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Gato escaldado, del agua fría huye

Gato escaldado, del agua fría huye

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Capítulo 1 Aquella chica

Palabras:1238    |    Actualizado en: 18/03/2024

el mostrador. Allí, una joven vestida con un delantal azul cielo estaba concentrada preparando unas bebidas. Era menuda. A mi juicio, apenas llegaba al metro s

señora?", se acercó esta

soñación. Por fortuna, quizás, yo también era una mujer, de

í, con un tono cortés y una sonri

vió otra taza. Luego se det

le dé energía, pero en exceso no es aconsejable.

tineo de las campanas. Entonces le eché un vistazo al ca

a voy a pagar

uido su consejo, me dij

eñora. ¿Va a pagar en efe

ncio, salí del estableci

ñor

al salir, asintiendo con respeto m

ndiqué en voz baja, c

otra vez a la joven camarera, con el semblante impregnado del rubor de la juventud. Así que ella era la mujer que, dent

escondidas en su lugar de trabajo. Lo que más me intrigaba era descifrar qué po

mbre y unas fotografías. Mathias la protegió como si fuera una joya de valor incalc

ban perfectamente con ella. Su único defecto era la falta de un pasado f

irrumpió en mi

niversario de bodas

o, en nuestro aniversario de boda, me pasaba todo el día ocupada preparando una cena a la luz de las velas y los regalo

con un nudo de inquietud formándose en mi in

izo preguntarme: ¿por qué siempre era yo la que daba? ¿Por qué tenía que ser yo la enamorada? Estas preguntas me ato

as. Inesperadamente, el vehículo de Mathias estaba estacionado ahí, eso quería decir que él estaba en casa. Mi corazón era una maraña de emociones

me hizo daño a mí, sino que también lastimó a mis inocentes padres, dejando a mi familia destroza

ra mantener una vida lujosa de por vida. Pero yo me negué. Durante nueve años, busqué su amor en vano, solo para que otra mujer me

lugar de quedarme en la amargura, preferí r

quedas en l

go echó la ceniza en el cenicero y me miró con su habitual indiferencia. El día de nuestra boda, él puso

para poner las zapatillas grises de Hermes, las cuales eran b

marcado contraste con mi atuendo, el cual era costoso pero monótono. Repentinamente aborrecí las zapatillas, po

andar de

me nada", dije, sent

aro. ¿Qué planeas?",

al pasado, mientras tu futuro espera e

con mi cuerpo. En cambio, Olivia Singh era esbelta, pero mostraba cie

ud, provocándome diversos problemas físicos. Perdí el interés po

thi

misa negra y unos pantalones muy elegantes. Su figura alta y bien proporcionada, combinada con un rostro apuesto

pies para mirar al hombre que estaba sentado a

el div

taron en el aire, solo para ser destrozadas por la burla de Ma

r, ¿qué preten

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Gato escaldado, del agua fría huye
Gato escaldado, del agua fría huye
“Se suponía que mi matrimonio con Mathias me haría la mujer más feliz del mundo. Aunque sabía que él no me amaba, pensé que se enamoraría de mí una vez que lo colmara de amor. Ya pasaron cinco años y Mathias me trataba como a una cualquiera. Para colmo, conoció a su verdadero amor y cortó todos los lazos conmigo por culpa de ella. Él la presentó a todo el mundo; algo que nunca hizo por mí. Su infidelidad me llevó a la depresión. Me sentía totalmente destrozada. Tristemente, incluso en mi lecho de muerte, mi supuesto marido nunca apareció. Cuando volví a abrir los ojos, sabía que el destino me había dado una segunda oportunidad. Yo todavía era la esposa de Mathias y pasamos dos meses antes de que conociera a su verdadero amor. En esta vida, me negué a que él volviera a lastimarme. Consciente del gran error de mi antigua yo, le pedí el divorcio. Mathias rompió los papeles del divorcio una y otra vez y al mismo tiempo me encerró. "¡Rylie, deja de hacer estupideces! ¡Hacerte la difícil no me funciona!". Para demostrarle que hablaba muy en serio, seguí adelante y solicité a la justicia. Finalmente entró en pánico. Abandonó a la "mujer de sus sueños" y se arrastró a mi lado. "Por favor, dame una segunda oportunidad, Rylie. Te prometo amarte con todo mi corazón. Serás la única mujer en mi corazón de ahora en adelante. No me dejes, ¿de acuerdo?". Una guerra estalló en mi mente. Por un lado, no quería que me hicieran daño otra vez. Pero, por otro lado, no quería dejar ir al hombre que amaba tanto. ¡¿Qué debo hacer?!”