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Libros de Romance para Mujeres

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Esta Vez, la que te Deja Soy Yo

Esta Vez, la que te Deja Soy Yo

Mi vida era un secreto dulce y peligroso, un amor ilícito con mi hermanastro Mateo que prosperaba en las sombras de nuestra lujosa casa, mientras mi beca culinaria prometía un futuro brillante. Pero una noche, ocultándome, escuché la verdad que me heló la sangre: nuestro apasionado romance era una farsa, un plan cruel de venganza contra mi madre, y yo no era más que su herramienta más preciada. Cada beso, cada promesa susurrada, se convirtió en una traición insoportable, un juego perverso diseñado meticulosamente para destrozarme el alma. Los días siguientes fueron una tortura de fingimientos, mientras Mateo continuaba su "actuación" de novio preocupado, alardeando en chats de cómo mi dolor sería "inolvidable". La cima de su crueldad llegó cuando su prometida, Isabella, destruyó la guitarra de mi padre, su último legado, y Mateo, sin dudarlo, me ignoró para consolarla a ella. Mi corazón ya no sentía dolor, solo una gélida determinación. ¿Cómo pudo usar mi amor y mi futuro para una venganza tan retorcida? El día de mi partida, dejé sobre su almohada un recibo bancario y una nota concisa: "Esta vez, la que te deja soy yo". Mientras él gritaba mi nombre, paralizado entre mi partida y la llamada de su prometida, lo abandoné, sabiendo que mi verdadera victoria sería construir mi felicidad en España, demostrándole que la auténtica venganza es la paz.
Mi Venganza, Tu Castigo, Nuestro Amor

Mi Venganza, Tu Castigo, Nuestro Amor

Me desperté con un dolor de cabeza insoportable, como si me hubieran partido en dos. La luz blanca del hospital me cegaba, el olor a desinfectante me revolvía el estómago. Miré a mi alrededor, confundida. ¿No estaba muerta? Recordaba a Camila, mi supuesta hermana, riéndose a carcajadas mientras me empujaba por el acantilado. A Mateo, mi prometido, mirándome con desprecio, sosteniéndola a ella. "Sofía, nunca debiste haber existido", me había dicho. Luego, la caída. El viento silbando en mis oídos, el impacto contra las rocas, la oscuridad absoluta. Pero ahí estaba. Viva. Una enfermera entró, sonriendo. "Señorita Sofía, qué bueno que despertó, su hermano estaba muy preocupado". ¿Mi hermano? Alejandro había muerto hace un año. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. "¿Qué fecha es hoy?", pregunté, la voz temblorosa. "Es 23 de mayo de 2023", respondió la enfermera, extrañada. Me quedé helada. Estaba de vuelta. Tres años atrás. Justo antes de que Camila, la hija ilegítima de mi padre, llegara a casa con una prueba de paternidad falsa, reclamando ser la verdadera heredera. Todo por una estúpida frase. Cuando era una diseñadora emergente, dije de ella: "Tiene talento, pero le falta pulir su propio estilo". Esa crítica sin malicia fue suficiente para que me odiara a muerte. Pensó que la humillaba. Y juró destruirme. En mi vida pasada, fui una tonta. La dejé entrar en mi casa, en mi vida, en mi familia. Y ella, como una serpiente venenosa, lo destruyó todo. Primero, convenció a mi padre de que yo no era su hija biológica con esa prueba de ADN falsificada. Mi padre, con el corazón roto, sufrió un infarto y murió. Luego, junto con Mateo, falsificó el testamento, quedándose con toda la fortuna familiar. Me echaron a la calle sin un centavo. Pero eso no le bastaba. Me secuestraron, me torturaron. "¿Sabes por qué te odio tanto, Sofía?", me dijo mientras me golpeaba. "Porque lo tienes todo, el talento, la belleza, el dinero, el amor de papá, ¡todo lo que debería ser mío!". En mi desesperación, solo Ricardo, el tío de Mateo, intentó ayudarme. Un hombre bueno, un bicho raro para su familia por no interesarle los negocios. Él descubrió el engaño y trató de rescatarme. Pero eran demasiados. Lo golpearon casi hasta la muerte y luego nos arrojaron a ambos por el acantilado. Sus últimas palabras, abrazándome en la caída: "No te preocupes, Sofía, no estás sola". Y ahora, aquí estaba. Viva. Con la oportunidad de cambiarlo todo. Las lágrimas brotaron de mis ojos, no de tristeza, sino de una rabia fría y decidida. Camila, Mateo, esta vez, no les daré la oportunidad de destruirme. Esta vez, seré yo quien los destruya a ustedes. No cometeré los mismos errores. Busqué mi celular en la mesita de noche. Las manos me temblaban, pero la mente estaba clara. Marqué un número que conocía de memoria. La voz al otro lado respondió al segundo tono. "¿Sofía? ¿Estás bien? Me dijeron que te desmayaste en la oficina". Era la voz de mi hermano, Alejandro. Vivo. Se me hizo un nudo en la garganta. "Alejandro", logré decir, conteniendo un sollozo. "Necesito que vengas al hospital, ahora mismo. Es urgente". No dudó ni un segundo. "Voy para allá". Colgué el teléfono y respiré hondo. El juego acababa de empezar. Y esta vez, yo pondría las reglas.
El contrato del multimillonario: Venganza contra mi ex

El contrato del multimillonario: Venganza contra mi ex

Un fusible fundido en el estudio me hizo volver a casa temprano. Hasta ese momento, juraba que mi vida era perfecta. Pero al entrar al penthouse, el silencio pesaba. En el pasillo de mármol encontré unos tacones de suela roja. Se me heló la sangre: eran el regalo que yo misma le había comprado a Ascua, mi protegida, la chica que me llamaba "hermana mayor". La puerta de la recámara estaba entreabierta. Ahí estaba Roble, mi novio y agente, enredado en mis sábanas con ella. Saqué el celular y grabé justo cuando él decía: "Olvídala. Ella es historia antigua. Nosotros somos el futuro". Huí al elevador temblando y revisé mi aplicación bancaria. El saldo parpadeó: $12.45. Roble no solo me había engañado; había vaciado todas mis cuentas. Me había dejado en la calle, sin dinero y sin carrera. Bajo la lluvia de Nueva York, con solo unos aretes de diamante para empeñar, vi un titular en un periódico: El magnate Vereda necesita esposa urgente para asegurar su herencia. Era una locura, pero era mi única carta. Me paré frente a su convoy de seguridad, empapada y con la mirada llena de fuego, interceptando al hombre más frío de la ciudad. "Señor Vereda, escuché que necesita una esposa para salvar su fortuna". "Yo necesito protección. Usted necesita un títere. Prometo ser la esposa más profesional que jamás haya ignorado".