Ecos de un amor traicionado

Ecos de un amor traicionado

Xia Luo Yi

5.0
calificaciones
201
Vistas
11
Capítulo

El eco de una llamada vieja resonaba en mi cocina, una voz llena de orgullo: -Mamá, ¡me dieron el proyecto de la mina de San Lorenzo! La misma donde papá... Pero esa voz, la de mi Camila, se cortó, y yo completé en mi mente: "Donde lo secuestraron y lo dieron por muerto." La última vez, sonreí, la abracé. Esa misma noche, el cártel la silenció para siempre. Hoy, mi café seguía caliente, el sol entraba por la misma ventana, el calendario marcaba la misma fecha. No era un recuerdo. Estaba sucediendo otra vez. El horror me paralizó. Mi hija entró a la cocina, radiante con el mismo vestido amarillo. -¡Mamá, tengo noticias increíbles! ¡El proyecto de la mina de San Lorenzo es mío! Ahí estaba. El principio del fin. Intenté advertirle: -No vayas, Camila. Es peligroso. Pero entró mi hermana Elena y su esposo Javier, siempre sin tocar. -¡Felicidades, sobrina! -exclamó Elena, con un destello de triunfo en sus ojos al verme. Sacó su celular. -Deberíamos organizar una cena para celebrar antes de que Cami se vaya a San Lorenzo la próxima semana. Estaban filtrando la información. A propósito. Me lancé, intentando arrebatarle el teléfono. -¿Qué haces? ¿A quién le estás diciendo? Elena me empujó. Javier se interpuso, agarrándome. -Ya cálmate, Sofía. Estás haciendo una escena. Estás asustando a tu hija. Su agarre era doloroso, su mirada fría. Me empujó. Caí. Mi familia, quienes debían protegerla, la estaban entregando. Y yo era la única que lo sabía. El ciclo había comenzado.

Ecos de un amor traicionado Introducción

El eco de una llamada vieja resonaba en mi cocina, una voz llena de orgullo:

-Mamá, ¡me dieron el proyecto de la mina de San Lorenzo! La misma donde papá...

Pero esa voz, la de mi Camila, se cortó, y yo completé en mi mente: "Donde lo secuestraron y lo dieron por muerto."

La última vez, sonreí, la abracé. Esa misma noche, el cártel la silenció para siempre.

Hoy, mi café seguía caliente, el sol entraba por la misma ventana, el calendario marcaba la misma fecha.

No era un recuerdo. Estaba sucediendo otra vez.

El horror me paralizó. Mi hija entró a la cocina, radiante con el mismo vestido amarillo.

-¡Mamá, tengo noticias increíbles! ¡El proyecto de la mina de San Lorenzo es mío!

Ahí estaba. El principio del fin.

Intenté advertirle:

-No vayas, Camila. Es peligroso.

Pero entró mi hermana Elena y su esposo Javier, siempre sin tocar.

-¡Felicidades, sobrina! -exclamó Elena, con un destello de triunfo en sus ojos al verme.

Sacó su celular.

-Deberíamos organizar una cena para celebrar antes de que Cami se vaya a San Lorenzo la próxima semana.

Estaban filtrando la información. A propósito.

Me lancé, intentando arrebatarle el teléfono.

-¿Qué haces? ¿A quién le estás diciendo?

Elena me empujó. Javier se interpuso, agarrándome.

-Ya cálmate, Sofía. Estás haciendo una escena. Estás asustando a tu hija.

Su agarre era doloroso, su mirada fría. Me empujó. Caí.

Mi familia, quienes debían protegerla, la estaban entregando. Y yo era la única que lo sabía.

El ciclo había comenzado.

Seguir leyendo

Otros libros de Xia Luo Yi

Ver más

Quizás también le guste

La Verdad después de mi Muerte

La Verdad después de mi Muerte

Simeon Kyle

Flotaba, una sombra invisible, en el segundo aniversario de mi muerte. Abajo, en el brillante escenario, Isabela, mi supuesta mejor amiga, recibía el premio "Corazón de Oro", aclamada por toda una nación. Mateo, mi amor secreto, la miraba con una adoración que, trágicamente, una vez fue mía. De repente, mi viejo smartphone, el diario de mi alma y mi única prueba, se deslizó ante la cámara principal. Mateo, con asco, exigió que lo quitaran, tildándome de "basura que trae mala suerte". Los comentarios en pantalla explotaron, condenándome y elevando a Isabela a santa. La sagaz periodista Ana María, sin inmutarse, encendió mi teléfono y leyó mi blog privado. La primera entrada reveló mi donación anónima, exponiendo la fachada del "primer acto benéfico" de Isabela. Ella, con cartas falsas, intentó desviar la verdad, mientras Mateo, ciego, la defendía, acusándome de "ideas extrañas" y "rata de alcantarilla". Las revelaciones continuaron: desde mi adopción que liberó nuestro amor secreto con Mateo, hasta mi ingenuidad al confiar en Isabela, quien usó cada confesión para arrastrarme al abismo. Mateo, corroído por la culpa y el odio autoimpuesto, se negaba a creer. ¿Cómo podían, después de todo lo que sufrí, seguir juzgándome tan cruelmente? La tensión explotó. Cuando Mateo intentó silenciarme destrozando el teléfono, este, roto, emitió una grabación. Mi voz, desde el más allá, sonó. Eran mis últimos instantes, narrando la brutalidad de Isabela, su red criminal, y el horror de mi asesinato. La verdad enterrada, por fin, veía la luz.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
Ecos de un amor traicionado Ecos de un amor traicionado Xia Luo Yi Mafia
“El eco de una llamada vieja resonaba en mi cocina, una voz llena de orgullo: -Mamá, ¡me dieron el proyecto de la mina de San Lorenzo! La misma donde papá... Pero esa voz, la de mi Camila, se cortó, y yo completé en mi mente: "Donde lo secuestraron y lo dieron por muerto." La última vez, sonreí, la abracé. Esa misma noche, el cártel la silenció para siempre. Hoy, mi café seguía caliente, el sol entraba por la misma ventana, el calendario marcaba la misma fecha. No era un recuerdo. Estaba sucediendo otra vez. El horror me paralizó. Mi hija entró a la cocina, radiante con el mismo vestido amarillo. -¡Mamá, tengo noticias increíbles! ¡El proyecto de la mina de San Lorenzo es mío! Ahí estaba. El principio del fin. Intenté advertirle: -No vayas, Camila. Es peligroso. Pero entró mi hermana Elena y su esposo Javier, siempre sin tocar. -¡Felicidades, sobrina! -exclamó Elena, con un destello de triunfo en sus ojos al verme. Sacó su celular. -Deberíamos organizar una cena para celebrar antes de que Cami se vaya a San Lorenzo la próxima semana. Estaban filtrando la información. A propósito. Me lancé, intentando arrebatarle el teléfono. -¿Qué haces? ¿A quién le estás diciendo? Elena me empujó. Javier se interpuso, agarrándome. -Ya cálmate, Sofía. Estás haciendo una escena. Estás asustando a tu hija. Su agarre era doloroso, su mirada fría. Me empujó. Caí. Mi familia, quienes debían protegerla, la estaban entregando. Y yo era la única que lo sabía. El ciclo había comenzado.”
1

Introducción

01/07/2025

2

Capítulo 1

01/07/2025

3

Capítulo 2

01/07/2025

4

Capítulo 3

01/07/2025

5

Capítulo 4

01/07/2025

6

Capítulo 5

01/07/2025

7

Capítulo 6

01/07/2025

8

Capítulo 7

01/07/2025

9

Capítulo 8

01/07/2025

10

Capítulo 9

01/07/2025

11

Capítulo 10

01/07/2025