El Velo Manchado: Ximena Renace

El Velo Manchado: Ximena Renace

Joshua Damiani

5.0
calificaciones
79
Vistas
11
Capítulo

El frío abrazo de la decepción me asfixiaba, mientras mi vestido de novia, antes un sueño, yacía ahora sucio bajo mis rodillas en el piso de un club nocturno. Ricardo, mi prometido hasta hacía unas horas, me miraba con desprecio, sus palabras goteando veneno: "¿Por qué tenías que ser tan estúpida, Ximena? ¿Por qué tenías que meterte en mis asuntos?" La verdad de sus fraudes, de los materiales de mala calidad en sus construcciones, era un sabor amargo en mi boca. Creí que al exponerlo lo salvaba, pero solo aceleré mi propia caída. Me arrojó a las manos de un hombre corpulento con una sonrisa cruel: "Diviértete. Asegúrate de que entienda su nuevo lugar." Mi mundo se desmoronó: fui arrastrada, humillada, traicionada por el hombre que creí amar. Luego llegó la noticia: mi padre, Don Fernando, un urbanista respetado, acusado de corrupción. Y el "héroe" que lo denunció, el hombre elogiado por todos, era Ricardo Vargas. La desesperación me consumió, el dolor y la humillación eran insoportables. Cerré los ojos, deseando que todo terminara. Y entonces, desperté. El aroma a café y chilaquiles de mi madre me envolvió, la luz del sol inundaba mi habitación de la infancia. Era hoy. El día en que los padres de Ricardo Vargas vendrían a pedir mi mano. Los vi en nuestra sala, sus sonrisas fingidas, sus ojos llenos de codicia. La señora Vargas me vio y se levantó, exclamando: "¡Ximena, querida! Cada día estás más hermosa. Ricardo no deja de hablar de ti." Recordé sus verdaderas palabras de mi vida pasada: "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fijaría en ella? Ricardo solo la está usando para conseguir los contratos." Mi padre me miró con cariño: "¿Hija, qué dices?" Tomé una bocanada de aire, levanté la barbilla y los miré directamente. Mi voz, clara y firme, resonó en la habitación: "Lo siento, pero no puedo aceptar." El silencio fue sepulcral. "Ricardo Vargas no se casará conmigo," continué, mi voz cortando el aire. "Él no es digno."

El Velo Manchado: Ximena Renace Introducción

El frío abrazo de la decepción me asfixiaba, mientras mi vestido de novia, antes un sueño, yacía ahora sucio bajo mis rodillas en el piso de un club nocturno.

Ricardo, mi prometido hasta hacía unas horas, me miraba con desprecio, sus palabras goteando veneno: "¿Por qué tenías que ser tan estúpida, Ximena? ¿Por qué tenías que meterte en mis asuntos?"

La verdad de sus fraudes, de los materiales de mala calidad en sus construcciones, era un sabor amargo en mi boca.

Creí que al exponerlo lo salvaba, pero solo aceleré mi propia caída.

Me arrojó a las manos de un hombre corpulento con una sonrisa cruel: "Diviértete. Asegúrate de que entienda su nuevo lugar."

Mi mundo se desmoronó: fui arrastrada, humillada, traicionada por el hombre que creí amar.

Luego llegó la noticia: mi padre, Don Fernando, un urbanista respetado, acusado de corrupción.

Y el "héroe" que lo denunció, el hombre elogiado por todos, era Ricardo Vargas.

La desesperación me consumió, el dolor y la humillación eran insoportables.

Cerré los ojos, deseando que todo terminara.

Y entonces, desperté.

El aroma a café y chilaquiles de mi madre me envolvió, la luz del sol inundaba mi habitación de la infancia.

Era hoy.

El día en que los padres de Ricardo Vargas vendrían a pedir mi mano.

Los vi en nuestra sala, sus sonrisas fingidas, sus ojos llenos de codicia.

La señora Vargas me vio y se levantó, exclamando: "¡Ximena, querida! Cada día estás más hermosa. Ricardo no deja de hablar de ti."

Recordé sus verdaderas palabras de mi vida pasada: "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fijaría en ella? Ricardo solo la está usando para conseguir los contratos."

Mi padre me miró con cariño: "¿Hija, qué dices?"

Tomé una bocanada de aire, levanté la barbilla y los miré directamente.

Mi voz, clara y firme, resonó en la habitación: "Lo siento, pero no puedo aceptar."

El silencio fue sepulcral.

"Ricardo Vargas no se casará conmigo," continué, mi voz cortando el aire. "Él no es digno."

Seguir leyendo

Otros libros de Joshua Damiani

Ver más
Amor Enterno Después de Todo

Amor Enterno Después de Todo

Xuanhuan

5.0

El video explotó en internet. Marc Solís, mi exnovio e influencer, publicó un video editado cruelmente, diseñando mi humillación pública. Fui retratada como una "trepadora" desesperada, rogando por fama. Los comentarios se desataron: "¡Qué arrastrada!", "Pobre Marc, se quitó un peso de encima". Miles de sus "leones" inundaron mis redes con insultos, memes y amenazas. Mi imagen, símbolo de mujer patética, estaba por todas partes. Mi teléfono no paraba de sonar, mis amigos, colegas, todos preocupados, pidiéndome que lo demandara, que lo desenmascarara, pero no contesté. Miraba la pantalla, una calma inquietante me invadía. Esto no era sorpresa, era una prueba. Después, Marc me llamó por videollamada, arrogante: "¿Disfrutando tus cinco minutos de fama? Tráeme un café de tu cafetería favorita, tienes una hora, transmítelo en vivo, para que mis leones vean tu 'arrepentimiento' ". Asentí, salí, y la transmisión comenzó, la gente se mofaba. Luego, Marc volvió a llamar: "Cambio de planes, quiero que camines descalza desde aquí a la fuente de la Cibeles, para que todos vean tu arrepentimiento". Sin dudar, me quité los zapatos. El dolor era intenso, pero lo soportaba no por Marc, sino por mi propia purificación. Llegué sangrando, exhausta, justo cuando Marc apareció con Ximena, su nueva conquista. Ximena me humilló; Marc la besó, declarándole su "reina". Me quedé sola, descalza, humillada. Pero en mis ojos brilló un triunfo. La prueba se intensificaba, y yo estaba lista. De repente, Ximena fingió un desmayo, y Marc, con una crueldad medieval, me ordenó: "Vas a caminar de rodillas hasta la Basílica de Guadalupe, rezando por la salud de Ximena, para expiar el daño que le has hecho". Mis amigos horrorizados me rogaron que no lo hiciera. "Lo haré" , le respondí con firmeza, "pero no lo haré por ti, ni por ella, lo haré porque es parte de mi propio camino, y cuando llegue, no rezaré por su salud, rezaré por mi propia liberación" . Marc, ignorando mi verdadero propósito, solo vio sumisión. Me arrodillé, el dolor insoportable, pero cada herida era una ofrenda a mi misión secreta. Horas después, al llegar a la Basílica, me desplomé inconsciente. En el hospital, Ximena me atacó, Marc me abofeteó, gritando: "¡Eres violenta y peligrosa! ¡Esto es justicia!". Mi mejilla ardía, pero una extraña alegría me invadió. Sonreí. "Gracias", susurré. Marc, aturdido, se fue. Meses después, Ximena enfermó, necesitando un riñón compatible. Marc apareció: "Quiero que le des tu riñón. Si lo haces, te casarás conmigo". Recordé que fui yo quien lo salvó en un accidente, no Ximena. "No", le dije. Él, creyendo que eran celos, me amenazó: "¡Entonces te haré la vida un infierno!". El acoso se intensificó, pero yo continuaba, esperando el siguiente paso. Entonces, mi destino se reveló en un sueño: la donación del riñón era la culminación de mi ascenso espiritual. Le di mi riñón a Ximena. Durante la cirugía, mi cuerpo se disolvió en luz, mi alma ascendió, y mi conciencia se convirtió en una entidad divina. Marc, sin saberlo, había sido un instrumento en mi liberación. ¿Cómo cambió la vida del arrogante influencer Marc Solís cuando finalmente descubrió la verdad de lo que había hecho? ¿Y qué significado tendría su "amor" cuando ya era demasiado tarde?

