Fishin' Floozy
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Libros y Cuentos de Fishin' Floozy
La Venganza de la Novia Rechazada
Mafia En la vibrante Oaxaca, Sofía, la sombra de la legendaria familia Vargas, vivía entre el brillo de sus "talentosas" hermanas, Carmen e Isabel.
Siempre la tonta, sin ningún don aparente, su existencia era un constante murmullo de desprecio, un recordatorio de su supuesta inutilidad.
Un martes, el destino irrumpió en camionetas negras: "El Jefe" , el capo moribundo, exigía que una de ellas eligiera a uno de sus hijos para casarse, sellando un pacto de poder.
Carmen y Isabel, con sus falsos dones, brillaron, eligiendo la gloria y la ambición, dejándole a Sofía la peor de las humillaciones: el hijo "loco".
"No elijo a ninguno de sus hijos," su voz, clara y firme, resonó en el salón, "Lo elijo a usted, Jefe."
El shock llenó la habitación, la audacia de Sofía, la "inútil", desafiaba todo lo esperado, desafiaba al mismísimo Jefe.
La Primera Dama, furiosa y despectiva, arremetió contra ella, la abofeteó, y sus hermanas, en un acto de traición, revelaron el "secreto": "Ella no tiene ningún don, ¡es una farsa, una inútil!"
Acorralada, humillada y al borde de la ejecución, Sofía, con una calma inquietante, sonrió y proclamó su verdad: "Mi poder está en mi palabra, lo que yo digo, se cumple."
"Y yo digo," clamó, señalando al Jefe agonizante, "que el Jefe no morirá hoy… mi palabra es de oro."
Fue un acto de fe, una mentira tan audaz que todos la creyeron, un milagro, y su primer paso en un plan de venganza.
Porque Sofía era la verdadera heredera de Doña Elena, no de sus dones ostentosos, sino de una astucia letal, forjada en la sombra.
Doña Elena, asesinada por el mismo Jefe, había sido vengada, no con magia, sino con la cruel precisión de una serpiente que ahoga a su presa.
Ahora, con el poder en sus manos, Sofía se preparaba para desmantelarlo todo, comenzando por el hombre que le arrebató a su madre. La Heredera y Su Revancha
Urban romance El resultado positivo de la prueba de embarazo temblaba en mis manos.
Llevaba tres años casada con Mateo y este bebé era la pieza que nos faltaba.
Decidí que era el momento de decirle la verdad: yo era Sofía Alarcón, la hija del magnate de los medios más poderoso de México, Don Ricardo.
Mi padre, por mi insistencia, invertiría en su empresa para salvarla.
Pero todo se desmoronó con un mensaje.
Una foto.
Mateo abrazando a su socia, Isabella.
"Celebrando nuestro futuro juntos. Te amo, mi vida."
Mi corazón se detuvo.
Y luego él entró.
"Quiero el divorcio," soltó.
No solo me dejaba, sino que se casaría con Isabella, porque según él, ella era hija del Senador Ramírez.
"¿Estás escuchando la locura que dices?" le grité.
La rabia me consumió.
Mi mano se movió.
¡PLAF!
Le di una bofetada.
En medio de la discusión, me empujó.
Caí.
Un dolor agudo.
La sangre.
Estaba perdiendo a mi bebé.
Desperté en el hospital, mi madre a mi lado, sus lágrimas confirmando mis peores miedos.
"Lo siento mucho, mi amor. El bebé…"
Él me lo quitó. Él y esa mujer.
Me arrebataron a mi hijo.
"Van a pagar. Se lo juro. Voy a destruirles."
Y así, con el dolor aún fresco, les envié un mensaje.
"Estoy lista para firmar el divorcio. Encontrémonos en el registro civil en una hora. Trae a tu socia. Quiero que todo quede claro."
Llegaron radiantes, ella embarazada.
Mateo me reclamó: "¿Y el bebé?"
"Lo perdí."
"¡Sabías lo importante que era ese niño para mí! ¡¿Cómo pudiste ser tan descuidada?!"
La ironía me quemaba.
Firmamos los papeles.
Y diez minutos después, se disponían a casarse.
"Disculpe, señorita," dijo la funcionaria a Isabella. "Hay un problema con su acta de nacimiento. Aquí dice que su padre es Ricardo… Ricardo A."
