdad no discutimos, hablaremos sin rodeos
Jupnuo caminó por la sala, al quedar frente a nosotros extendió su mano. Automáticamente, el holograma de la mesa se conectó a su energía y recreó el universo en escala ante los presentes. Comenzó a tocar galaxias y se desplegaban ante el público, algunas eran conocidas.
A medida que pasaba con su mano; universos completos se vislumbraban antes nuestra mirada. Era como verlo pasar las hojas de un libro. Hasta que se detuvo enfocando la galaxia a la que pertenecemos.
-El rey nació como ustedes ya lo saben.
Comentó, los miembros se miraron con más determinación, eso no era información nueva. Gracias a su nacimiento las esperanzas regresaron y más cerca estamos de volver a tener el planeta restaurado.
» En el Oeste, hace más de tres años, crece un niño quien a sus veintiún años tomará el trono.
Movió su mano y a un lado vimos una imagen. Sobre la parte superior de los dibujos se visualizaba un rayo de luz blanca saliendo en dirección a la silueta del soberano, tal rayo se proyectaba sobre el líder del Oeste; la luz llegó hasta la punta de su corona. Siendo esta la señal. El niño nacido en la familia de Jupno era el rey. El haz de luz nos lo confirmaba.
» En efecto, tenemos a un niño, ese es nuestro monarca enviado por la Energía pura. Como todos saben, su esposa debería ser escogida por mano de su majestad al enamorarse. El problema y la urgencia que nos lleva a dicha reunión es porque su mujer ya nació.
Una nueva imagen, con dos siluetas, se visualizó irradiando luz ante nuestros ojos. Apreté los puños, ¡Mycalyna cumplió! Para ellos debe ser sorpresa, para mí no lo era.
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