Todo Para Isabela

Todo Para Isabela

Russell Oommen

5.0
calificaciones
136
Vistas
11
Capítulo

Me desperté junto al pajar, con el olor a estiércol y a tierra mojada golpeándome la nariz. El sol de la tarde andaluza caía a plomo, pero a mí me calaba un frío que venía de la tumba. Porque yo recordaba. Recordaba la tierra fría llenando mi boca, la oscuridad, y la voz de mi padre, Ricardo, diciendo que era por el bien de Isabela. Recordaba el fuego, el grito de mi hermano Javier, el cuerpo roto de mi madre Carmen. ¡Había regresado! Intenté advertirles: "¡Mamá! ¡Javier! ¡Vienen a matarnos!". Pero mis súplicas fueron recibidas con risas y miradas incrédulas. Mi madre me secó las lágrimas mientras mi padre, por teléfono, susurró una amenaza helada: "Dile a esa hija tuya que esta vez nadie encontrará su tumba". Él también recordaba. Minutos después, los asaltantes irrumpieron. Me creyeron, sí, pero ya era demasiado tarde. La desesperación me ahogaba. ¡Eran los mismos rostros, las mismas palabras incrédulas de mi primera vida! ¿Cómo era posible que nadie me creyera? ¿Que mi propio padre hubiera envenenado el pozo antes de mi llegada? ¿Por qué esta cruel condena? Pero esta vez, no estaba indefensa. Un empujón desesperado de mi madre hacia la bodega me dio el primer as bajo la manga: la medalla de oro de la abuela. Luego, entre los escombros, lo vi: un dedo humano seccionado. En él, el anillo de mi hermano Javier. Esa prueba macabra, irrefutable, finalmente abriría los ojos de mi tío Mateo. Y mi otro as... las cámaras de seguridad ocultas que instalé en cuanto renací, listas para exponer la verdad de mi malvada hermanastra. Esta vez, la historia sería diferente.

Introducción

Me desperté junto al pajar, con el olor a estiércol y a tierra mojada golpeándome la nariz. El sol de la tarde andaluza caía a plomo, pero a mí me calaba un frío que venía de la tumba.

Porque yo recordaba. Recordaba la tierra fría llenando mi boca, la oscuridad, y la voz de mi padre, Ricardo, diciendo que era por el bien de Isabela. Recordaba el fuego, el grito de mi hermano Javier, el cuerpo roto de mi madre Carmen. ¡Había regresado!

Intenté advertirles: "¡Mamá! ¡Javier! ¡Vienen a matarnos!". Pero mis súplicas fueron recibidas con risas y miradas incrédulas. Mi madre me secó las lágrimas mientras mi padre, por teléfono, susurró una amenaza helada: "Dile a esa hija tuya que esta vez nadie encontrará su tumba". Él también recordaba. Minutos después, los asaltantes irrumpieron. Me creyeron, sí, pero ya era demasiado tarde.

La desesperación me ahogaba. ¡Eran los mismos rostros, las mismas palabras incrédulas de mi primera vida! ¿Cómo era posible que nadie me creyera? ¿Que mi propio padre hubiera envenenado el pozo antes de mi llegada? ¿Por qué esta cruel condena?

Pero esta vez, no estaba indefensa. Un empujón desesperado de mi madre hacia la bodega me dio el primer as bajo la manga: la medalla de oro de la abuela. Luego, entre los escombros, lo vi: un dedo humano seccionado. En él, el anillo de mi hermano Javier. Esa prueba macabra, irrefutable, finalmente abriría los ojos de mi tío Mateo. Y mi otro as... las cámaras de seguridad ocultas que instalé en cuanto renací, listas para exponer la verdad de mi malvada hermanastra. Esta vez, la historia sería diferente.

Seguir leyendo

Otros libros de Russell Oommen

Ver más

Quizás también le guste

SU CIERVA, SU CONDENA

SU CIERVA, SU CONDENA

Viviene
4.5

Advertencia de contenido: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinada a mayores de edad (+18). Se recomienda discreción. Incluye elementos como dinámicas de BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje fuerte. No es un romance ligero. Es intenso, crudo y caótico, y explora el lado oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?". "Porque tu ex está mirando", dijo, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell iba a casarse con el amor de su vida en Las Vegas. En cambio, encontró a su hermana gemela en una situación comprometedora con su prometido. Un trago en el bar se convirtió en diez. Un error en estado de ebriedad se volvió realidad. Y la oferta de un extraño se transformó en un contrato que firmó con manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford es el diablo con un traje a medida de diseñador. Un multimillonario CEO, brutal y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. También sufre de una condición neurológica: no puede sentir: ni objetos, ni dolor, ni siquiera el tacto humano. Pero todo cambió cuando Meadow lo tocó, pues sintió cada emoción. Y ahora la posee. Legal y emocionalmente. Ella quiere que la destruya. Que tome lo que nadie más pudo tener. Él quiere control, obediencia... venganza. Pero lo que comienza como una transacción lentamente se transforma inesperadamente en un vínculo emocional que Meadow nunca vio venir. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz, y un dolor del pasado que amenaza con romperlo todo. Alaric no comparte lo que es suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y mucho menos su venganza.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro