Regreso al Infierno: Mi Dulce Venganza

Regreso al Infierno: Mi Dulce Venganza

Felix Harper

5.0
calificaciones
123
Vistas
12
Capítulo

Mi hermana, Daniela, siempre tuvo una ambición tan grande, que se sentía en el aire de mi laboratorio. Sus ojos brillaban con una luz especial, mientras me señalaba la pantalla holográfica. "Quiero su cara, su vida, todo", me dijo, refiriéndose a la discreta esposa del magnate tecnológico Ricardo López. Mis vellos se erizaron, a pesar del calor del equipo. Le advertí que no era un simple filtro de redes, sino una clonación biométrica completa, ilegal y peligrosa. "¡No me importa!", siseó, con una fuerza sorprendente en su agarre. "He secuestrado a la verdadera. Nadie lo sabrá. ¡Solo tienes que hacer tu magia, hermanita!" Un recuerdo amargo me golpeó: la vez anterior, le di la misma advertencia. Le rogué que no lo hiciera, que Ricardo López no era tonto, que era un genio paranoico y cruel. Ella pareció escuchar, me abrazó y me dijo que lo pensaría. Esa misma noche, un pinchazo agudo en el cuello, una neurotoxina digital que frió mi sistema nervioso. "¡Perra, no quieres ayudarme porque me tienes envidia!", escupió Daniela, mientras se cernía sobre mí, con el rostro deformado por el odio. "¡Si yo no puedo ser la esposa del magnate, tú tampoco vivirás!" El último recuerdo fue su sonrisa triunfante, antes de que la oscuridad me tragara. Pero desperté en mi laboratorio, mi corazón latiendo a mil, justo cuando Daniela entraba con su petición demencial. Había regresado, había renacido en el día que lo cambió todo. La miré, a mi hermana, a mi asesina, y una calma helada se apoderó de mí. Esta vez, si Daniela estaba tan empeñada en correr hacia su destrucción, no solo le abriría la puerta, le construiría una autopista directa al mismísimo infierno.

Introducción

Mi hermana, Daniela, siempre tuvo una ambición tan grande, que se sentía en el aire de mi laboratorio.

Sus ojos brillaban con una luz especial, mientras me señalaba la pantalla holográfica.

"Quiero su cara, su vida, todo", me dijo, refiriéndose a la discreta esposa del magnate tecnológico Ricardo López.

Mis vellos se erizaron, a pesar del calor del equipo.

Le advertí que no era un simple filtro de redes, sino una clonación biométrica completa, ilegal y peligrosa.

"¡No me importa!", siseó, con una fuerza sorprendente en su agarre. "He secuestrado a la verdadera. Nadie lo sabrá. ¡Solo tienes que hacer tu magia, hermanita!"

Un recuerdo amargo me golpeó: la vez anterior, le di la misma advertencia.

Le rogué que no lo hiciera, que Ricardo López no era tonto, que era un genio paranoico y cruel.

Ella pareció escuchar, me abrazó y me dijo que lo pensaría.

Esa misma noche, un pinchazo agudo en el cuello, una neurotoxina digital que frió mi sistema nervioso.

"¡Perra, no quieres ayudarme porque me tienes envidia!", escupió Daniela, mientras se cernía sobre mí, con el rostro deformado por el odio. "¡Si yo no puedo ser la esposa del magnate, tú tampoco vivirás!"

El último recuerdo fue su sonrisa triunfante, antes de que la oscuridad me tragara.

Pero desperté en mi laboratorio, mi corazón latiendo a mil, justo cuando Daniela entraba con su petición demencial.

Había regresado, había renacido en el día que lo cambió todo.

La miré, a mi hermana, a mi asesina, y una calma helada se apoderó de mí.

Esta vez, si Daniela estaba tan empeñada en correr hacia su destrucción, no solo le abriría la puerta, le construiría una autopista directa al mismísimo infierno.

Seguir leyendo

Otros libros de Felix Harper

Ver más

Quizás también le guste

La Esposa Virginal del Alfa

La Esposa Virginal del Alfa

Baby Charlene
4.9

EXTRACTO DEL LIBRO. "Quítate la ropa, Shilah. Si tengo que decirlo de nuevo, será con un látigo en la espalda", sus frías palabras llegaron a sus oídos, provocando que le recorriera un escalofrío por la espalda. La chica sostuvo su vestido con fuerza contra su pecho, sin querer soltarlo. "Soy virgen, mi rey " su voz era demasiado débil para decir con claridad las palabras, que apenas se escucharon. "Y tú eres mi esposa. No lo olvides. Te pertenezco desde ahora y para siempre. Y también puedo optar por poner fin a tu vida si así lo quieres. Ahora, por última vez, quítate la ropa". * * Shilah era una joven que provenía de los hombres lobo, también conocidos como los pumas. Creció en una de las manadas más fuertes, pero desafortunadamente, no tenía habilidades de lobo. Ella era la única de su manada que era un lobo impotente y, como resultado, su familia y otros siempre la intimidaban. Pero, ¿qué sucede cuando Shilah cae en manos del frío Alfa Dakota, el Alfa de todos los demás Alfas? También era el superior y líder de los chupadores de sangre, también conocidos como vampiros. La pobre Shilah había ofendido al rey Alfa al desobedecer sus órdenes y, como resultado, este decidió asegurarse de que ella nunca disfrutara de la compañía de los suyos al tomarla como su cuarta esposa. Sí, cuarta. El rey Dakota se había casado con tres esposas en busca de un heredero, pero había sido difícil ya que solo dieron a luz niñas: ¿Era una maldición de la diosa de la una? Era un rey lleno de heridas, demasiado frío y despiadado. Shilah sabía que su vida estaría condenada si tenía que estar en sus brazos. Tanbíen tenía que lidiar con sus otras esposas aparte de él. Ella fue tratada como la peor de todas, ¿qué pasaría cuando Shilah resulta ser algo más? ¿Algo que nunca vieron?

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro