Mi Corazón Frío: Rechazando al Jefe de la Mafia
ista de El
o con un peso implacable. Estaba de rodillas en la tierra, el
antando las
o de cámaras estaba instalado a su alrededor, con luces y reflectores captando el brillo de sus joyas. Estaba filmando un segm
a barbilla justo así. Señaló con un dedo bien cuidado hacia mí. "Miren, incluso le damos una segunda o
umbre". En cámara. Para que e
eléfono, probablemente manejando las consecuencias, asegurándose de que la narrativa estuvier
tierra. Imaginé que e
empalagosamente dulce. "Te ves tan lú
ré en el ritmo. Cavar. Plantar.
endo un ritmo p
ntró para cambiarse para el servicio conmemorativo. Dante se quedó.
u voz desprovista de calid
el dorso de mi mano, manchando mi piel de mugre. "Cubre
ensa. "Ve a limpiarte. Ponte
yas?", p
legio de los diamantes hoy
ibido entrar. Cerré la puerta con un clic decisivo. M
estaba allí, pesado y burlón. Un símbolo de s
o qu
ba bajo la dura luz del baño. Valía medio mi
é caer
un vórtice llevándose la última pieza de Dante d
esollando la humillación del día de mi cuerpo. Me puse el
era el santuario de Dante. Sus orquídeas premiadas. Las amaba más de lo
ían en vibrantes púrpuras y bl
carrito de limpieza. El garraf
. Vertí el cloro en el depósito de agua, el
muriendo, Da
sistema de
entaba sobre los delicados pétalos, cubriéndolos con u
mano desnuda, la franja pálida de piel donde había estado el anillo. Su mandíbula s
ió la
nos",
ía miedo. Solo esperaba qu