icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Esclava del amor del jefe de la mafia

Capítulo 8 Capítulo 8 El contrato de préstamo

Palabras:1056    |    Actualizado en: 17/12/2025

la mafia, y mucho menos por la friolera de quinientos millones de dólares. ¿Para qué neces

nte aquello era una novedad para ella. Estaba preocupada por mi abuela; se veía tan pálida que parecía que estaba a punto de desmayarse

stamo de quinientos millones de dólares que les otorgó nuestro jefe, y hemos venido a rec

e? ¡Pa

as y números, la cifra de quinientos millones de dólares. Las firmas de mis padres estaban estampadas

hace muchos años.", susurré,

; a duras penas teníamos dinero suficiente para sobrevivir, much

d es su única hija. Como sus padres están muertos, tendrá que ser usted qu

inero.", dije, si

caso, el jefe quiere su dinero de vuelta, a

rró mi muñeca. No me aferró con demasiada fuerza, así que no me lastimó. Sin embargo, por

endo?", protesté a voz en cuello mi

Mi jefe me ha ordenado que la lleve ante él si no puede sal

niego a ir

s me resulta bastante desagradable, así que le sugiero que deje de lu

ela repetidamente, con voz tensa y entrecortad

ejó de oírse. Me di vuelta y vi que se ha

culpa suya.", le espeté con lágrimas en los ojos. Esto era lo peor; n

pital más cercano", le ordenó el hombre a uno de sus compañeros, mientras señalab

hora me cargaba sobre uno de sus hombros, sin el menor esfuerzo. Grité, estupefacta ante aquell

ité con todas mis fuerz

que las lágrimas resbalaban por mi rostro. Ella iba a estar bien, ¿verd

una joven es secuestrada por la mafia, metida a la fuerza en un automóvil, atada de pies y manos, su ca

pulmón. Al principio, los hombres utilizaron sus manos para mantenerme sujeta al asiento, pero luego, tra

se me permite usar la violencia, si considero que se hará menos daño a sí misma estando inmoviliza

ta!", le espe

res; uno de ellos comenzó a atarme las manos y el otro los pies. Grité a todo pulmón, lanzan

do cuando se presente ante el jefe. Por favor sea paciente con nosotros por un tiem

amos en camino. Sí, la chica está con

vendaron los ojos, probablemente porque pensaron que ello era innecesario, podía observar el paisaje a través de la ventanil

esde que me había mudado al campo con mi abuela. Me

señorita. He

ntin

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Esclava del amor del jefe de la mafia
Esclava del amor del jefe de la mafia
“"Regla número uno, nunca... jamás... debes entrar en mi dormitorio." "Regla número dos, no me tocarás sin mi permiso." "Regla número tres, no me hablarás a menos que te hable." "Regla número cuatro: harás todo lo que te pida, pase lo que pase." Yo, Margarita Alfonso, una universitaria corriente, había sido obligada a contraer matrimonio, con el heredero del mayor sindicato mafioso a nivel mundial, Osirio Iker. Estas son las reglas que me impuso en nuestro primer día de recién casados. "¿Y si rompo una de ellas?", pregunté. "Entonces tomaré una parte de tu cuerpo como mía". "¿Qué? ¿Por qué no te quedas con todo mi cuerpo? ¿No lo quieres?"”