Contrato de Olvido
Clara, ese sonido marcaba el pulso de una realidad que se acababa de fracturar. Frente a ella, el hombre que le habí
o si fuera la primera vez que lo pronunciaba-. Es un n
El roce del diamante de su anillo de bodas con
cnicamente diciendo la verdad-. He estado
uzando sus facciones perfectas. Se llevó una man
torres en Singapur, recuerdo el nombramiento como CEO... pero después de eso, hay una neblina. Y tú no estás en
desayuno; era la mirada de un depredador que acababa de descubrir una presa fascinante. Sus ojos grises
ción que le resultó a ella casi dolorosa-. Y estás
arcialmente, acercándose un paso a la ca
itía. Clara dudó, pero finalmente dejó que sus dedos rozaran los de él. La descarga eléctrica fue inmediata.
e te compensaré. A partir de ahora, no te separarás de mi lado. Necesito a alguien en quien confiar, y por
a la mansió
a en el pasillo: "Cualquier shock emocional fuerte podría provocar una recaída o daños permanentes. Manten
a la mansión Moretti, el lugar que ella estaba a punto de abandona
mirando a su alrededor con extrañeza-. Y hay algo
nes con flores frescas que a ella le gustaban, los libros de poesía en la mesa de
dijo ella, guiándolo hacia el salón princip
ella con una ceja arqueada-. Como mi asistente personal "re
ala opuesta, pero su verdadera habitación -la que compartían legalmente, au
respondió ella, bajando la vista-. Para esta
ido, reemplazado por su aroma natural, ese que a Clara la volvía loca. Él levantó una ma
s informes médicos, Clara. Siento que... que hay una conexión entre no
a con un hambre cruda, sin las barreras sociales o el orgullo que antes lo hacían t
la, aunque sus ojos gritaban lo contrario-.
ada que nunca le había dirigido en tres años de matrimonio-. Me duele el hombro y necesito
Al entrar en el dormitorio, Sebastian se sentó en el borde de la cama, la misma cama donde hace
ron sus tobillos y sintió cómo Sebastian se tensaba. Cuando se puso de
a algunos hematomas del accidente, pero seguía siendo el hombre más imponente que Clara había cono
tus ojos están llenos de una tristeza que no entiendo. S
la, intentando apartarse, pero él la at
ace tres años. No sé si era un hombre duro o un idiota. Pero el hombre que soy hoy, el que acaba de de
era cruel: el hombre del que se había enamorado finalmente le decía las
resionó sus labios contra la mejilla de ella, recogiendo la lágrima. E
uédate cerca. Tengo miedo de que, si me duermo y tú
Estaba seduciendo a su propio marido bajo una identidad falsa, redescubriendo al hombre