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Gato escaldado, del agua fría huye

Capítulo 9 De vuelta a casa

Palabras:1302    |    Actualizado en: 18/03/2024

e di cuenta de que Sonia había in

cerqué al hombre con un c

si puedo soport

. No me atraían ese tipo de compañías, y menos la

aba tramando algo. Pero, al darse cuenta de que yo

tras una oleada de mareo

gos. Es hora de

do de embriaguez, mi

ia con un dejo de resignación. Luego se levantó. Sin embargo, s

u parte, pus

i se van ya, ¿con quién me voy

e despreocupado. Luego salimos del lugar. Cada una llamó a su co

tiría una punzada de celos al

su nombre", respondí con un dejo de irritación mient

o, adi

a y alegría. Luego se subió a su lujoso

el auto me arrulló tanto que cerré los ojos para descansar en el

pasando?", pregu

nosotros, señora", dijo él, señalando con la cab

ueando el camino de mi casa? Mien

y. Es tarde, pue

as, se

e marchó. Solo cinco minutos a pie me separaban de mi casa. P

lo y se interpuso en mi camino,

sto?", dijo, pasándome su celular

a de puntillas, mi cara estaba a centímetros de la de otro

había hecho la publicación en Instagram. Su pie de foto decía auda

soltar una pe

e poétic

ias cortando el silencio, su r

uisiéramos? ¿Por qué me interrogas ahora sobre mi

spuesta, claram

¿quién te ha dado permiso de

n los que él no se llevaba bien podrían utilizarlo para burlarse. El orgullo de un hombre no podría soportar semejante provoca

resto que lo mantengan fuera de la

o último que necesitaba. Solo quería tumbarme a mi c

de la muñeca. El dolor era tan intenso que

", gr

mordisco debió de sorprenderlo, porque no se apartó, sino que se

os te pasa? ¿Te

agarrarme por detrás del cuello y me apartó de él. La marca del mo

na marca, mientras que Olivia le había dejado innumerables marcas en el cuello, hu

ora se sentía como un bálsamo

s escapadas con muchas mujeres. Tú también has herido mi orgullo profu

r a metal me confirmó que le hab

Nadie te obligó a

así hubiera tenido que amenazarlo. Me aferré a la esperanza de que, con el paso del tiempo, Mathias

ado. Ya no quiero estar encadenada a mis esperanzas del p

una decisión, una que no deberías haber tomad

o no muy lejano, serás tú quien busque el divorcio? H

regunta, sabiendo que un año era a la vez un pa

miró con i

bes estar

mites. Se haría daño co

uspiro,

o algún día me vas a liberar. He tomado mucho hoy, ne

r", me ordenó él, agarrándome con fir

me de la casa

on determina

llí. Abre la puer

y siguió conduciendo rápidamente en dirección a Cloudwater, le

r favor. Se me ol

inquirió él co

no de frustración en la voz. ¿De verdad er

ermedad crónica o qué?"

hombre tenía tantos enemigo

gada y quiero alimentarme mejor, tal ve

o, la expresión sombría de Ma

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Gato escaldado, del agua fría huye
Gato escaldado, del agua fría huye
“Se suponía que mi matrimonio con Mathias me haría la mujer más feliz del mundo. Aunque sabía que él no me amaba, pensé que se enamoraría de mí una vez que lo colmara de amor. Ya pasaron cinco años y Mathias me trataba como a una cualquiera. Para colmo, conoció a su verdadero amor y cortó todos los lazos conmigo por culpa de ella. Él la presentó a todo el mundo; algo que nunca hizo por mí. Su infidelidad me llevó a la depresión. Me sentía totalmente destrozada. Tristemente, incluso en mi lecho de muerte, mi supuesto marido nunca apareció. Cuando volví a abrir los ojos, sabía que el destino me había dado una segunda oportunidad. Yo todavía era la esposa de Mathias y pasamos dos meses antes de que conociera a su verdadero amor. En esta vida, me negué a que él volviera a lastimarme. Consciente del gran error de mi antigua yo, le pedí el divorcio. Mathias rompió los papeles del divorcio una y otra vez y al mismo tiempo me encerró. "¡Rylie, deja de hacer estupideces! ¡Hacerte la difícil no me funciona!". Para demostrarle que hablaba muy en serio, seguí adelante y solicité a la justicia. Finalmente entró en pánico. Abandonó a la "mujer de sus sueños" y se arrastró a mi lado. "Por favor, dame una segunda oportunidad, Rylie. Te prometo amarte con todo mi corazón. Serás la única mujer en mi corazón de ahora en adelante. No me dejes, ¿de acuerdo?". Una guerra estalló en mi mente. Por un lado, no quería que me hicieran daño otra vez. Pero, por otro lado, no quería dejar ir al hombre que amaba tanto. ¡¿Qué debo hacer?!”