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Libros de Romance para Mujeres

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La Mujer Ciega en AMOR Despertó

La Mujer Ciega en AMOR Despertó

Era nuestro tercer aniversario de bodas, y el vestido rojo que a Ricardo tanto le encantaba esperaba impaciente. Había preparado con esmero su cena favorita, soñando con una noche diferente, pero él llegó tarde, esquivando mi abrazo con una frialdad ya familiar. "Estoy ocupado, Sofía", murmuró, alejándose mientras mi esperanza se desvanecía y la puerta de su estudio se cerraba, dejándome sola con el aroma de la cena que se enfriaba. Mi súplica por un acercamiento se convirtió en burla: "Si tienes tantas necesidades, ¿por qué no buscas a alguien que te las cumpla?". Sus palabras me golpearon, pero la humillación se transformó en horrores al verlo a través de la rendija del estudio. Ricardo no estaba solo; Mateo, mi "hermano" adoptivo, el de la amabilidad fraternal, estaba en sus brazos, susurrándole con una ternura que nunca me había dado. Mi corazón se hizo pedazos al encontrar en su teléfono cientos de mensajes, planes secretos y burlas hacia mí. "La ingenua de tu hermana ya preparó otra de sus cenitas románticas. Qué patética", leía. "Sólo me casé con esta tonta por el dinero de su familia. Es una simple herramienta", me enteré. La vida que conocía era una farsa, una manipulación calculada. La Sofía inteligente y capaz, reducida a un peón. Las lágrimas ahogaron mi voz, pero un recuerdo lejano, la matriarca tequilera de Jalisco, mi abuela, se encendió en mi mente. Su voz, cálida y fuerte, me recibió: "¿Sofía, mi niña? Lo sé todo. Es hora de que vuelvas a casa. Tu imperio te espera. Es hora de mostrarles quién es Sofía Herrera." Al día siguiente, Ricardo me arrastró a una clínica de fertilidad; la familia Valdivia necesitaba un heredero, y yo era solo una incubadora. "No me importa. Vístete o te vestiré yo mismo", amenazó. En la fría sala de operaciones, me sentí violada, paralizada por el shock y el dolor mientras la aguja se hundía en mi brazo. Cuando desperté, los ocho embriones fertilizados, "ocho futuros Valdivia", fueron mi prueba de la tortura. En un arrebato de furia, tomé la placa de Petri y la estrellé contra el suelo: "He destruido la evidencia de su crimen. Díganle a Ricardo que no habrá heredero. Que se acabó. No voy a ser su fábrica de bebés." El dolor se convirtió en determinación. La llamada de mi abuela no fue solo un grito de auxilio, sino una chispa que encendió la mecha de mi venganza.
Somos Desconocidos de Sangre Relacionada

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Mi nombre es Sofía, y para mis padres, era la hija biológica. Pero después de mi secuestro infantil, regresé a casa para encontrar a mi lugar ocupado por Valeria, la hija adoptada que llenó mi vacío. De princesa de la bodega "Sol de la Mancha", pasé a ser una empleada ignorada, una sombra en mi propio hogar. Un día, mi padre, enólogo jefe, anunció que un lote de uvas estaba contaminado con un pesticida tóxico y exigió trajes de protección para todos. Pero a mí, nadie me dijo nada. En cambio, mi madre, con una cámara en mano y una sonrisa, me ordenó pisar esas mismas uvas descalza para una sesión de fotos. Una astilla del día anterior me había dejado un pequeño corte en el pie, una herida abierta esperando el veneno. Mis padres y mi hermano, cubiertos con trajes protectores, y Valeria, segura a un lado, me observaban mientras el líquido tóxico se filtraba en mi piel. "¡Sonríe, Sofía!", gritaba mi madre, enfocando la cámara. Incluso después de que una jornalera me advirtiera del peligro, ellos siguieron grabando mi agonía. Cuando el veneno ya corría por mis venas, mi familia desestimó mi dolor, mi hermano me llamó "dramática" y "rústica", y mi madre solo se preocupó porque no manchara el suelo. La "princesa" Valeria, la causa de todo, fingía preocupación mientras mi padre la protegía, afirmando que yo debería estar "agradecida" por un techo y un trabajo. En ese instante, todo el amor y la esperanza de recuperar mi lugar se hicieron cenizas. Me di cuenta de que mi vida valía menos que la reputación de su bodega, o la comodidad de una extraña. ¿Realmente querían deshacerse de mí? Con el cuerpo tembloroso por el veneno, me inyecté el antídoto y supe que debía actuar. Esa noche, con el corazón roto pero la mente clara, busqué el número de la Consejería de Agricultura y la Inspección de Trabajo. Adjunté fotos del lagar contaminado con la mancha de mi sangre. Le di a "Enviar". Y luego, hice la maleta.
SU CIERVA, SU CONDENA

SU CIERVA, SU CONDENA

Advertencia de contenido: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinada a mayores de edad (+18). Se recomienda discreción. Incluye elementos como dinámicas de BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje fuerte. No es un romance ligero. Es intenso, crudo y caótico, y explora el lado oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?". "Porque tu ex está mirando", dijo, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell iba a casarse con el amor de su vida en Las Vegas. En cambio, encontró a su hermana gemela en una situación comprometedora con su prometido. Un trago en el bar se convirtió en diez. Un error en estado de ebriedad se volvió realidad. Y la oferta de un extraño se transformó en un contrato que firmó con manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford es el diablo con un traje a medida de diseñador. Un multimillonario CEO, brutal y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. También sufre de una condición neurológica: no puede sentir: ni objetos, ni dolor, ni siquiera el tacto humano. Pero todo cambió cuando Meadow lo tocó, pues sintió cada emoción. Y ahora la posee. Legal y emocionalmente. Ella quiere que la destruya. Que tome lo que nadie más pudo tener. Él quiere control, obediencia... venganza. Pero lo que comienza como una transacción lentamente se transforma inesperadamente en un vínculo emocional que Meadow nunca vio venir. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz, y un dolor del pasado que amenaza con romperlo todo. Alaric no comparte lo que es suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y mucho menos su venganza.
Pacto con el Diablo.

Pacto con el Diablo.

Samantha Brown lo perdió todo en un instante. Después de tres años de relación, su exnovio Leandro Sandoval la dejó para comprometerse con Olivia Decker, una mujer adinerada y con estatus social, y, como si eso no fuera suficiente, envió a su padre a la cárcel con cargos falsos. Desesperada y traicionada, Samantha busca ayuda, pero el mejor abogado del país, Liam Decker, resultó ser nada menos que el futuro cuñado de Leandro. En una noche de debilidad, el destino la pone frente a Liam en circunstancias inesperadas. Lo que comienza como un encuentro fortuito se convierte en un juego de voluntades, en el que Samantha debe decidir hasta dónde está dispuesta a llegar para salvar a su familia. Liam, un hombre poderoso y enigmático, parece mantener una postura distante, pero su interés en Samantha es innegable. Mientras la lucha legal contra Leandro se intensifica, Samantha descubre que Liam no solo es un abogado implacable, sino también un hombre con secretos. A medida que la atracción entre ellos crece, también lo hacen las amenazas, las traiciones y los giros inesperados. ¿Podrá Samantha confiar en Liam o solo será otra pieza más en su juego? ¿Estará dispuesta a arriesgar su corazón nuevamente por un hombre tan peligroso como fascinante? Entre la justicia y la venganza, el amor y la desconfianza, Samantha deberá encontrar su propio camino antes de que sea demasiado tarde.