icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
closeIcon

Obtenga su bonus en la App

Abrir

Libros de Urban romance para Mujeres

Top En curso Completado
El Oro Siempre Brilla

El Oro Siempre Brilla

El pesado aire del salón, cargado de perfumes caros y conversaciones vacías, me asfixiaba. Yo, Sofía, la promesa del diseño de moda, ahora era solo una camarera más, mis manos temblorosas por el cansancio. Entonces los vi: Carlos, mi primer amor, y Laura, mi alma gemela, brillando bajo el candelabro principal, ella aferrada a su brazo con un vestido que ¡ay, qué ironía! era mi diseño robado. Ellos, la pareja dorada, habían construido su imperio sobre mis ruinas. Laura me vio. Sus ojos, antes cálidos, ahora me taladraban con desprecio. Sonriendo, me hizo una seña, y como si fuera un accidente, derramó champaña fría sobre mi uniforme barato. La risa contenida a mi alrededor fue un golpe físico. La humillación me quemó el rostro, más que la mancha gélida en mi pecho. Me quedé paralizada, mientras se alejaban, riendo, dejándome ahogarme en la injusticia de todo. Corrí desesperada al callejón, las lágrimas nublando mi vista. Mi sueño de toda la vida, mi beca, mis diseños, todo me lo habían arrebatado. Me habían traicionado, robado y dejado en la miseria. Cerré los ojos, deseando con cada fibra de mi ser una segunda oportunidad. Una oportunidad para vengarme, para reclamar lo que era mío. Solo una oportunidad. Y entonces, el milagro. El olor a basura y champaña desapareció. Abrí los ojos, estaba sentada en mi pupitre, el pizarrón marcaba: tres meses antes de la audición para la beca. ¡Había vuelto! Pero al mirar por la ventana, el corazón se me heló. Carlos, sobre una banca, proclamaba su amor a Laura en voz alta. Él también recordaba. Había renacido, y estaba jugando su carta antes, asegurando a su cómplice. Su "romance" era una declaración de guerra. Pero la humillación del callejón se transformó en una helada calma. Muy bien, Carlos. Esto lo jugaremos a mi manera. Y esta vez, no voy a perder.
De Esposa Abandonada a Poderosa Heredera

De Esposa Abandonada a Poderosa Heredera

Mi matrimonio se acabó en una gala de beneficencia que yo misma organicé. En un momento, yo era la esposa embarazada y feliz del magnate tecnológico Alejandro Garza; al siguiente, la pantalla del celular de un reportero le anunciaba al mundo que él y su amor de la infancia, Bárbara, estaban esperando un hijo. Al otro lado del salón, los vi juntos. Su mano descansaba sobre el vientre de ella. Esto no era solo una aventura; era una declaración pública que me borraba a mí y a nuestro bebé por nacer. Para proteger la multimillonaria salida a bolsa de su empresa, Alejandro, su madre e incluso mis propios padres adoptivos conspiraron en mi contra. Metieron a Bárbara en nuestra casa, en mi cama, tratándola como a la realeza mientras yo me convertía en una prisionera. Me pintaron como una mujer inestable, una amenaza para la imagen de la familia. Me acusaron de infiel y aseguraron que mi hijo no era suyo. La orden final fue impensable: interrumpir mi embarazo. Me encerraron en una habitación y programaron el procedimiento, prometiendo arrastrarme hasta allí si me negaba. Pero cometieron un error. Me devolvieron mi celular para mantenerme callada. Fingiendo rendirme, hice una última y desesperada llamada a un número que había guardado en secreto durante años, un número que pertenecía a mi padre biológico, Antonio de la Torre, el jefe de una familia tan poderosa que podría hacer arder el mundo de mi esposo.
Una Segunda Oportunidad, Un Beso de Amor Verdadero

Una Segunda Oportunidad, Un Beso de Amor Verdadero

La lluvia golpeaba con furia el parabrisas en la carretera a Toluca, igual que un dolor agudo y familiar me retorcía el estómago. Marco conducía con los nudillos blancos por la tensión, hasta que su teléfono se iluminó: "Isa". Mi esposo, su eterno y leal perrito faldero, desapareció en un instante. "Elena, pide un Uber. Isa me necesita", había sentenciado, abandonándome enferma y sola en esa carretera oscura. Era la novena vez que Marco elegía a su exnovia por encima de mí, su esposa. El "noveno adiós" de una apuesta cruel que Isa orquestó años atrás: "Nueve veces, Elena. Nueve. Y entonces te largas". Cada incidente era una herida más profunda: la cena de mi aniversario, mi cirugía de emergencia, el funeral de mi abuela. Yo solo era su rebote conveniente, su "premio de consolación", un peón en su juego retorcido. Días después, cuando un accidente de elevador me dejó destrozada en el hospital, Marco acunaba a Isa. Su pánico era solo por ella. Finalmente lo vi con una claridad escalofriante: él nunca me amó de verdad. Mi matrimonio era una mentira meticulosamente elaborada, orquestada por Isa desde la universidad. Mi amor por él, esa esperanza tonta y obstinada, finalmente se agotó, dejando solo un vacío doloroso. Pero el juego había terminado. Yo ya había firmado los papeles de divorcio que él, en su descuido, pasó por alto. Estaba lista para mi libertad. Cuando Isa, más tarde, me tendió una trampa despiadada para humillarme en público, acusándome de agresión, un misterioso desconocido intervino, cambiándolo todo. Este era el fin de una pesadilla y el comienzo de mi verdadera vida.
Cuando el amor choca con el pasado oscuro

Cuando el amor choca con el pasado oscuro

Durante dos años, estuve enamorada de un hombre al que solo conocía como C.T. Nuestra anónima relación en línea era mi refugio seguro de un mundo que me aterraba, construida sobre una simple regla: nunca nos conoceríamos en persona. Esa regla se hizo añicos con un solo mensaje. Él era un autor de best-sellers, y su editorial lo estaba obligando a hacer una gira para promocionar su libro. "Necesito conocerte", escribió. "No puedo hacer esto sin ti". Mi ansiedad social se disparó. Rompí la única regla que podía controlar y le dije que debíamos terminar. A la mañana siguiente, mi jefa me ordenó entregar unos archivos al cliente más importante de la empresa: el notoriamente reservado autor, Cristian de la Torre. Era él. Mi amante anónimo era mi jefe. Se veía destrozado, como si hubiera estado llorando por mi mensaje, pero me trató como a una extraña. Más tarde descubrí la verdad: él había sabido quién era yo durante dos años, esperando en silencio a que yo confiara en él. Pero cuando nuestros mundos finalmente chocaron, una gerente celosa vio su oportunidad para vengarse. Me obligó a ir a una cena con un hombre peligroso de mi pasado, un hombre que drogó mi bebida y me llevó por una carretera desolada. Mientras el coche aceleraba en la oscuridad, puse a grabar mi celular, dándome cuenta de que esto ya no se trataba de salvar nuestra historia de amor. Se trataba de salvar mi vida.
Cinco Años De Mentiras

Cinco Años De Mentiras

Durante cinco años, Mateo dedicó su vida a Elena, la mejor amiga de su difunta madre, quien, tras un supuesto accidente, quedó postrada en una silla de ruedas. Él, un joven aspirante a chef, pausó sus sueños para cuidarla, enamorado en secreto, soportando sus caprichos y excentricidades. Pero una noche de tormenta, un diluvio en la Ciudad de México, al regresar con sus "medicamentos especiales", una risa furtiva lo detuvo en la puerta. Era Elena y su amiga Sofía, y las palabras que escuchó ahogaron su alma: "Claro que sí, todavía no he terminado, faltan las humillaciones. Hoy es la número noventa y nueve" . La parálisis de Elena, el sacrificio de Mateo, todo era una farsa, una cruel venganza por algo que ocurrió cuando él era solo un niño. ¿Un niño? La culpa. El nombre de Rodrigo. "Ese mocoso tuvo la culpa" , escupió Elena, "por su culpa, perdí mi única oportunidad" . Cinco años de su vida, borrados. Un amor convertido en cenizas. La llegada del "Dr. Ricardo" , un actor que remedaba al amor perdido de Elena, y el explícito desprecio de ser reducido a "el que ayuda" , la humillación de una reverencia forzada en el suelo sangrante, desató algo más oscuro. La ignominia de ser enviado al almacén, la traición definitiva en el callejón, donde fue brutalmente agredido en su nombre; Elena quería el castigo final. "Es la última vez" , susurró Mateo, con una voz helada en la noche. Borró a Elena de su vida. Borró el pasado. Se arrojó al vacío, no de un puente, sino de una vida de tormento para renacer de las cenizas. Con la ayuda de su tía Carmen, Mateo escapó a un nuevo mundo, sanando heridas y encontrando el verdadero amor en Camila. Pero el pasado no se rendía. Elena, ahora realmente paralítica, reapareció, persiguiéndolo, acosando a Camila, reabriendo viejas heridas. Fue el momento de la verdad. Mateo la confrontó, pero aquella "pobre víctima" se atrevió a confesar: "Te amo, Mateo" . La palabra "asco" fue la única respuesta a tanta depravación, a tanto tormento. Fue el final. Su última petición: "Desaparece" . La promesa de una vida nueva, sin sombras, en los brazos de Camila, mientras los fantasmas del pasado finalmente encontraban su propia justicia.