Yo sonreí.
"Qué extraño. Mi padre también se llama Ricardo Alarcón. Y recuerdo que una vez mencionó haber puesto a la hija de una empleada en su registro para ayudarla. Una niña llamada Isabella… Isabella García."
El pánico en sus ojos fue mi primera victoria.
Y la venganza, apenas comenzaba. Amor Inesperado en el Coma
Urban romance El olor a antiséptico y flores marchitas era la banda sonora de mi vida en el hospital.
Llevaba días sentado junto a Sofía, mi esposa por contrato, la reina de hielo de los negocios, ahora inmóvil en coma tras un accidente.
Nuestro matrimonio era un acuerdo frío, sin amor.
Pero al tomar su mano, una voz clara y vivaz resonó en mi cabeza, pidiendo "¡Tacos al pastor con todo! ¡Y una Coca bien fría!".
Era la verdadera Sofía, oculta tras su fachada, llena de antojos y humor ácido, ¡canturreando corridos!
Me volví su guardián, su marioneta, mientras el mundo nos veía como la historia de amor más grande de México.
Ricardo, su hermano ambicioso, y Laura, mi exnovia manipuladora, conspiraron para destruirme y apoderarse de Mendoza Corp.
Laura me tendió una trampa, una foto mía con ella en la portada, insinuando infidelidad, justo cuando Sofía despertó.
Pero ella no recordaba nada de nuestra conexión.
Me miró con la misma frialdad de antes, acusándome de aprovecharme de su tragedia.
El dolor era insoportable: había perdido a la mujer que había llegado a amar, la voz en mi cabeza se había silenciado.
Mi suegra me reveló la verdad: Sofía había construido un muro de hielo para protegerse tras el suicidio de su padre, traicionado por su socio.
Entendí su vulnerabilidad y juré luchar por la Sofía real, la que yo conocía.
Justo cuando Ricardo y Laura lanzaron el golpe final con un informe psiquiátrico falso, Sofía me miró y susurró: "Tacos al pastor".
Y entonces, lo recordó todo.
Con sus ojos llenos de lágrimas, y la rabia del engaño, la verdadera Sofía, mi cómplice mental, volvió.
Juntos, en una conferencia de prensa, revelamos toda la verdad, desmantelando la conspiración de Ricardo y Laura.
Mi esposa, la mujer que me había enseñado la verdadera intimidad sin tocar, me besó frente al mundo.
"¡Vamos a darles un espectáculo que no olvidarán!", resonó su voz ahora real. Engañada, Muerta, y Ahora Renacida
Fantasía Postrada en una cama por décadas, incapaz de moverme, un zumbido constante era lo único que me recordaba que seguía viva.
Mi familia me llamaba "vegetal", pero yo lo escuchaba todo.
Escuchaba a Alejandro, mi supuesto esposo, quejarse de mis gastos mientras despilfarraba mi pensión.
Escuchaba a Laura, mi hijastra, llamarme "bulto inútil" y a Ricardo, mi hijastro, referirse a mí como "la momia".
Cada palabra era veneno, alimentando un odio profundo.
Pero la última conversación lo rompió todo: "La vieja por fin se está muriendo", dijo Alejandro, sin tristeza.
Y Patricia Solís, su exesposa, respondió: "¿Estás seguro de que todo el dinero de la pensión irá a mi cuenta?".
"Claro que sí, mi amor. Sofía nunca fue más que nuestro boleto de lotería. Nunca nos casamos legalmente, así que no tiene derechos".
Esa verdad devastadora fue el último clavo.
Mi corazón dio un último apretón doloroso.
Y entonces, la oscuridad se hizo total.
Pero no fue el final.
Un dolor agudo en mi mejilla me sacó de la negrura.
Abrí los ojos de golpe.
El calendario confirmaba la fecha de hace diez años. Había renacido. Le puede gustar
Rechazada por el hijo, elegí al Don
Gu Jian El día de mi boda, me puse un vestido que se sentía como una mortaja para ser vendida al Chicago Outfit y así sellar un pacto de paz.
Pero sola frente al altar, rodeada de los depredadores más peligrosos de la ciudad, descubrí que mi prometido me había abandonado. Alex Moreno, el heredero mimado, se había fugado con una cantante de cabaret.
Los susurros venenosos llenaron la catedral al instante. Me convertí en mercancía dañada antes de que me pusieran el anillo. La familia Moreno esperaba que yo tragara mi orgullo, ofreciéndome como premio consuelo a uno de los primos de Alex. Mis opciones eran casarme con un bruto violento que me odiaba, o con un cobarde que dejaría que los lobos nos comieran vivos.
Si aceptaba cualquiera de los dos destinos, estaba muerta. Sería la novia desechada, una víctima patética atrapada en una jaula de abusos por el resto de mi vida.
La humillación se incineró en mis venas, dejando solo una rabia pura y cristalizada. ¿Por qué tenía que pagar yo por la cobardía de un niño que huía de sus obligaciones?
No iba a ser el hazmerreír de la mafia. Me arranqué el delicado velo frente a todos y exigí que la alianza se cumpliera al pie de la letra. Y ya que el hijo me había deshonrado, apunté directamente al hombre más temido de la sala: Damien Moreno, el mismísimo Don Oscuro y padre de mi ex prometido.
"Lo elijo a él". NEGOCIOS DEL ALMA
MAINUMBY En el corazón helado de Rusia, dos mundos destinados a chocar comienzan a arder.
Alexandra Morgan, una brillante mujer de negocios, elegante y estratega, es enviada al mundo del comercio internacional con una misión clara: expandir el imperio Morgan en tierras peligrosas. Pero lo que no esperaba era toparse con el rey indiscutible de los bajos fondos rusos: Mikhail Baranov, un hombre tan letal como irresistible.
Dueño de una red de poder que se extiende más allá del negocio legal, Mikhail se rige por su propia ley, y jamás ha permitido que una mujer lo desestabilice. Hasta que Alexandra aparece con su inteligencia afilada y su encanto implacable, arrastrándolo a un juego de deseo, dominio y peligro.
Entre reuniones empresariales, besos que arden más que el vodka ruso, y enemigos que observan en las sombras, Alexandra y Mikhail deberán decidir si su alianza será solo de poder... o si están destinados a caer el uno en los brazos del otro, incluso cuando todo a su alrededor grite lo contrario.
¿Puede el amor florecer entre el hielo y el fuego, entre la ambición y la traición? Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas
Shu Daxiaojie Observé a mi esposo firmar los papeles que pondrían fin a nuestro matrimonio mientras él estaba ocupado enviándole mensajes de texto a la mujer que realmente amaba.
Ni siquiera le echó un vistazo al encabezado. Simplemente garabateó esa firma afilada y dentada que había sellado sentencias de muerte para la mitad de la Ciudad de México, arrojó el folder al asiento del copiloto y volvió a tocar la pantalla de su celular.
—Listo —dijo, con la voz vacía de toda emoción.
Así era Dante Moretti. El Subjefe. Un hombre que podía oler una mentira a un kilómetro de distancia, pero que no podía ver que su esposa acababa de entregarle un acta de anulación disfrazada bajo un montón de aburridos reportes de logística.
Durante tres años, limpié la sangre de sus camisas. Salvé la alianza de su familia cuando su ex, Sofía, se fugó con un don nadie.
A cambio, él me trataba como si fuera un mueble.
Me dejó bajo la lluvia para salvar a Sofía de una uña rota. Me dejó sola en mi cumpleaños para beber champaña en un yate con ella. Incluso me ofreció un vaso de whisky —la bebida favorita de ella—, olvidando que yo despreciaba su sabor.
Yo era simplemente un reemplazo. Un fantasma en mi propia casa.
Así que dejé de esperar. Quemé nuestro retrato de bodas en la chimenea, dejé mi anillo de platino entre las cenizas y abordé un vuelo de ida a Monterrey.
Pensé que por fin era libre. Pensé que había escapado de la jaula.
Pero subestimé a Dante.
Cuando finalmente abrió ese folder semanas después y se dio cuenta de que había firmado la renuncia a su esposa sin siquiera mirar, El Segador no aceptó la derrota.
Incendió el mundo entero para encontrarme, obsesionado con reclamar a la mujer que él mismo ya había desechado. SACRIFICIO DE AMOR
Cata Páez Irina es una chica rebelde desde que tiene memoria, no se queda callada ante las injusticias y tiene un corazón de oro. Siempre dispuesta a sacrificarse por las personas que ama, trabaja desde que tiene 15 años pues su padre sumido en el alcoholismo y una madre muerta la obligaron a sacar adelante a su hermano menor. Hermano que se ve envuelto en una situación peligrosa.
Ella se sacrifica en su nombre para saldar una deuda que tendrá que pagar al hombre que es temido por muchos y conocido por muy pocos.
Irina se enfrenta a Jasha Kuznetsov sin miedo y aunque por obligación debe entrar en su oscura vida, ella se vuelve un pilar para un hombre que no conoce de sentimientos.
Irina se ve obligada a ser la niñera del hijo de un hombre poderoso y cruel que no dudaría en asesinarla si fuese necesario, para pagar la deuda de su hermano y salvarle la vida.
Pero con el pasar de los días, el amor entre ellos va creciendo y poco a poco Jasha deja de verla como una transacción, para mirarla como una mujer. Sin embargo todo deja de ser un cuento de hadas, cuando Irina nuevamente debe sacrificar todo por salvar a los que ama, su gran amor,
Jasha cree que fue traicionado por Irina, sintiéndose engañado por la mujer que creyó amar, le recuerda al mundo porque todos le temen al diablo ruso.
Demasiado tarde: La búsqueda arrepentida del Don
Nert Stiefez Estaba sentada a la cabeza de la mesa de caoba, las pesadas esmeraldas de la familia alrededor de mi cuello me marcaban como la futura Reina del Sindicato.
Pero el hombre a mi lado, Javier Robles, el Don más temido de la Ciudad de México, tenía su mano posesivamente sobre el muslo de la mujer sentada a su derecha.
Ella no era su prometida. Lo era yo.
La humillación no terminó en la cena. Javier la mudó a mi casa, convirtió mi estudio de danza en su clóset, y cuando ella me empujó por las escaleras, él pasó por encima de mi cuerpo roto para consolarla porque estaba "muy asustada".
Inició una guerra sangrienta solo para defender su honor, pero ignoró mis llamadas desesperadas advirtiéndole de una emboscada.
Para él, yo no era una compañera. Era un mueble, un objeto que debía ser silencioso y útil. Quemaría el mundo entero por ella, pero por mí, ni siquiera cancelaría una junta.
Así que, mientras él celebraba la victoria que consiguió para ella, no esperé a que volviera a casa.
Dejé el anillo de compromiso en el bote de basura junto al inodoro.
Sobre su escritorio, dejé una sola nota: "Te libero del juramento. Espero que ella valga la guerra".
Para cuando se dio cuenta de su error y vino a buscar a su sombra, yo ya me había ido, lista para convertirme en la Reina de mi propia vida. La Venganza de la Novia Rechazada
Fishin' Floozy En la vibrante Oaxaca, Sofía, la sombra de la legendaria familia Vargas, vivía entre el brillo de sus "talentosas" hermanas, Carmen e Isabel.
Siempre la tonta, sin ningún don aparente, su existencia era un constante murmullo de desprecio, un recordatorio de su supuesta inutilidad.
Un martes, el destino irrumpió en camionetas negras: "El Jefe" , el capo moribundo, exigía que una de ellas eligiera a uno de sus hijos para casarse, sellando un pacto de poder.
Carmen y Isabel, con sus falsos dones, brillaron, eligiendo la gloria y la ambición, dejándole a Sofía la peor de las humillaciones: el hijo "loco".
"No elijo a ninguno de sus hijos," su voz, clara y firme, resonó en el salón, "Lo elijo a usted, Jefe."
El shock llenó la habitación, la audacia de Sofía, la "inútil", desafiaba todo lo esperado, desafiaba al mismísimo Jefe.
La Primera Dama, furiosa y despectiva, arremetió contra ella, la abofeteó, y sus hermanas, en un acto de traición, revelaron el "secreto": "Ella no tiene ningún don, ¡es una farsa, una inútil!"
Acorralada, humillada y al borde de la ejecución, Sofía, con una calma inquietante, sonrió y proclamó su verdad: "Mi poder está en mi palabra, lo que yo digo, se cumple."
