/0/17294/coverbig.jpg?v=854f7ad476ec6db33d15ac0f2faa1bdc&imageMogr2/format/webp)
años, me maté trabajando en un viñedo, recogiendo uvas con mis manos destrozadas para salvar a Mateo, el hombr
lo, descubrí una escena que destrozó mi alma. Mateo no era el hombre arruinado que yo creía
o que planeaba endeudarme por un millón de euros más, solo por diversión. Me humilló públicamente, mis sueños y mi sacri
nta crueldad? La Isabella que amaba a Mateo murió allí mismo. Pero del fondo del abismo,
lado de la línea. Él me dio una segunda oportunidad, el sueño que creí perdido: ¡El Vaticano! Y no solo me rescató d
/0/13672/coverorgin.jpg?v=bb15da6e48e59e1d0cae5c21d7da28ca&imageMogr2/format/webp)
/0/22657/coverorgin.jpg?v=3172af78462c29933113ff58756b3e18&imageMogr2/format/webp)
/0/16208/coverorgin.jpg?v=c1be4cb207738d56bb6b2af3932e6c33&imageMogr2/format/webp)
/0/18852/coverorgin.jpg?v=e3b6ea68da1ef9792f2a0db20a68a7c1&imageMogr2/format/webp)
/0/22896/coverorgin.jpg?v=ce46d21b8c7bd841c1243c659f80ed28&imageMogr2/format/webp)
/0/22580/coverorgin.jpg?v=5c207970b01f520d5eb16e18b6ce1256&imageMogr2/format/webp)
/0/17294/coverbig.jpg?v=854f7ad476ec6db33d15ac0f2faa1bdc&imageMogr2/format/webp)