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La fría y amarga traición del multimillonario

Capítulo 5 5

Palabras:571    |    Actualizado en: 10/02/2026

tzi arrojó un par de jeans y un suéter en la maleta. Añadió sus cuadernos de dibuj

ámara principal, que estaba vacía. En el lado de la cama de Adán, sobre la superficie pulida de su mesita de noche,

itación de huéspede

Llevaba un conjunto deportivo que costaba más

-dijo Chayito, recargándose en el marco de la puerta-

ntó la vista. -M

de masticar

vestida con una bata de seda matut

-dijo Elena con pereza-. No queremos qu

sonido fue fuerte en la habitación silencios

jo Anayetzi-. De todos modos está

r en par. -Cómo te atreves. Después

primera vez, Elena dio un paso atrás-. Me trataron com

ó su m

ía-. La va a necesitar. Adán es un narcisista con complejo de salvador, y honestame

e cayó el chic

ue desentonaba con su bata. -¡Tú.

hombro de Chayito lo suficientemente fu

! -chill

nayetzi por enc

ían ser invisibles, pero Anayetzi vio l

creas que vas a volver! ¡Estarás pidie

cipal. No miró atrás. Levantó l

re fresco d

de los escalones. Un T

maleta en

-preguntó e

, por favor

su aplicación de correo.

Adán

Humanos; Ju

o: Re

sto como Asistente Ejecutiva del CEO. T

onó e

a Elena. Blo

n. Su dedo flotó sobr

necesitaba ve

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La fría y amarga traición del multimillonario
La fría y amarga traición del multimillonario
“Casi muero en un accidente aéreo, viendo el suelo acercarse a toda velocidad, pero mi esposo, el magnate Adán Horta, ni siquiera llamó. Mientras yo me arrancaba el suero y salía cojeando del hospital bajo la lluvia, vi llegar su Bentley. El corazón me dio un vuelco, pensando que por fin venía por mí. Pero Adán pasó de largo, ignorando mi figura empapada. Se bajó y cargó en brazos a su exnovia, Casia, tratándola con una ternura que jamás tuvo conmigo, como si ella fuera de porcelana. Los seguí hasta el área de maternidad y escuché la devastadora verdad: 12 semanas de embarazo. Las cuentas eran exactas: la engendraron en nuestro tercer aniversario, mientras yo soplaba las velas sola en casa. Al confrontarlo esa noche, Adán ni siquiera se disculpó; me miró con frialdad y me sirvió una copa. "Casia es frágil, es un embarazo de riesgo. Tú eres aguantadora, Anayetzi, por eso me casé contigo. Deja el drama, firmaste un prenupcial". Pensó que, al bloquear mis tarjetas y dejarme sin un centavo en la calle, yo volvería arrastrándome a su mansión como el perro rescatado que él creía que era. Olvidó que antes de ser su esposa trofeo, yo ya sabía sobrevivir sin nada. Al día siguiente, irrumpí en su oficina frente a toda la junta directiva. Vertí una taza de café podrido sobre los contratos originales de su fusión más importante, arruinando el negocio del año. Y frente a su amante y sus empleados, me quité el suéter de cachemira y los jeans de diseñador que él había pagado, arrojándolos al suelo y quedándome de pie con dignidad. "Te devuelvo tu ropa, tu dinero y tu apellido, Adán. Pero ya no me tienes a mí". Las puertas del elevador se cerraron mientras él gritaba mi nombre, dejándolo solo con sus millones y su desastre.”