El albañil de mi madre
ue se pegaba a la piel como una tela húmeda, sino por
ro estaba ahí. Siempre ahí. Como si su
a decidí
puse una camiseta blanca, sin sostén, y unos shorts diminut
en la cocina, tosiendo, revolviendo la cafet
afé. Le puse una cucharada de azúcar. Se lo dejé sobre la mesa con una sonrisa
i me
. Bebió. Y s
. No por culpa, sino por rabia. Lo odié por un segundo. Odié esa indiferencia. Odié q
e pregunté, fin
estaría? -dijo, si
ento que no t
e seco. Levantó la vista. Me miró con
n día o vas a seguir siendo
golpe como una bofetada. Me apreté el pecho con una mano, como si e
alcancé a d
Durmiendo hasta tarde. Viviendo del esf
cupí-. No tenés der
orque ni siquiera fingís
Me ardieron los ojos, pero no iba a llorar delante de él. Me gir
e. Solo estoy diciendo lo que
ó quebrada-. No sabés nada de lo que me costó todo.
sé. Pero lo que v
os que duelen más por lo que callan. No entendía por qué lloraba, pero ta
enas audible-. No
eguí llorando. Y entonces él se levantó,
conmigo? -preguntó Miguel, si
ié las mejillas con la man
es contigo
ces, ¿
la vista-. Solo, me sien
o miré. Y ahí fue cuando me quebré otra
o. No uno brusc
abr
, rudimentario. Me rodeó con sus brazos ásperos, y mi cara termi
Pero yo me aferré. Lo odiaba, sí. Pero al m
taba sintiendo. Pero mis piernas dejaron de r
es mi probl
Cu
ejar de pen
Apenas audible
ulos tensarse, vi cómo gemías. Me quedé mojada desde entonces. No he podido dejar
separó con un gesto leve. Me m
ebería hacer con eso? -
toy ju
y para niñita
oy un
tás acostumbrada a que
que esto es
rón con una sola mano-, es que si vas a seguir p
al soltándose fue
ón golpeaba tan fuerte que pe
l todo. Solo lo suficiente para
es
esado. D
moví. No
arrastraba. No fue una
rrod
lengua se movía sola, como si hubiese estado esperando ese momento desde siempre. Lo envolví con la boca. Lo sentí lle
sorta. Em
susurré con la boca llena, lamiéndolo como si fuera un
esponder. Solo me miraba. Le bri
rma en que mi lengua lo hacía temblar. Estaba dura, gruesa, tibia. Perfe
orrerse en mi boca, escuchamos el
mad