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Tener las mejores vacaciones de tu vida y encontrar a la única persona capaz de entenderte es algo que no tiene precio, perderlo por azares del destino es algo inevitable; en especial si tu familia, tus propios padres, fueron quiénes hicieron lo posible para que se conocieran; y duele más cuando son ellos los que ahora los separan.

Capítulo 1 La despedida

Agosto 2, 2005.

Tener las mejores vacaciones de tu vida y encontrar a la única persona capaz de entenderte es algo que no tiene precio, perderlo por azares del destino es algo inevitable; en especial si tu familia, tus propios padres, fueron quiénes hicieron lo posible para que se conocieran; y duele más cuando son ellos los que ahora los separan.

"Es el destino, hija mía". Fueron las palabras de mi padre al decirnos que era momento de regresar y lo entendía, de verdad lo entendía, pero eso no quitaba el hecho de saber que mis hermanos, hermanas y yo quedáramos destrozados.

Siempre hemos estado rodeados de un mar de lujos, todo lo que queremos nos lo dan, no éramos caprichosos; el destino si lo era. Fuimos educados en los mejores colegios, hemos mantenido el nombre de nuestra familia en alto, sin que los medios nos descubran, saben de nuestra existencia, pero nuestros padres son muy reservados y nos tienen en una pequeña burbuja hermética que nadie había logrado pasar y si lo han hecho, ellos han encontrado la forma de evitar que salgamos a la luz.

Nos despedimos a nuestro modo y a la vez de forma tan familiar prometiéndonos volver a vernos, prometiendo encontrarnos alguna vez, prometiendo jamás olvidarnos. Esto que sentimos cada uno por ellos es único y perfecto que nunca nadie podrá cambiar.

Ya en el aeropuerto abordo del Jet Privado de papá, nuestra tía Akade intentó usar su don en nosotros, para borrar cualquier rastro de haber conocido a esa familia; que tiernos, prefirieron que los perdiéramos a dejarlos encajonados. Pero todos nos percatamos del hecho, solo que mis hermanos y hermanas no son capaces de evitarlo; pero yo sí y me arriesgue a hacerlo; nadie sabía que tenía esa habilidad.

Me concentré lo más que pude y busqué esos recuerdos en la mente de mis hermanos y los resguardé en lo más profundo de su consciencia, nadie lo notó; había logrado que ellos los recordaran algún día, pero quedé indefensa, no conseguí proteger mi mente, lo único que no me quitó fue el recuerdo de sus ojos, aquellos ojos dorados que me derretían, fue lo único que no olvidé.

"Sólo espero que Él no me olvide y algún día me perdone por no recordarlo".

Todo se volvió negro...

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