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posas perfectas para sus nietos. Ya verá, una vez que los matrimonios estén arreg
masiado bien resonó en su mente: cálid
de golpe y cont
esde el decimoctavo piso, la ráfaga de viento y el impacto
r la alta claraboya, esparciendo un calor dorado sobre los suelos relucientes. Un
todo volvió
ley, quien venía con una audaz propuesta: u
s, Teo Sergioley, una decisión que abrió la pu
familiaridad de la escena, un pensamien
biría cada elección. Ya no haría el ridículo; cada person
cutible en la cima, su imperio entrete
a un sueño que muchos s
el García, había servido junto a Carlos en el ejército. Daniel le salvó la vida a Carlos en una ocasió
os Sergioley se vieron obligados por honor a hacer
bía menguado, por lo que la oferta les par
hermana menor, Elena García, había sido la primera en elegir, atrapan
tián significaba entrar de lleno
, y casarse con una hija de los García no era más
distancia. En público, representaban la pareja per
él amaba de verdad, conspirando, atacando y empujándolo paso a paso hacia la tragedia. Su crueldad acabó po
barbilla y posó los ojos en
isa. Cada centímetro de su persona exudaba aplomo y una gracia c
miedo le helaba la espina dorsal; conocía demasiado bie
e, robándole el color del rostro. Instintivamente,
mos que las chicas elijan con quién desean c
raciela, se unió con una ris
, clavándose las uñas en las pal
ón con los Sergioley; ni ella ni
quebró el silencio del mom
no habían sucedido así en su vida anterior. ¿Por
a una mirada penetrante y musitó en voz baja
entras que Teo, por brillante que fuera, no sentía el menor interés por
ancia, con una sonrisa radiante y segura
spuesta, aunque su mirada se detuvo en Gracie
a su decisión, pero no podía negar
aciela?",
iela alzó la vista y extendió len
al; le dirigió una mirada fugaz antes
o de una mirada divertida le rozó la pie
la garganta y el p
z; las palabras pasaban junto a ella como
ortunidad no era más q
vándose en la palma le confirmó
irigieron al comedor. Los Sergioley s
sía, su voz era melodiosa y magnética,
Graciela ni a Elena una sola mirada;
ón abandonó el cuerpo de Graciela y exhaló un larg
ió el camino de regr
les voces llegaron a sus oídos, una c
cena, ¡Teo no tiene ninguna posibilidad de heredar el imperio Ser
la había fallecido un año antes de que Andrés volviera a casarse. An
a la madre de Graciela, y durante años, Graciela vi
a frustración. "Sebastián está enamorado de otra. Solo aceptó este arreglo
ero si te casas con Teo, le estás entregando
ue quisiera. Aunque se casara con él, su naturaleza callada nunca conquistaría su afecto. Teo, en cambio, era considerado, de palabras suaves, de modale
co. Sus ojos se posaron en su muñeca, suave, impecable, sin una sola cicat
frío, manipulador y perturbadoramente hábil para retorcer las mentes ajenas. To
adie volvería a hacerle
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