/0/20722/coverorgin.jpg?v=082eb4733e86a643fa6e0c1a17ce777c&imageMogr2/format/webp)
Amethyst
¿Alguna vez has deseado algo totalmente inalcanzable?
Yo sí.
Pero en aquel momento no me parecía inalcanzable. Estaba al alcance de mis manos pero con el paso de los años, me fui dando cuenta de que los deseos no se hacen realidad. Existen para darnos sensación de consuelo para seguir adelante, una falsa esperanza.
Desde el comienzo de esta miserable vida, solo he experimentado dolor. Físico o emocional, duelen por igual. Mi patética vida empezó tras ser abandonada en la puerta del orfanato de la manada Stone Hearts. La casa no era enorme, pero llegó a albergar a más de veinte cachorros a lo largo de los años.
Solo quedaban diez.
Siempre ha habido cierto estigma asociado a ser huérfano en esta manada. Tus padres no te querían y te habían abandonado como si fueras basura. Aquí se ha tratado siempre a los huérfanos como esclavos, ya sean adultos o niños. Me ridiculizaron y maltrataron desde los cinco años. No todo el mundo es capaz de sobrevivir a esto, de ahí que el número haya bajado de veinte a diez. Es un milagro que yo haya sobrevivido hasta los dieciséis.
Ha llegado el día en el que voy a encontrar a mi pareja.
Y quiero que sea Mason Price, el hijo del Alfa.
No, no estoy delirando.
Mason y yo éramos mejores amigos cuando éramos más jóvenes, él era el único que me protegía del maltrato. Golpeaba a cualquiera que me lastimara y decía que deseaba que fuésemos pareja para poder estar juntos para siempre.
Sin embargo, cuando comenzó su entrenamiento Alfa a los ocho años, todo cambió. Se volvió como todos los demás o incluso peor. Todavía me aferraba al deseo de que fuese mi pareja y de que estábamos destinados a serlo.
No fui a la escuela ese día porque la ceremonia de emparejamiento era esa noche. Mi única fuente de felicidad era Mason: todo en él era embriagador, su encanto era contagioso, nunca podrías decirle que no. Siempre era atento y amable, pero no sé por qué conmigo había dejado de serlo: había pasado a estar en su lista negra.
Mi mejor amiga Esmory no ha querido venir. No sé qué es peor, enfrentarnos a los futuros líderes de la manada o quedarnos en ese manicomio embrujado al que llamamos hogar. Esmory prefiere los fantasmas y demonios más que Mason y su pandilla.
Son unos pendejos que se meten con los huérfanos. No bromean: una vez la golpearon tanto que no pudo moverse en un mes, incluso teniendo las habilidades para curar que tiene. Desde ese momento mantiene un perfil bajo, evita cualquier contacto y apenas viene a la escuela.
El resplandor de la luna destacaba sobre el cielo oscuro, iluminándonos. El aroma de las hojas frescas y la lluvia llegaba a mi nariz, y podía sentir a Jade ronronear en mi mente.
"Jade, tengo la sensación de que a partir de ahora nuestras vidas van a cambiar", le dije sonriendo.
Jade me contestó mientras se acurrucaba más conmigo. 'Lo mismo digo, morado'
Me hace gracia el apodo que me ha puesto. Es por el color de mis ojos: hay quien cree que es fruto de la magia negra, ya que nadie los tiene del mismo color. Era una de las razones por las que más se habían metido conmigo: la chica de ojos raros.
De pronto percibí un olor como a pino y bayas. Un olor desconocido para mí, adictivo y que desorientaba mi mente. Me sentí atraída hacia él, Jade en alerta máxima mientras su lengua se anticipaba.
Siguiendo el olor adictivo, que se hace más potente a cada paso, me encontré cara a cara con mi deseo.
'Tu pareja' dijo Jade.
Su cabello rubio arena despeinado ocultaba su frente. Una simple camisa blanca marcaba cada músculo, sus bíceps salpicados de venas verdes. Pantalones de chándal grises y pies descalzos, listo para la noche en busca de su pareja.
Su mirada de ojos marrón chocolate hacía que me derritiese, pero no de amor, sino de odio e ira. Lava fundida acumulándose en esos ojos mientras gruñía y gritaba en ese tono alfa: "¡J*ER NO!".
El terror trepaba por mi espina dorsal, inundando mis huesos y acelerando mi corazón. La ira tomando el control hasta que su piel bronceada se volvió roja. "Mason..."
/0/16658/coverorgin.jpg?v=5c9fb6fbf9f8ec63c32387a6e3826691&imageMogr2/format/webp)
/0/10872/coverorgin.jpg?v=8662be69b6d54be347a546c2841f6765&imageMogr2/format/webp)
/0/5891/coverorgin.jpg?v=3ca4e53ae460ae110b64aa851b3e4b12&imageMogr2/format/webp)
/0/4705/coverorgin.jpg?v=8f53fd1e413a857ca4fffd59e0f7f1e1&imageMogr2/format/webp)
/0/4606/coverorgin.jpg?v=cba99463cc0369d8d2148e11c4b37ceb&imageMogr2/format/webp)
/0/17356/coverorgin.jpg?v=23280cd95d0568ba525cffdd90a6e988&imageMogr2/format/webp)
/0/10573/coverorgin.jpg?v=f7b093d808dcb1bea08d1dffa108d401&imageMogr2/format/webp)
/0/5459/coverorgin.jpg?v=ed4721fdbfecf4144c3ce3bca242e812&imageMogr2/format/webp)
/0/18015/coverorgin.jpg?v=771f506ec276ffb6df8bc665ab6e55b7&imageMogr2/format/webp)
/0/18140/coverorgin.jpg?v=200b4e75a8cd5ebc3face4bafdcdf483&imageMogr2/format/webp)
/0/17175/coverorgin.jpg?v=17f0ab717dafccc724723829d9b2b23d&imageMogr2/format/webp)
/0/15490/coverorgin.jpg?v=b80cb15510b7b2d5b398caf494815a25&imageMogr2/format/webp)
/0/18145/coverorgin.jpg?v=d0d3ffe45c7bb0fdb1daf4a55a441292&imageMogr2/format/webp)
/0/5073/coverorgin.jpg?v=c98ae44565e30eda42b99a43c75e4860&imageMogr2/format/webp)
/0/10473/coverorgin.jpg?v=ec52ff79782c9cf050e150fa32423b5d&imageMogr2/format/webp)
/0/334/coverorgin.jpg?v=055d5406d6cdf451a21b2d1c2c9f02cd&imageMogr2/format/webp)
/0/17700/coverorgin.jpg?v=e219aad8322d683f7c808ed59501eb0e&imageMogr2/format/webp)
/0/4013/coverorgin.jpg?v=4e7c12f8033d00a900ec393d236ba58a&imageMogr2/format/webp)
/0/8863/coverorgin.jpg?v=b34477e2b4f886f76fb56becf4b16434&imageMogr2/format/webp)