La Joya Descartada: Brillando en los Brazos del Despiadado Don
ma
o el recuerdo de la sangre de Dante en mis
lón de baile, superponiéndose a los rostros sonrientes de l
En la cafetería donde trabajaba turnos dobles
cuidando un café negro que nunca bebía, observánd
blindada pero me acompañaba a casa todas las noches,
ón el papel del chico ru
ino el
sde un auto en movimiento destin
inmutó. Lanzó su c
el concreto. Recuerdo la mancha roja extendiéndose por su camiseta blanca, la forma en qu
en la clínica clandestina mientras el médico de la maf
hica con un padre adicto al juego y una madre muerta cuyo no
solo son prisiones c
ríe,
astra de vuelta al presente c
a ha pasado su brazo por el mío, su agarre
a* -dice, enfatizando la palabra c
sh me
zo alrededor de la cintura de Kar
claración de posesión. Una act
boca que me dijo que
bilis sube p
do hacia atrás. -Ne
mis tacones marcando un rit
alcanza en el estrecho pa
dome girar. Su agarre es f
aciendo? -sisea-. Est
y dentado-. Acabas de proponerle matrimonio a otra mu
molesto, como si yo fuera una niña haciendo un
. El territorio de los Garza limita con el nu
liberar mi brazo, pero él
alianza Garza, aseguro el puesto de Jefe. Tendré suficiente dinero para instalarte
artamento -susurr
. Huele a whisky caro y a traición-. Karina es solo un título. Es
llo de su chaqueta y sac
ndola en mi mano-.
de diamantes.
a comprar
es comprar mi si
e-. Sé inteligente, Alma. No tienes a dónde más ir. Tu padre se est
la tenía, hac
rle un mensaje
ernas-. El coche está esperando. Ka
una procesión fúneb
de la limusina. Karina está bebiendo champán,
a del borde de su copa-. Aquí están las
ta un
s después de las 10
ones públicas a meno
arazas. Y si pas
a ciudad pasar, su mano acariciand
. La mayoría de las esposas te habrían desollad
na las luces borr
o es el m
eléfono en l
ista par