El heredero de la Luna
n salto y echó el cerrojo, aunque sabía, en lo más profundo de su ser, que una p
entrando en la ha
cama, con la espalda recta y los ojos fijos en la ven
Leo con una calma que
. El cuerpo del niño estaba rígido y desprendía un calor febril-.
na estalló. No fue una piedra, fue la pura presión de una presencia que demandaba entrada. Elena retrocedió, prot
bral no era un lobo, pero
igo largo de lana oscura, cubierto de rocío y salitre. Su rostro, esculpido por tres años de un
alizaron. Estaban encendidos en un
fue un saludo. F
o contra sí-. No tienes derecho. Me dijiste que me fuer
nasales se dilataron y un sonido gutural, un gruñido que hizo vibrar los muebles de la casa, escapó de su gar
vacío en mi linaje -dijo Julian, dando un paso hacia adelante. Cada movimiento era
a Leo. Elena retrocedió h
oques! -g
Julian? -el desafío de Elen
de su madre y se puso de pie en el suelo. Leo miró al hombre frente a él sin un ápice de temor. Sus pequeños puños se cerr
"hilo" místico que Julian había intentado ignorar
o. Su lobo interno, que había estado aullando de furia y soledad durante tres añ
primera vez-. Es un Alfa. Es... imposible. Una humana
ndo por sus mejillas-. Y ahora que lo has visto, vete. Vuelve con tu reina
ocidad había sido reemplazada por una posesividad oscura y aterradora.
sé que existe, no hay lugar en este mundo, ni en el o
janos rompió la noche. Julian tensó
rada a Elena con una urgencia letal-. Selene y los ancianos vienen
intura con un brazo de hierro mientras con la
ces? ¡Su
trándola hacia la oscuridad del bosque-. Pero esta vez, Elena, no