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El Amuleto Manchado de Sangre

Capítulo 3 

Palabras:514    |    Actualizado en: 07/07/2025

era un motor que la impulsaba a

mpró un pasaje solo de ida a Mendoza. La fecha era para dentro de un mes,

o. El empleado, un hombre mayo

ndo él oficial del regimiento,

a extraña, ajena. Roy estaba allí, es

erson necesitan atención. Y

menda. Sacó el permiso de en

ito tu

Permiso de Entierro

incredulidad y furia. Sasha, que estaba en

do! Seguro que ha escondido al niño

veneno que se filtrab

lando a Lina. "Usas a nuestro hijo par

miró,

io, Roy. O preguntarle al doctor

uevo, esta vez con l

a, Anderson y yo nos iremos!

rfecta. Roy, como siem

ora! ¡Una mala madre

llevó, dejando a Lina sola con el pape

ligó a no llorar. No quería que las lág

del pueblo. Quería cavar una tumba, aunque

Capitán Castillo, no puedo auto

bía acompañado,

eldad! ¡No t

apareció. Su presencia e

frentó dir

erto, Roy. Acép

e unió

pel, Castillo! ¿No ve

iró con

se alegra de que mi hijo no

a discusión. Estab

ás aquí si no

to de su chaqueta. Er

ue tenga los beneficios de ser hij

itución era completa. Su hijo muerto,

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El Amuleto Manchado de Sangre
El Amuleto Manchado de Sangre
“El viento helado de la Puna cortaba la piel mientras caminaba, con los ojos hinchados por las lágrimas ya secas, aferrándome a la urna que guardaba las cenizas de mi hijo Máximo. Mi esposo, Roy, a quien iba a entregarle los papeles del divorcio, no solo no creyó la devastadora verdad de la muerte de nuestro hijo, sino que, manipulado por mi hermana Sasha, me acusó de inventarlo todo para llamar la atención. Roy no mostró ni una pizca de dolor o preocupación por Máximo, se negó a firmar el permiso de entierro, y, en un acto que me desgarró el alma, entregó el amuleto de vicuña de nuestro hijo a Anderson, el niño mimado de Sasha, iniciando los trámites para adoptarlo y reemplazar así a nuestro propio hijo. ¿Cómo era posible que el hombre que juró amarme y el padre de mi hijo pudiera ser tan ciego, tan cruel, tan absolutamente desprovisto de humanidad ante el dolor más insoportable de una madre? Con la urna de Máximo fuertemente abrazada, un suéter de oveja, regalo irónico de Sasha que me irritaba la piel por mi alergia, desgarrado en mis manos, comprendí que la única salida era huir y llevarme a mi hijo lejos de esa casa, de él, y de Sasha.”