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Libros de Romance para Mujeres

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Engaños Bajo el Sol Andaluz

Engaños Bajo el Sol Andaluz

Mi vida, antes un lienzo de pasión y música, se había convertido en una jaula dorada. Isabella, mi esposa y benefactora, me había 'salvado' de la pobreza, prometiendo un lujo que mantendría a mi hermana Sofía con vida. Pero la salvación tenía un precio, uno que se hizo insoportable. Cuando vi mi guitarra, la reliquia de mi abuelo, siendo subastada en una gala benéfica, con Leo, el arrogante amante de Isabella, sonriendo desde el escenario, supe que el control de mi esposa había llegado a un nuevo y cruel nivel. Mi intento de detenerla fue inútil. Isabella, fría y calculadora, me arrastró a un lado, amenazando con detener el tratamiento vital de Sofía si no obedecía. Luego, en un acto simbólico de terror, arrancó el brazo de una muñeca de trapo, una macabra advertencia sobre la fragilidad de lo que amaba. La humillación me ahogaba. Cada día era un nuevo tormento. Fui testigo de cómo Leo destruía mi herencia, instigaba a Isabella en mi contra, orquestaba ataques y manipulaba su embarazo, todo para robar la fortuna de los De la Torre. ¿Cómo pude ser tan ciego? ¿Cómo ella, que decía amarme, podía ser tan cruel, tan ciega a la verdad? Pero cuando Leo usó a un médico incompetente para matar a Sofía, y Isabella, en un arrebato de ira, abortó a nuestro hijo para castigarme, el último hilo de mi esperanza y amor se rompió. De repente, solo quedó una salida: una muerte fingida. Una venganza meticulosa. Y una huida hacia mi libertad, dejando que Isabella descubriera la verdad para su propia aniquilación. Esta historia no termina aquí, sino que apenas comienza… ¿Estás listo para el escape de Mateo y la caída de un imperio?
Amor Verdadero Tardío

Amor Verdadero Tardío

Sofía Herrera llevaba tres años en la hacienda del Capitán Alejandro Vargas, tres años intentando que ese hombre frío y distante la mirara. Él, su supuesto "disciplinador", solo la veía como la hija rebelde que debía ser domada, ignorando sus sentimientos más profundos. La última gota que colmó el vaso llegó una noche. Ver a su hermanastra Lucía salir de la oficina de Alejandro, con el pelo revuelto y los labios hinchados, fue la prueba definitiva de su fracaso, un puñal directo a mi corazón. A partir de ese instante, las humillaciones se sucedieron sin tregua. Fui acusada de indecencia por usar su baño, y él me castigó con severidad, mientras a Lucía la trataba con ternura. Luego, durante la fiesta patronal, una serpiente nos mordió a ambas, pero Alejandro no dudó en dar el único antídoto a Lucía, que apenas tenía un rasguño, dejándome a las puertas de la muerte. Y como si no bastara, Lucía quemó la única fotografía de mi madre, la última conexión que tenía con ella, y Alejandro, ciego ante su manipulación, me dejó bajo la tormenta, exigiendo disculpas. ¿Cómo podía ser tan ciego? ¿No veía Alejandro la falsedad y los celos de Lucía, quien siempre lograba arrebatarme todo, desde la atención de mi padre hasta la posibilidad de su afecto? La humillación era insoportable, el sentimiento de ser un estorbo, abrumador. Fue entonces cuando tomé la decisión más drástica de mi vida. Con voz firme, llamé a mi padre. "He decidido casarme con un ranchero de pueblo." Pedí una cuantiosa dote, no para mi boda, sino para no volver a molestarles nunca más. Estaba lista para un futuro incierto, con un desconocido, solo para escapar de aquella agonía.