Seducida por el Tío de mi Esposo

Seducida por el Tío de mi Esposo

Hani

5.0
calificaciones
41K
Vistas
286
Capítulo

Después de descubrir la más cruel de las traiciones -su esposo en la cama con su propia hermana-, Selene Stone toma una decisión desesperada: vengarse de Lucían acostándose con otro hombre. Pero aquella noche de rabia y deseo termina llevándola a los brazos del hombre menos indicado... Alaric Lancaster, el tío de su esposo. Lo que Selene creyó que sería una noche sin rostro ni nombre se convierte en una cadena imposible de romper. Arrepentida y aterrada por las consecuencias, intenta alejarse y suplicar que todo quede en el olvido. Sin embargo, Alaric no está dispuesto a dejarla escapar tan fácilmente. Marcado por un sentimiento desconocido y obsesivo que Selene ha despertado en él, Alaric está decidido a tenerla, incluso si debe forzarla a seguir a su lado. En medio de chantajes, secretos familiares y pasiones prohibidas, Selene deberá enfrentarse a sus propios límites... y descubrir que, a veces, el verdadero enemigo es aquel que logra encender tu corazón en medio del odio. Traición. Venganza. Deseo prohibido. Y un amor oscuro que nunca debió nacer.

Capítulo 1 1

Dicen que el amor puede resistir cualquier tormenta. Que cuando dos almas están destinadas, ni siquiera el caos puede separarlas. Yo también lo creía... hasta que mi cuento de hadas se convirtió en una pesadilla, y el príncipe con el que juré caminar de la mano resultó tener un alma más oscura que la noche.

Me llamo Selene Stone, y llevo tres años casada con Lucían Lancaster, el hombre que una vez pensé que era el amor de mi vida. Nuestra boda fue de ensueño, el tipo de evento que aparece en portadas de revistas: castillos antiguos, luces cálidas, promesas eternas y un beso que selló lo que creí que sería para siempre.

Pero los cuentos de hadas no tienen lugar en el mundo real.

Todo empezó a desmoronarse con la llegada de Ivy. Mi hermana bastarda. La hija ilegítima de mi padre con una mujer que siempre fue su secreto. Ella apareció en nuestras vidas con una sonrisa dulce, los ojos cargados de lágrimas y una historia triste que rompió el corazón de todos, incluso el mío. Yo... fui ingenua. Abrí mi casa. Abrí mi corazón. Le ofrecí un lugar en mi familia sin imaginar que estaba dejándole las puertas abiertas al lobo.

Lucían cambió. Poco a poco, al principio. Palabras cortantes. Miradas frías. Silencios que antes no existían. Al principio lo atribuí al trabajo, al estrés. Pero entonces, vinieron las noches que no volvía, los mensajes que no respondía, los suspiros con los que me daba la espalda en la cama.

Y yo... tonta, aún lo amaba. Ciega, aún lo defendía.

Lo que no sabía era que mientras yo creía que luchaba por nuestro amor, él ya se había entregado a otra. A mi propia sangre. A mi hermana.

Y eso... eso fue solo el principio.

Actualidad

Regresaba a casa como cada noche. Cansada. Silenciosa. Con la mente llena de pensamientos que no quería enfrentar. El sonido de mis tacones resonaba sobre el mármol mojado del vestíbulo mientras me quitaba la bufanda con un suspiro. El aire dentro de la casa estaba frío. