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Libros de Romance para Mujeres

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Tras la traición, reclamó su imperio

Tras la traición, reclamó su imperio

Bajo la lluvia helada de Manhattan, apreté la caja de pastel Red Velvet contra mi pecho como un escudo. Era nuestro tercer aniversario y yo, Lucía de la Mora, con mi cuerpo hinchado por un trastorno metabólico y la piel marcada, solo quería sorprender a mi esposo Julián en su exclusivo club privado. Pero al llegar a la puerta de la suite VIP, mi mano se congeló antes de tocar. Desde adentro, las risas crueles de sus amigos retumbaron, seguidas por la voz fría y distante de Julián: "No me digas que vas a ir a casa con esa criatura esta noche. Apenas es medianoche". Mi corazón se detuvo. Él continuó, asegurando que yo no era más que una firma necesaria para cobrar su fideicomiso, una vergüenza gorda y enferma, mientras brindaban por su amante, Elena. Sentí como si me amputaran el alma sin anestesia. Dejé el pastel en el suelo del pasillo, regresé al penthouse vacío y destrocé el espejo donde veía mi reflejo "feo". Me arranqué el anillo de bodas hasta sangrar, firmé los papeles del divorcio renunciando a cada centavo y desaparecí en un jet privado hacia Suiza esa misma noche. Julián pensó que volvería rogando. Me buscó, pero yo ya era un fantasma. Pasé tres años reconstruyéndome, sanando mi piel y mi cuerpo, transformando el dolor en acero. Tres años después, en la Gala del Met, bajé de un Rolls Royce convertida en una visión irreconocible de seda esmeralda. Julián, hipnotizado por mi nueva apariencia, no supo quién era, pero sintió unos celos enfermizos y posesivos cuando otros hombres intentaron tocarme. Me siguió hasta un callejón oscuro, acorralándome contra la pared, exigiendo saber mi identidad y reclamándome como si fuera suya. Fue entonces cuando lo miré a los ojos y le solté la verdad: "Perdiste el derecho a estar celoso hace tres años, Julián, cuando le dijiste a tus amigos que yo era una criatura". Él palideció, retrocediendo como si lo hubiera golpeado. "Esa mujer murió esa noche. Tú la mataste".
UNA ESCORT PARA EL CEO

UNA ESCORT PARA EL CEO

Yagiz Ozdemir es uno de los CEO más jóvenes, apuestos, cotizados y exitosos de todo Estambul. El conglomerado de las empresas OZDEMIR que él mismo dirige cada vez es más próspero. Solo que la suerte del joven empresario en los negocios, no es proporcional a sus asuntos del corazón. A sus treinta y cuatro años sigue aún soltero, y cansado de tanta falsedad de las mujeres que solo se acercan a él impresionadas por su dinero. Aún no ha a aparecido esa mujer capaz de robarle el corazón, de enamorarlo y sé hacerlo sucumbir en un amor que vaya más allá del aspecto físico. Serem Keskin es una joven hermosa e ingenua que vive junto a sus padres y su hermana menor en un pequeño pueblo rural de Turquía. Nunca tuvo la oportunidad de terminar sus estudios, pues la familia estaba minada de deudas, y el dinero no parecía alcanzar para nada. El padre de la chica enferma y ella se ve obligada a buscar trabajo, es entonces que es reclutada por una dudosa compañía que promete convertirla en una modelo bien pagada en Estambul. Serem, sin más alternativas y obligada por la decadente situación de su familia viaja junto a sus reclutadores; para darse cuenta al llegar a la ciudad que planean explotarla como prostituta, y entonces escapa despavorida de sus presuntos proxentas. La vida en Estambul, no es tan sencilla como imaginó. Sin dinero, sin documentos ni un techo sobre su cabeza vaga varios días por la calle, hasta que una mujer se compadece de ella. Su salvadora es Escort y tiene un departamento de lujo, y cuentas bancarias con tanto dinero que no gastaría en diez años ni aunque se lo propusiera. Orillada por la insistencia de su madre para que envíe dinero, Serem acepta en convertirse en una Escort, pero sin comprometer su cuerpo en el negocio. El destino de Serem y Yagiz se cruza una noche de gala, en la que ella va de la mano de otro hombre. Él cae prendido ante el encanto natural de la chica, y entre ellos explota la magia. ¿Que pasará cuando Yagiz descubra que la mujer de la que se está enamorando es una Escort? ¿Podrá el amor vencer a las dudas?
Embarazada y divorciada: Oculté a su heredero

Embarazada y divorciada: Oculté a su heredero

El médico me miró con lástima y me dio la noticia que había soñado durante tres años: estaba embarazada. Pero advirtió que era de alto riesgo y que cualquier estrés podría matarlo. Corrí a casa para decírselo a mi esposo, Sol Espejo, esperando que esto salvara nuestro frío matrimonio. Pero él ni siquiera me dejó hablar. Me deslizó un sobre manila sobre la isla de mármol y dijo con frialdad: "El contrato de tres años terminó. Calma ha regresado". No solo me estaba divorciando para volver con su exnovia, sino que al leer la letra pequeña, encontré la Cláusula 14B: si había un embarazo resultante de la unión, él tenía derecho a exigir la terminación inmediata o quitarme la custodia exclusiva para enviar al niño a un internado en el extranjero. Me tragué las náuseas y el secreto. Sol no solo me echó, sino que me obligó a organizar la fiesta de bienvenida de su amante y a ver cómo usaba los regalos que yo le había comprado para cortejarla. Frente a todos, me llamó "una responsabilidad" y un "caso de caridad" que su abuelo le impuso. Cuando le pregunté hipotéticamente qué pasaría si estuviera embarazada, su respuesta me heló la sangre: "Lo manejaría. Ningún hijo mío nacerá en este desastre". "Manejarlo" significaba borrarlo. Esa noche, vertí mis vitaminas prenatales en un frasco de medicina para la úlcera y firmé los papeles del divorcio renunciando a la pensión para acelerar el trámite. Deslicé mi carta de renuncia bajo su puerta y me toqué el vientre plano. Él cree que ganó su libertad, pero nunca sabrá que acaba de perder a su heredero.
Esposa Virtuosa

