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Libros de Romance para Mujeres

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Él me ahogó, yo quemé su mundo.

Él me ahogó, yo quemé su mundo.

Mi prometido, Alejandro, construyó un mundo virtual entero para mí después de que un accidente de alpinismo me dejara en silla de ruedas. Lo llamó Aethelgard, mi santuario. En su juego, yo no estaba rota; era Valkyrie, la campeona invicta. Él era mi salvador, el hombre que pacientemente me cuidó y me rescató del abismo. Entonces, vi una transmisión en vivo de él en el escenario de una conferencia de tecnología en Cintermex. Con su brazo alrededor de mi fisioterapeuta, Dalia, le anunció al mundo que ella era la mujer con la que pretendía pasar el resto de su vida. La verdad era una pesadilla en vida. No solo me estaba engañando; estaba cambiando en secreto mis analgésicos por una dosis más débil con sedantes, ralentizando intencionalmente mi recuperación para mantenerme débil y dependiente. Le dio a Dalia mi pulsera, una pieza única, mi título virtual e incluso los planes de boda que yo había hecho para nosotros. Filtró una foto humillante de mí en mi peor momento, poniendo a toda la comunidad de jugadores en mi contra y tachándome de acosadora. El golpe final llegó cuando intenté enfrentarlo en su fiesta de victoria. Sus guardias de seguridad me golpearon y, por una orden casual suya, arrojaron mi cuerpo inconsciente a una fuente inmunda para que "se me bajara la borrachera". El hombre que juró construir un mundo donde yo nunca sufriría había intentado ahogarme en él. Pero sobreviví. Lo dejé a él y a esa ciudad atrás, y a medida que mis piernas se fortalecían, también lo hacía mi determinación. Me robó mi nombre, mi legado y mi mundo. Ahora, estoy volviendo a iniciar sesión, no como Valkyrie, sino como yo misma. Y voy a quemar su imperio hasta los cimientos.
Matrimonio relámpago con el padre de mi mejor amiga

Matrimonio relámpago con el padre de mi mejor amiga

En la gala benéfica, apreté mi copa de champán hasta casi romperla mientras veía a Alonso, mi tutor legal, anunciar su compromiso con mi ex mejor amiga. Yo, la heredera caída en desgracia, no era más que la "arrimada" con un vestido barato manchado de alcohol, soportando las burlas de quienes antes adulaban a mi familia. Huí a la biblioteca buscando aire, pero allí me topé con Diego Carranza, el magnate más temido de la ciudad y padre de mi única amiga. Ebria de humillación y desesperación, cuando él me ofreció un pañuelo, yo le pedí algo mucho más peligroso: «Cásate conmigo. Necesito un escudo que él no pueda escalar». Esperaba una burla, pero él sacó un contrato y una pluma. A la mañana siguiente, desperté en su ático con un anillo de platino y una tarjeta negra sin límite. Alonso, furioso al descubrir que su "propiedad" se había escapado, intentó usar mi fideicomiso para extorsionarme, gritando que me dejaría en la calle y arruinaría a mi "misterioso esposo" si no volvía a su control. Yo temblaba, pensando que solo era un peón en un juego de poder, un capricho que Diego desecharía cuando Alonso atacara su imperio. Pero Diego no solo no parpadeó, sino que hundió las acciones de Alonso en una hora con una sola llamada. Esa tarde, me llevó a una casa en el lago y me mostró un jardín secreto de rosas blancas -las favoritas de mi madre- que él había cultivado en silencio. Me miró con una intensidad aterradora y susurró: «No me casé contigo por negocios, Isabel. Cultivé este jardín durante tres años, esperando el día en que me dejaras salvarte».
Cenizas de un Amor Muerto

Cenizas de un Amor Muerto

El polvo y el grito se mezclaron en un solo sonido que me rompió los tímpanos. El techo de nuestra casa, refugio de treinta años de un matrimonio miserable, se vino abajo. Extendí mis brazos, no por instinto, sino por una estúpida costumbre arraigada, para cubrir a Alejandro y a Mía. El peso del concreto me aplastó, cada hueso de mi cuerpo protestó antes de romperse. Pero lo último que vi no fue gratitud en sus ojos. Mía me miró con un odio que me heló el alma, incluso mientras la vida se me escapaba. "¡Te lo mereces! ¡Te lo mereces por separar a papá de la tía Elena!" Esa fue su última bendición para mí. Alejandro, mi esposo por tres décadas, ni siquiera me miró. Se arrastró de debajo de mis brazos rotos y corrió hacia su verdadera amada, Elena. "¡Elena! ¡Gracias a Dios que estás a salvo!" Él la abrazó con una desesperación que nunca me había mostrado a mí. Morí allí, bajo los escombros de mi hogar y de mi vida, escuchando sus sollozos de alivio por otra mujer. El dolor fue tan agudo, tan absoluto, que me arrancó el aliento. Y de repente, lo recuperé. Abrí los ojos de golpe, el corazón martilleando en mi pecho, y el sol brillante de la mañana me cegó. Estaba de pie, entera, en el patio de la hacienda de mis padres. Mis manos no eran las de una mujer de cincuenta años, maltratadas por el trabajo y el tiempo. Eran las manos fuertes y callosas de mis veinte, las manos de Sofía, la mejor charra de la región. Un calendario me gritó la fecha: Era el día en que todo había comenzado. El día en que Alejandro fue secuestrado por unos bandidos. En mi vida anterior, lo rescaté y me convertí en la heroína, firmando así mi sentencia a un infierno de indiferencia. Esta vez, mi teléfono sonó, el recuerdo de Mía y Alejandro tan vívido como el sol. Esta vez no. Esta vez no lo salvaría. Dejé que el teléfono sonara hasta que el buzón de voz se activó. El silencio fue la música más dulce que había escuchado en treinta años. La vida me había dado una segunda oportunidad, y no la iba a desperdiciar en el mismo hombre. Alejandro y Elena podían tenerse el uno al otro. Yo, Sofía, por fin iba a vivir para mí.
UNA ESCORT PARA EL CEO

UNA ESCORT PARA EL CEO

Yagiz Ozdemir es uno de los CEO más jóvenes, apuestos, cotizados y exitosos de todo Estambul. El conglomerado de las empresas OZDEMIR que él mismo dirige cada vez es más próspero. Solo que la suerte del joven empresario en los negocios, no es proporcional a sus asuntos del corazón. A sus treinta y cuatro años sigue aún soltero, y cansado de tanta falsedad de las mujeres que solo se acercan a él impresionadas por su dinero. Aún no ha a aparecido esa mujer capaz de robarle el corazón, de enamorarlo y sé hacerlo sucumbir en un amor que vaya más allá del aspecto físico. Serem Keskin es una joven hermosa e ingenua que vive junto a sus padres y su hermana menor en un pequeño pueblo rural de Turquía. Nunca tuvo la oportunidad de terminar sus estudios, pues la familia estaba minada de deudas, y el dinero no parecía alcanzar para nada. El padre de la chica enferma y ella se ve obligada a buscar trabajo, es entonces que es reclutada por una dudosa compañía que promete convertirla en una modelo bien pagada en Estambul. Serem, sin más alternativas y obligada por la decadente situación de su familia viaja junto a sus reclutadores; para darse cuenta al llegar a la ciudad que planean explotarla como prostituta, y entonces escapa despavorida de sus presuntos proxentas. La vida en Estambul, no es tan sencilla como imaginó. Sin dinero, sin documentos ni un techo sobre su cabeza vaga varios días por la calle, hasta que una mujer se compadece de ella. Su salvadora es Escort y tiene un departamento de lujo, y cuentas bancarias con tanto dinero que no gastaría en diez años ni aunque se lo propusiera. Orillada por la insistencia de su madre para que envíe dinero, Serem acepta en convertirse en una Escort, pero sin comprometer su cuerpo en el negocio. El destino de Serem y Yagiz se cruza una noche de gala, en la que ella va de la mano de otro hombre. Él cae prendido ante el encanto natural de la chica, y entre ellos explota la magia. ¿Que pasará cuando Yagiz descubra que la mujer de la que se está enamorando es una Escort? ¿Podrá el amor vencer a las dudas?