"Y yo digo," clamó, señalando al Jefe agonizante, "que el Jefe no morirá hoy… mi palabra es de oro."
Fue un acto de fe, una mentira tan audaz que todos la creyeron, un milagro, y su primer paso en un plan de venganza.
Porque Sofía era la verdadera heredera de Doña Elena, no de sus dones ostentosos, sino de una astucia letal, forjada en la sombra.
Doña Elena, asesinada por el mismo Jefe, había sido vengada, no con magia, sino con la cruel precisión de una serpiente que ahoga a su presa.
Ahora, con el poder en sus manos, Sofía se preparaba para desmantelarlo todo, comenzando por el hombre que le arrebató a su madre. Traición y Tamales: Mi Venganza
Gu Xiaolou El dulce aroma de los tamales, el sustento de mi vida, se adhería a mí, a mi ropa, a mi piel, a mi alma.
Cansada pero con el corazón lleno, regresaba a casa con Jorge, mi esposo, y Pedrito, nuestro hijo.
Pero al acercarme, una risa ajena a mi hogar me detuvo en seco: Esmeralda, mi «mejor amiga».
Pegada a la ventana, mi mundo se desmoronó con cada palabra que escuché.
"Cuando nos casemos, quiero una casa grande y que nadie sepa que vienes de… esto" , dijo Esmeralda.
«Una vez que nos deshagamos de Xochitl, todo será diferente», respondió Jorge, con una ambición helada en su voz.
Y luego, la voz de Pedrito, mi Pedrito, me apuñaló el alma: "Mi mamá Xochitl huele feo a masa, tú hueles a perfume caro, Esmeralda, quiero que tú seas mi mamá" .
Mi suegra, Doña Elvira, a quien consideraba una segunda madre, también se unió a la conspiración: "Haz lo que tengas que hacer, hijo, si es por tu bien y el de mi nieto" .
La traición era total, un golpe brutal que me dejó sin aire.
Era la misma pesadilla de una vida anterior, donde mi hijo "desapareció" y yo, destrozada, busqué a un fantasma mientras ellos construían su imperio sobre mis ruinas.
Pero esta vez, no sería así.
Las lágrimas de rabia se secaron, dejando paso a una fría determinación.
La vendedora de tamales había muerto esa tarde, y una nueva Xochitl, una guerrera, estaba lista para luchar. Demasiado tarde para arrepentirse: La fugitiva del rey de la mafia
Tao Su Observé a mi esposo, el Capo más temido de Monterrey, firmar el fin de nuestro matrimonio con la misma frialdad glacial que usualmente reservaba para ordenar una ejecución.
La punta de su pluma Montblanc rasgaba el papel, un sonido que ahogaba la lluvia golpeando el ventanal de la cafetería.
No se molestó en leer ni una sola palabra.
Creía que estaba firmando manifiestos de embarque rutinarios para el negocio familiar.
En realidad, estaba firmando los papeles de "Disolución de Vínculo" que yo había escondido bajo la primera hoja.
Estaba demasiado absorto para revisar. Sus ojos estaban pegados a su teléfono encriptado, tecleando frenéticamente a Sofía: la viuda, la belleza trágica, la mujer que había sido un fantasma en nuestro matrimonio durante tres años.
—Listo —gruñó, arrojando la pila de documentos a su camioneta blindada sin siquiera mirarme.
—El negocio está cerrado, Elena. Nos vamos.
Momentos después, su teléfono sonó con el tono especial de emergencia que le tenía asignado a ella.
Su actitud cambió de jefe frío a protector frenético en un instante.
—Chofer, desvíate. Me necesita —rugió.
Me miró sin una pizca de afecto y ordenó:
—Bájate, Elena. Luca te llevará a casa.
Me echó del auto en medio del diluvio para correr hacia su amante, sin tener la más mínima idea de que acababa de concederme legalmente mi libertad.
Me quedé en la banqueta, temblando pero sonriendo por primera vez en años.
Para cuando el Don se dé cuenta de que acaba de firmar su propio divorcio, yo seré un fantasma en Guadalajara.
Y a él no le quedará nada más que sus registros de embarque y su arrepentimiento.