La Heredera Verdadera y Única

La Heredera Verdadera y Única

Qing Yi

5.0
calificaciones
434
Vistas
11
Capítulo

La fiesta de "Bodegas y Aceites Vega" vibraba en su apogeo. Yo, Sofía, Directora General, celebraba un éxito internacional que había forjado. La élite brindaba, pero yo sabía: "es la arribista que se casó con Javier". La celebración estalló: mi esposo, Javier, apareció con Isabel de la Torre, su primer amor, embarazada. Anunció: "Mi divorcio de Sofía... y su despido como Directora General". Luego, declaró: "Isabel, madre de mi heredero, será la nueva directora". El silencio jadeó; un cruel susurro: "Pobre ilusa". Javier, con desprecio, ofreció 10.000 euros, "legalmente no te debo nada". Isabel, acariciando su vientre, remató: "mujer estéril". Mis suegros, Ricardo y Elena, llegaron; Javier apeló a ellos. Ricardo sentenció: "Javier, haz lo que consideres mejor". Mi destino, a los ojos de todos, estaba sellado. Firmé el divorcio, mi mano firme pese a su burla. La promesa que me ataba se desvanecía. Mi calma ocultaba una verdad profunda, un sacrificio. Javier se rió: "¿Qué verdad? ¡Que eres una don nadie!". Su arrogancia ignoró la bomba que activó. Mientras me ordenaba desaparecer, miré a Ricardo y Elena, mis verdaderos padres. Pedí: "Padre, madre, ¿podrían contarles la verdad?". Ricardo rompió el silencio: "¡Silencio!". Entonces, la bomba: "Javier no es nuestro hijo biológico. Nuestra verdadera hija es Sofía. Ella es la única y verdadera heredera."

Introducción

La fiesta de "Bodegas y Aceites Vega" vibraba en su apogeo.

Yo, Sofía, Directora General, celebraba un éxito internacional que había forjado.

La élite brindaba, pero yo sabía: "es la arribista que se casó con Javier".

La celebración estalló: mi esposo, Javier, apareció con Isabel de la Torre, su primer amor, embarazada.

Anunció: "Mi divorcio de Sofía... y su despido como Directora General".

Luego, declaró: "Isabel, madre de mi heredero, será la nueva directora".

El silencio jadeó; un cruel susurro: "Pobre ilusa".

Javier, con desprecio, ofreció 10.000 euros, "legalmente no te debo nada".

Isabel, acariciando su vientre, remató: "mujer estéril".

Mis suegros, Ricardo y Elena, llegaron; Javier apeló a ellos.

Ricardo sentenció: "Javier, haz lo que consideres mejor".

Mi destino, a los ojos de todos, estaba sellado.

Firmé el divorcio, mi mano firme pese a su burla.

La promesa que me ataba se desvanecía.

Mi calma ocultaba una verdad profunda, un sacrificio.

Javier se rió: "¿Qué verdad? ¡Que eres una don nadie!".

Su arrogancia ignoró la bomba que activó.

Mientras me ordenaba desaparecer, miré a Ricardo y Elena, mis verdaderos padres.

Pedí: "Padre, madre, ¿podrían contarles la verdad?".

Ricardo rompió el silencio: "¡Silencio!".

Entonces, la bomba: "Javier no es nuestro hijo biológico. Nuestra verdadera hija es Sofía. Ella es la única y verdadera heredera."

Seguir leyendo

Otros libros de Qing Yi

Ver más
Tango de Cenizas: El Renacer de un Corazón Roto

Tango de Cenizas: El Renacer de un Corazón Roto

Romance

5.0

A sus dieciséis años, creí que conquistaría el amor de Sofía Salazar, mi amiga de la infancia y reina del tango. Ella, seis años mayor, me despreció como a un niño, prometiéndome una oportunidad solo si ganaba el Campeonato Mundial de Tango. Durante seis años, sacrifiqué todo, rechacé becas, perfeccioné mi arte, obsesionado con cumplir esa falsa promesa. Finalmente, con el trofeo dorado en mis manos, regresé para reclamar lo que creí mío. Pero en lugar de un "sí" , escuché la verdad más dolorosa: Sofía planeaba usarme para amarrar a Ricardo Wagner, el hombre que ella siempre amó, un "plan maestro" para deshacerse de mí. Mi mundo se desmoronó. Aplastado, arrojé el trofeo y huí hacia una nueva vida en Barcelona, lejos de San Telmo y de mi corazón roto. Allí, con la arquitecta Isa Hewitt, comencé a reconstruirme, a transformar el dolor en arte. Pero el pasado es persistente. Una invitación a Buenos Aires me arrastró de regreso a la milonga de Sofía, donde se suponía que todo había terminado. Lo que no sabía era que el infierno apenas comenzaba. ¿Por qué seguía cayendo en sus trampas? ¿Por qué aquella que decía amarme era la única que podía romperme una y otra vez? Fue en ese reencuentro donde la vi sacrificarse por un hombre que ni siquiera lo merecía, y donde, por su ceguera, volví a ser fatalmente herido. Esta vez, la traición superó cualquier límite. Después de la humillación, la pregunta era: ¿Me rendiría por completo o usaría cada cicatriz para forjar mi propio imperio?

Quizás también le guste

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

SoulCharger
5.0

Llevaba tres años siendo la sombra de Don César, el hombre más poderoso del país, viviendo en una jaula de mármol donde mi único papel era ser la esposa perfecta y sumisa. Aquella noche era nuestro tercer aniversario de bodas; había preparado su cena favorita y lo esperaba con la esperanza de que, por una vez, me viera de verdad. Sin embargo, la realidad me golpeó con una notificación en el móvil: César estaba en el hospital con Rubí, su eterno "amor de infancia", dándole el consuelo que a mí me negaba. Cuando llegó a casa horas después, ni siquiera miró las velas consumidas; simplemente me llamó "marcador de posición" y me recordó que yo solo estaba allí para cuidar su imagen corporativa mientras Rubí se recuperaba para ocupar mi lugar. Soporté sus desprecios mientras él me trataba como a una sirvienta inútil, ignorando que yo había renunciado a mi carrera para ser su paz. Mi propia madre me enviaba mensajes exigiéndome que fuera "útil" para los negocios, tratándome como una moneda de cambio en una familia que solo valoraba el poder y me consideraba una decepción sin educación. Me invadió una furia fría al darme cuenta de que nadie en esa mansión conocía mi verdadero rostro. César no tenía idea de que su "esposa aburrida" era en realidad "El Oráculo", la genio médica que había revolucionado la ciencia a los dieciséis años y que movía los hilos de fortunas globales desde su portátil. ¿Cómo pudo ser tan ciego para despreciar al diamante que tenía en casa por una piedra falsa como Rubí? Esa noche, la mujer que mendigaba amor murió. Firmé los papeles del divorcio, tiré mi anillo de medio millón de dólares a la basura y decidí que era hora de que el mundo conociera al verdadero Oráculo. César pensaba que me estaba desechando, pero pronto descubriría que al echarme de su vida, acababa de perder a la única persona capaz de salvar su imperio de la ruina total.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro