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El pacto de los dos farsantes

Capítulo 3 El juramento mudo

Palabras:1349    |    Actualizado en: 16/10/2026

mbral, recortada contra la luz fría del corredor. Con su bata blanca impecable, cabello canoso peinado con fijador y un maletín de cuero en la mano, el médico d

iéndose directamente hacia la cama médica-. Es hora de la revisión vesperti

revista de jardinería, se puso de pie de inmediato. Su postura volvió a encorvarse l

hacer -respondió con un hilo de voz,

Extrajo un estetoscopio, una linterna médica de luz estroboscópica

a nivel L1 y una desconexión cortico-visual bilateral profunda. No percibe luz, movimiento ni siluetas. Aunque sus centros auditivos primarios no presentan daño estructural visible en las resonancia

ión de dolor compasivo, mor

nsorial global o alteraciones graves del tronco encefálico. Este hombre no tiene nistagmo, sus músculos faciales tienen tono simétr

rió el párpado derecho del magnate y proyectó la luz bl

ija, dilatada y vacía, reflejando el haz de luz

solución oftálmica de tropicamida combinada con fenilefrina capaces de paralizar el esfínter del iris durante ocho horas sin alterar la visión de fondo si se utilizaban lentes de contacto terapéuticas de atenua

interna con suficiencia-. Ahora, acérquese, señora Valmont. Debe apren

ramatismo y se situó al

de flexión y extensión pasiva de las articulaciones principales tre

s y tomó la muñeca y e

n contacto con la piel del magnate, una cor

pastosa característica de siete meses de inmovilidad en cama. Bajo la manga del pijama de seda gris perla, los tendones del antebrazo estaban tensos como cuerdas de piano y el b

ientras flexionaba el codo de Damián con suavidad ensay

emplear cada gramo de su fuerza de volun

lidad táctil excepcional. No lo tocaba como una enfermera asustada que teme romper a un enfermo de cri

interna de su muñeca, rozando la arteria radial, Damián per

a huella indeleble que dejaba la palanca de seguro y el disparador de doble acción de una pistola táctica Sig Sauer o Glock. La misma marca que él mismo

manteniendo su mirada fija en el techo blanco con un vacío absoluto.

el enfermero a administrarle la sedación nocturna por la vía intravenosa. A partir de ese momento, el señor Valmont dormirá ininter

con toda mi alma -respondió Sa

z más, el chasquido del cerrojo electrónico

na ensalada de verduras al vapor, salmón a la plancha y agua mineral con gas. Sara comió despac

ó en la llave de tres pasos del catéter venoso de Damián. Sara fingió mirar hac

había sido manipulado. El catéter no entraba directamente a la vena cefálica: había un microfiltro de derivación subcutáneo que absor

inalmente a oscuras a

édicos titilaban en la penumbra. El sonido del mar contra las rocas

hasta los tobillos, de apariencia inofensiva. Se recostó en la chaise

l. Una hora. Dos

unda, siguieron el minutero del reloj digit

ba cincuenta latidos por minuto en una caden

oscuridad. La doncella s

azar -susurró

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El pacto de los dos farsantes
El pacto de los dos farsantes
“Damián Valmont es un magnate implacable que finge haber quedado ciego y parapléjico tras un atentado con coche bomba para cazar al traidor de su propia familia. Para sostener su fachada de vulnerabilidad absoluta, acepta casarse con Sara Navarro, la hija dócil y sumisa que un clan en bancarrota entrega para saldar sus deudas. Pero Sara no es una víctima: es Cipher, una operativa de ciberespionaje de élite que aceptó la boda con un único fin: robar los códigos ocultos en la mansión para pagar el rescate de su madre secuestrada. Cada noche, ella se escabulle entre las sombras creyendo que su esposo duerme indefenso en su cama médica. Cada noche, él la vigila a través de cámaras térmicas a escasos centímetros de su rostro, fascinado por la audacia de la mujer que duerme a su lado. El juego da un giro sangriento cuando un sicario real irrumpe en la mansión durante un apagón total. En la oscuridad absoluta, ambos deberán neutralizarlo en silencio sin desenmascararse el uno ante el otro... o arriesgarse a descubrir que el mayor peligro no es la muerte, sino la verdad compartida en la misma cama.”