ntró en las oficinas de Tequila I
taba cargado de un silencio tenso. Los empleados que solían saludarla con sonrisas
ada mirada era una explosión silenciosa,
s grande, con vistas panorámicas a los campos de ag
omo siempre, había un sobre blanco con el logo de la e
ata, un regalo de aniversario de
señora Ximena Ríos que queda relevada de todas sus funciones y responsabilidades dentro de la empresa Tequila
labios. Era absurdo. Infantil. Ricardo estaba jugando a s
teo, el director de marketing, asomó la cabeza.
uerta detrás de él. "Todo el mundo está hablando de ello.
blando la nota y dejándola a un lado. "Pero puede in
Mateo, su voz llena de disgusto. "Está dando órdenes, diciendo que ahora ella es la mano de
. Esto era más que una rabieta de su espo
empre muerde. Y Ricardo acaba de demostrar que su correa es muy corta. Legalmente, él no puede despedirme. Soy dueña del cuarent
o te quedarías de brazos cruzados. E
tono se volvió más
ntacto... he notado cosas raras en las finanzas últimamente.
iempre había sido un aliado, un hombre inteligente y decente
," dijo con una sonrisa genuina. "Ap
y en esa sola palabra h
, encendió su computadora y se puso a trabajar. Abrió el informe de ventas trimestral y c
ados. La guerra apenas comenzaba, y ella no planeaba perder. Su campo de batalla sería la em
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