Quizás también le guste

Gato escaldado, del agua fría huye

Gato escaldado, del agua fría huye

Lee Dicks
4.8

Se suponía que mi matrimonio con Mathias me haría la mujer más feliz del mundo. Aunque sabía que él no me amaba, pensé que se enamoraría de mí una vez que lo colmara de amor. Ya pasaron cinco años y Mathias me trataba como a una cualquiera. Para colmo, conoció a su verdadero amor y cortó todos los lazos conmigo por culpa de ella. Él la presentó a todo el mundo; algo que nunca hizo por mí. Su infidelidad me llevó a la depresión. Me sentía totalmente destrozada. Tristemente, incluso en mi lecho de muerte, mi supuesto marido nunca apareció. Cuando volví a abrir los ojos, sabía que el destino me había dado una segunda oportunidad. Yo todavía era la esposa de Mathias y pasamos dos meses antes de que conociera a su verdadero amor. En esta vida, me negué a que él volviera a lastimarme. Consciente del gran error de mi antigua yo, le pedí el divorcio. Mathias rompió los papeles del divorcio una y otra vez y al mismo tiempo me encerró. "¡Rylie, deja de hacer estupideces! ¡Hacerte la difícil no me funciona!". Para demostrarle que hablaba muy en serio, seguí adelante y solicité a la justicia. Finalmente entró en pánico. Abandonó a la "mujer de sus sueños" y se arrastró a mi lado. "Por favor, dame una segunda oportunidad, Rylie. Te prometo amarte con todo mi corazón. Serás la única mujer en mi corazón de ahora en adelante. No me dejes, ¿de acuerdo?". Una guerra estalló en mi mente. Por un lado, no quería que me hicieran daño otra vez. Pero, por otro lado, no quería dejar ir al hombre que amaba tanto. ¡¿Qué debo hacer?!

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

SoulCharger
5.0

Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro
El Velo Manchado: Ximena Renace El Velo Manchado: Ximena Renace Joshua Damiani Urban romance
“El frío abrazo de la decepción me asfixiaba, mientras mi vestido de novia, antes un sueño, yacía ahora sucio bajo mis rodillas en el piso de un club nocturno. Ricardo, mi prometido hasta hacía unas horas, me miraba con desprecio, sus palabras goteando veneno: "¿Por qué tenías que ser tan estúpida, Ximena? ¿Por qué tenías que meterte en mis asuntos?" La verdad de sus fraudes, de los materiales de mala calidad en sus construcciones, era un sabor amargo en mi boca. Creí que al exponerlo lo salvaba, pero solo aceleré mi propia caída. Me arrojó a las manos de un hombre corpulento con una sonrisa cruel: "Diviértete. Asegúrate de que entienda su nuevo lugar." Mi mundo se desmoronó: fui arrastrada, humillada, traicionada por el hombre que creí amar. Luego llegó la noticia: mi padre, Don Fernando, un urbanista respetado, acusado de corrupción. Y el "héroe" que lo denunció, el hombre elogiado por todos, era Ricardo Vargas. La desesperación me consumió, el dolor y la humillación eran insoportables. Cerré los ojos, deseando que todo terminara. Y entonces, desperté. El aroma a café y chilaquiles de mi madre me envolvió, la luz del sol inundaba mi habitación de la infancia. Era hoy. El día en que los padres de Ricardo Vargas vendrían a pedir mi mano. Los vi en nuestra sala, sus sonrisas fingidas, sus ojos llenos de codicia. La señora Vargas me vio y se levantó, exclamando: "¡Ximena, querida! Cada día estás más hermosa. Ricardo no deja de hablar de ti." Recordé sus verdaderas palabras de mi vida pasada: "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fijaría en ella? Ricardo solo la está usando para conseguir los contratos." Mi padre me miró con cariño: "¿Hija, qué dices?" Tomé una bocanada de aire, levanté la barbilla y los miré directamente. Mi voz, clara y firme, resonó en la habitación: "Lo siento, pero no puedo aceptar." El silencio fue sepulcral. "Ricardo Vargas no se casará conmigo," continué, mi voz cortando el aire. "Él no es digno."”
1

Introducción

09/07/2025

2

Capítulo 1

09/07/2025

3

Capítulo 2

09/07/2025

4

Capítulo 3

09/07/2025

5

Capítulo 4

09/07/2025

6

Capítulo 5

09/07/2025

7

Capítulo 6

09/07/2025

8

Capítulo 7

09/07/2025

9

Capítulo 8

09/07/2025

10

Capítulo 9

09/07/2025

11

Capítulo 10

09/07/2025