Destruyó la familia de su esposo a modo de venganza

Destruyó la familia de su esposo a modo de venganza

rabbit

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Capítulo

Hace cinco años, aunque todos tenían objeciones, Dinah Flynn se casó con Jeffrey Scott. Lo único que amaba de él era su rostro, especialmente sus ojos. Lo amaba tanto que era capaz de tolerar su infidelidad. Incluso después de descubrir que había llevado a una amante a su casa y se había quedado con ella durante tres días y tres noches, Dinah no se enfadó. "¡Jeffrey se ha pasado! Dinah, ¿realmente te has enamorado de él?". Dinah miró a su amiga furiosa y respondió con sinceridad: "Mientras pueda ver su rostro, podré perdonarlo y siempre lo amaré. Estoy en deuda con él". Un día después, Jeffrey y su amante tuvieron un accidente automovilístico mientras viajaban. Él quedó marcado por una cicatriz en su rostro que nunca desaparecería. Dinah lo dejó sin el más mínimo remordimiento y desapareció por completo de su mundo. Más tarde, él se arrodilló ante ella y le preguntó la razón. Ella con ternura trazó la cicatriz cerca de su ojo y sintió que su corazón dolía aún más. "Jeffrey, él volvió a morir otra vez por tu culpa".

Capítulo 1

Cinco años atrás, aunque todos tenían objeciones, Dinah Flynn se casó con Jeffrey Scott.

Ella no amaba nada más que su rostro, especialmente sus ojos.

Lo amaba tanto que podía tolerar sus infidelidades e incluso cuando descubrió que había llevado a una amante a su casa durante todo un fin de semana, Dinah no se enfadó.

"¡Jeffrey se ha pasado de la raya! Dinah, ¿realmente te has enamorado de él?".

Dinah miró a su amiga furiosa y respondió sinceramente: "Mientras pueda ver su rostro, siempre podré perdonarlo y siempre lo amaré. Es lo menos que puedo hacer por él".

Un día después, Jeffrey y su amante sufrieron un accidente automovilístico mientras estaban de viaje.

Y a causa del accidente, él quedó con una cicatriz en el rostro que nunca sanaría.

Dinah lo dejó fríamente y desapareció de su mundo por completo.

Más tarde, él se arrodilló frente a ella y le preguntó cuál era la razón.

Ella acarició suavemente la cicatriz junto a su ojo y sintió que su corazón dolía aún más. "Jeffrey, él murió una vez más por tu culpa".

...

Dinah amaba la forma en que él la abrazaba cuando hacían el amor, justo como en aquel momento.

Estaba cautivada mientras tocaba sus ojos sonrientes. "Eres tan encantador...".

Su elogio subconsciente lo hizo moverse más vigorosamente.

Dinah lo encontraba algo insoportable. "Jeffrey, basta... Mmm...".

Sintió que él se adentraba más, y casi se le caen las lágrimas. Sus ojos se enrojecieron. "Jeffrey, ya ha pasado una hora".

Jeffrey presionó un dedo contra sus labios y dijo: "Silencio, llámame Jeff".

En ese momento Dinah se tensó.

No quería llamarlo así.

"¿Por qué no me llamas Jeff?".

Él se movió más rápido, pero Dinah perdió el interés.

Incluso en el clímax de la pasión, mordió su labio para mantenerse en silencio.

A Jeffrey no le importó. Se estremeció y luego se apartó de ella.

Ella y Jeffrey se compenetraban bien en la cama.

Aunque él tenía muchas amantes, igual regresaba a casa todos los días y tenía relaciones con Dinah.

Pero ese día fue diferente. Después de solo una hora, Jeffrey se detuvo y fue al baño.

Dinah tampoco lo esperó. Se limpió cuidadosamente la sangre de los labios y se duchó en la habitación de invitados.

Al salir, vio a Jeffrey completamente vestido y a punto de irse. "Un amigo regresó de un viaje al extranjero. Iré a recogerlo. Tú solo ve a dormir. No me esperes".

Escuchando la explicación de Jeffrey, Dinah simplemente le respondió: "Está bien. Tengo una reunión".

Jeffrey se detuvo mientras se ponía los zapatos y miró hacia atrás con incredulidad. "¿Todavía tienes energía para asistir a una reunión? Al parecer no te satisfice".

Dijo la última frase apretando los dientes.

Dinah no le respondió y se volvió hacia la habitación.

El rubor de su cara se desvaneció rápidamente y sus ojos se volvieron inexpresivos.

El insistente timbre de su teléfono interrumpió sus pensamientos. Era el asistente de Jeffrey, Curt Barton.

Curt sonaba avergonzado. "Dinah, lo siento, pero no podemos darte los materiales del proyecto hoy. El señor Scott no ha estado en la oficina últimamente".

Al escuchar sus palabras, Dinah frunció el ceño.

La reunión de revisión anual se había estado retrasando durante una semana sin tener ningún progreso porque Jeffrey no había presentado la información sobre el proyecto del que era responsable.

Eso no podía seguirse retrasando.

Dinah no tuvo más opción que llamar a Jeffrey personalmente. "¿Cuándo volverás? Necesitas firmar algunos documentos".

Jeffrey parecía estar conectado al Bluetooth del carro. La ventana estaba abierta y se podía oír el sonido del viento. "Regresaré mañana".

"Pero los necesito para la reunión de hoy...".

"Jeff, ¿te estoy estorbando en tu trabajo?". Una suave voz femenina intervino. "Solo déjame al lado de la carretera. Puedo tomar un taxi yo misma. Será mejor que vuelvas rápido al trabajo".

Jeffrey cortó el Bluetooth en el siguiente instante. "Dinah, regresaré mañana. No vuelvas a llamarme. Una vez dijiste que despreciabas a las mujeres que rastrean el paradero de los hombres. ¿Ahora también te has convertido en ese tipo de mujer?".

Dinah no estaba segura si había escuchado mal, pero parecía haber un leve sentido de esperanza en su voz.

Parecía estar esperando que ella dijera que sí.

Pero Dinah colgó el teléfono de inmediato.

Después de que la llamada terminó, se dio cuenta de que su corazón latía con fuerza.

Ella no tenía idea de quién era la mujer que estaba sentada en el asiento del pasajero de Jeffrey, pero la voz suave le parecía familiar.

Un mes antes, durante un ejercicio de equipo de la empresa en el extranjero, escuchó el teléfono de Jeffrey sonar por la noche.

"Jeff, este lugar es tan hermoso. ¡Tómame una foto rápido!".

"Jeff, me encanta este plato. ¿Podemos pedir otro?".

El dolor insoportable se extendió desde su corazón, y Dinah luchó por respirar.

Tomó una foto de Jeffrey y lentamente acarició sus ojos profundos y afectuosos. "Jeff, ¿me traicionarás?".

Las lágrimas rodaron por sus mejillas y Dinah luchó por calmar sus manos temblorosas. "No me traicionarás. No puedes hacerlo".

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