Enterrada viva: Su espíritu inquebrantable
l estudio. La risa de Karina, ligera y etérea, flotaba hacia afuera. La voz profunda
speso, como lodo. Mi corazón martilleaba contra mis costillas, un pájaro frenético atrapado en
alto, como niños culpables atrapados robando galletas. Karina chilló, tratando de cub
s haciendo? -chillé,
arañé la cara, el cuello, cualquier cosa que pude alcanzar. El deseo
, retorciéndolas, su
nte! -gruñó, s
contra el borde afilado de un escritorio de
de Javier, se asomó, sus ojos mu
vuelto loca! -gimió-.
la garganta-. ¿Yo estoy loca? ¿Ustedes dos, haciendo esto e
e Karina se
a mí. Siempre lo ha hecho. Simplemente lo
an dulce, estaba
se deshacía-. ¡Ojalá se pudran en el in
ron de mí, venenos
se curvó en una m
. Estás perdiendo la cabeza. Quizás u
su voz fue como
iendo, atraídos por el alboroto. Eunice echó un vis
o aquí? ¡Detén esto inmediatamente!
zó Karina, aferrándose a Javier-.
sus ojos lleno
lmate. Esta
un dedo tembloroso a Javier y Karina-. ¡Me
llevándose la
¿Cómo puedes acusarla de tal cosa? Estás
s. Yo era la histérica, la loca, la mentirosa. Yo era una extraña, siempr
jo su juicio colectivo. Me miraban con lástima, con d
ares de Javier, gritando su nombre, rogándole que saliera, que me explicara, que lo ne
lana-. Si no detienes esto, tendré q
les tenía vastos recursos, conexiones poderosas. Mis gritos desesperados fueron silenciados, tergivers
e mis hombros. "¡JAVIER PÉREZ, TRAIDOR Y MENTIROSO! ¡KARINA ROBLES, ROBAMARIDOS!", grité, mi
e mí. Me arrastraron, pateando y gritando, de vuelta a la mansión. Eunice me recibió en la puerta,
ado todo a Karina! ¡Veinte años de su vi
es. Me mataron de hambre, me negaron el sueño. Me quebraron, física y mentalmen
rta del sótano. Llevaba su uniforme de gala
mila -dijo, su voz desprovista de emoción-.
azón se detuvo. Esto e
algo en sus ojos, algo
de luchar -dijo, un tono extraño y hueco e
orría, tratando de entender. ¿Casarse conmigo? ¿Después de todo esto? No tenía senti