icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Jefe maldito: ¡aléjate de mí!

Capítulo 4 Ya no quiero trabajar para usted

Palabras:839    |    Actualizado en: 13/04/2026

el auto con la grac

León",

ó de observa

de unos minutos, ella permaneció sentada con

era algo, rompió el silencio

ar la sorpresa en su voz. "¿A qué viene es

desvió la mirada. Era bastante difíci

e juzgué mal.

ira volvía a crecer, apartó la mirada de él y se concentró en el camino. "Qui

poca luz no le permitió

inconscientemente

za y la miró a través

vacío después de lo que acababa de ocurrir? No era l

po de la chica hasta que n

ido segundos atrás pare

uto!", ordenó

dijeran dos veces. Se detuvo rápida

que al instante puso la mano en la ma

a mano y tiró de ella hacia atrás a

, cayó directamente en sus brazos, y su

por detrás y apoyó la

demás a un lado de la carretera!", siseó, pero Edwin pareció no oír la sinceridad de

en el salón, entonces repetirlo aquí n

la abertura de su vestido y deslizó

rlo. Lo único que podía pensar al sentir su tacto era en el miedo y el asco que ha

do!', maldijo pa

", murmuró él, mientras sus labios rozaban el lóbulo de su oreja y sus

z fue de ira y no de placer. Lo maldijo para sus adentros

n pensó que la había domado. Aflojó su agarre y

lla de repente, con voz so

en la sensación de su piel en sus labios, y s

iera aburrida de todo y dijo con un tono ind

Edwin. Se detuvo y la m

ero decir, estuve en el salón con Brent durante vein

y su estrategia funcionó. Los oj

e sus brazos, ahora débiles, y

o, pero ella podía sentir su i

bolso y volvió a agarrar

a no quiero trabajar para usted", declaró con resolución, sin d

erta abriéndose y corrió hacia ello

onderle al chofer, Edwin se le ad

se quedó quieto y no hiz

ó una sonrisa cortés antes de darse la vuelta y

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Jefe maldito: ¡aléjate de mí!
Jefe maldito: ¡aléjate de mí!
“El mayor arrepentimiento de Valeria fue haber aceptado el trabajo como secretaria personal de Edwin. Resultó que la lealtad no significaba nada para él. Después de todo lo que había hecho por él en los últimos cinco años, se cansó de ella y la echó sin piedad a la sucursal. Se decía que trabajar en ese lugar era más difícil. Sin embargo, Valeria descubrió que disfrutaba cada momento de su nueva vida. Estaba feliz porque finalmente había escapado de ese jefe maldito. Un chico guapo empezó a prestarle atención. Al mismo tiempo, descubrió que su padre era un multimillonario en sus últimos días. Todo lo que tenía que hacer era asentir y heredaría su fortuna. El destino siempre era impredecible. Resultó que trabajar para Edwin fue el momento más difícil. Sus caminos no se cruzaron hasta después de un tiempo, en un coctel. Edwin, lleno de arrogancia, se burló: "Veo que todavía no has superado lo nuestro. Incluso me seguiste hasta esta fiesta. ¿Tan desesperada estás?". Valeria soltó una carcajada y chasqueó la lengua con desdén. "Vaya, no recuerdo haberte invitado". "¿Qué? Ya veo, el desamor te ha vuelto inestable", respondió el hombre con una sonrisa burlona.”