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El Sabor de los secretos

Capítulo 2 Cenizas y Especias

Palabras:1223    |    Actualizado en: 16/12/2025

Valer

fragancia cálida que normalmente me haría cerrar los ojos y sonreír. Pero esa n

La carta era una notificación final de "Suministros Gastronómicos del Norte"

as y aceites -susurré, sintiendo

a de la mesa: la luz, el gas, el alquiler del local comercial, la nómina de mis dos ayudantes. L

e me hice cuando papá murió y me quedé sola. Era la prueba de que podía crear algo hermoso lejos de

y exigente, sacándome

e. Me limpié las manos en el delantal y me alisé e

uilino

n un arranque de desesperación. "Ricardo",

aba justo encima del restaurante, en un edificio antiguo que crujía con cada paso, como si tuviera hu

luz parpadeante del pa

el cabello. Lo segundo, que no parecía un asesino en serie, lo cual era un alivio, pero ta

educada, pero cargada de un cansancio que r

¿Tú ere

ez. Vengo por

ensaban la tela de un jersey azul marino engañosamente simple. Llev

ulpa el desorden, esta

os escaneaban el entorno, que me puso en alerta. No era la mirada curiosa de un estudiante; era una mirada analí

o, deteniéndose en el

ticamente-. ¿Quieres ver la habitación

abita

na mandíbula tensa y facciones duras, pero sus ojos os

a doble, armario viejo, escritorio pequeño y vistas a un callejón. Nada de

uelo y miró las paredes desnuda

rfecta

é, sorp

. Los camiones de reparto llegan a las

de la silla. Sus manos eran finas, cuidadas, no parecían manos que hubier

stura de negociadora, la misma que

e depósito y el mes corriente por adelantado. Y necesito

, sin inmutarse

jo de forma independiente. Auditorías, balances. Acabo de muda

rrido, incluso. Justo lo que necesitaba pa

cio imperceptible para cualquiera que no viv

te tres meses por adelantado ahora mismo, en

cientos dólares. Eso pagaría las especias. E

ía? ¿Por qué tanta urgencia? Lo miré a los ojos buscando malicia, pero solo vi un

ontrol. No quería deberle nada a un extraño s

ó su rostro, suavizando la dureza de sus rasgo

to h

é que el cuero estaba desgastado, pero era de una

daré problemas. Casi no

mo para mis nervios-. Tienes un juego de llaves en la mesita. La c

ten

casa, Ricardo.

e contra la encimera fría. Solté un suspiro que había estado cont

é las luces. Mientras caminaba hacia mi habita

la oscuridad. Era un

NTE - Propie

or todo el inmueble. Es un consorcio de inversión anónimo que suele comprar para demoler.

baló de las manos y c

en poderoso, una sombra sin rostro, quería quitarme el suelo que pisaba. Me cubr

la cama de Ricardo. Él dormía seguro. Yo, en c

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El Sabor de los secretos
El Sabor de los secretos
“Valeria Cruz ha sacrificado todo por El Crisol, su restaurante de autor, un templo a su pasión culinaria. Pero el éxito es un plato agridulce cuando las deudas se acumulan hasta los $50,000, amenazando con devorar su sueño. Desesperada, alquila una habitación en su departamento, sin saber que el inquilino que llega a su puerta será el ingrediente más disruptivo de su vida. Ricardo Márquez de la Fuente, el heredero de un imperio inmenso, huye de un destino sellado: su padre ha pactado un matrimonio por una deuda ancestral, una promesa velada que él se niega a honrar. Cansado de las cadenas doradas de su linaje, se disfraza de "contador tranquilo" y se refugia en el primer lugar que encuentra. Lo que ni Valeria ni Ricardo saben es que el destino tiene un retorcido sentido del humor. Él busca escapar de la mujer con la que debe casarse; ella busca salvar su negocio. Ambos encontrarán en el otro una chispa inesperada, una conexión que va más allá de un simple alquiler. Pero cuando un reloj Philippe Patek y un secreto inmenso amenazan con desmoronar su frágil mundo, descubrirán que hay sabores que, una vez probados, no se pueden olvidar. ¿Podrá su amor sobrevivir al peso de una deuda, a la sombra de un compromiso forzado y a la explosiva verdad que los une de la forma más inesperada?”