Esposa Virtuosa

Anastasia White es una mujer de veinte años que viajó a estudiar arte y decoración en Europa cuando tenía quince años. Solía ser justa y noble, pero la soledad la había secado, convirtiéndola en una mujer rebelde e impulsiva. Daba la vida por su padre, el señor Emiliano White, quien enviudó y para sacarla de la tristeza en la que se había sumido; la obligó a irse a estudiar al extranjero. Llevaba seis años sin verlo, así que se decidió a regresar sin aviso alguno. Estaba cansada de su vida monótona y aburrida, no conseguía sentirse a gusto en un país extraño, ni encontrar una pareja estable. Al llegar al aeropuerto mantuvo una pelea acalorada con un extraño que pretendía llevarse su equipaje, por coincidencias tenían el mismo modelo de valija. Luego de resolver el inconveniente, se apresuró a tomar un taxi en dirección a su enorme mansión. La primera impresión que tuvo al bajarse del coche, fue que todo lucia descuidado. Entró sin hacer ruido y se sorprendió que no se hubiese cruzado con nadie. Su padre era el hombre más adinerado del condado, en la mansión solían abundar los empleados, pero ahora todo era soledad. Se dirigió hasta la cocina y allí encontró a dos cocineras, eran hermanas y llevaban años sirviendo para su familia. Las interrogó sobre el paradero de su padre y una de ella señaló el jardín. Ella se fue de prisa para sorprenderlo y lo despertó, el padre se enfureció al verla allí y le reclamó por haberse regresado. Sin embargo, le dio un frío abrazo y se desapareció por el pasillo. Estaba feliz por sentirse en casa, se dirigió al estacionamiento donde estaban los autos de colección de su madre que aún eran conservados en perfecto estado. Eligió el convertible de color rojo que tanto adoraba y decidió dar un paseo por toda la zona. Eso sirvió para que un hombre adinerado se enterará de su regreso y en la tarde envío a un abogado. Maximiliano García, así se llamaba aquel hombre a quien ella recordaba un poco. Lo invitó a pasar y le mencionó que su jefe Jhon Anderson Uriana le invitaba a cordialmente a su casa para charlar. Anastasia no vio inconveniente alguno y asistió. Apenas ingresó, le hirvió la sangre porque era el mismo hombre del aeropuerto que la recibió de forma tosca y primitiva. Le explicó que la razón por la que la había enviado a buscar era porque la exigía en matrimonio. Anastasia se negó y dijo que jamás iba a casarse con un hombre como él, incluso lo abofeteó. De modo calmado le explicó que él era la única solución a todos los problemas que tenía la familia White Nariño. Pues el padre de Anastasia, Emiliano White, había adquirido una horrible adicción al alcohol que lo estaba acabando poco a poco. Y solo tenía dos opciones casarse con él para poder pagarle un tratamiento en un sanatorio o verlo morir poco a poco. Anastasia se reveló y dijo que su padre tenía el dinero suficiente para pagarse su propio tratamiento, entonces Jhon Anderson procedió a mostrarle todos los documentos de las propiedades de la familia White Nariño, ahora a su nombre, le explicó que había pagado las hipotecas al banco para saldar las deudas de su padre y conservar las propiedades. Anastasia presa del dolor, no podía creer lo que aquel hombre le explicaba, después procedió a acercarle un contrato de matrimonio que lo había preparado con anterioridad y que solo debía firmar. Ella amaba su libertad, pero más amaba a su padre. Y si la solución era unirse en matrimonio con un ser egoísta y engreído, lo iba a hacer. Sin pensarlo mucho, acepta y se casa con Jhon bajo una ceremonia lujosa, con cientos de invitados importantes. Su padre es recluido en una de las mejores clínicas y en ella solo surge el odio al estar cerca de todas las propiedades de su familia y jura que volverá a recuperarlas. Jhon la obliga a cumplir con cada condición establecida en el contrato matrimonial, entre esas tener intimidad, sin protección, porque él deseaba tener un heredero muy pronto. Ella no sentía afecto ninguno por ese hombre, pero se entregaba a él cuando lo exigía. Ella no desea quedarse en casa y consigue que su esposo acepte que trabaje en una empresa internacional en la que se destaca por sus habilidades, poco tiempo después Jhon se muere de celos por las atenciones de uno de los jefes y le exige que se retire. Ella se opone, pero al descubrir que se ha quedado embarazada y que su salud ha empeorado, acepta renunciar, Jhon empieza a desvelarse por ella y por su embarazo. Se percata que empieza a tener sentimientos amorosos por Jhon gracias a la delicadeza de sus cuidados, pero teme confesarle que se ha enamorado de él y le demuestra todo lo contrario. Una vez que están en la espera del bebé, la conciencia empieza a pesarle a Jhon y es él quién propone romper aquella relación para que ella pueda ser feliz con otra persona. Con excepción de que él se quedará con la custodia completa del niño. Esto le parte el corazón a Anastasia y decide huir antes de que el bebé nazca, pues Jhon tenía otro hijo y ella dedujo que de la misma
Pecados Placenteros: Lascivia

Pecados Placenteros: Lascivia

Lascivia. Lujuria y Deseo Las vacaciones acabaron y Rachel debe volver a su puesto como teniente en el ejército de la FEMF, encontrándose con que la central de Londres no es lo mismo. Llegó un nuevo coronel, soberbio y con una belleza que no parece humana. Hombre que no tiene ojos sino dagas de acero que la ponen entre la espada y la pared al sentirse tentada por su superior. Ella sabe que no es sano, bueno, ni correcto sencillamente porque quien incita deseos impuros es el mejor amigo de su novio; Bratt Lewis. Christopher Morgan no es solo el coronel, verdugo y dictador del ejército más importante del mundo, tambien es el terror de la mafia italiana y a futuro el arma que dañara al que predica ser su hermano. Él tenía claro a lo que iba, pero Rachel despertó tentaciones sexuales regidas por aquel pecado desconocido llamado lascivia, demostrando que en cuestiones de pasión no hay amigos, alianzas ni compromisos. Él esta casado y ella sueña con lo mismo, pero la tentación desencadenará entre ellos un torbellino de pasiones, lujurias y deseos que solo viven aquellos que se hacen llamar amantes. "Sus actitudes son las de un desalmado sin sentimientos, pero su físico... Joder, su físico me humedece las bragas." Mafias, ejércitos secretos, infieles, adicciones y engaños. ¿Complicado? No, complicado es convivir con la tentación hecha hombre.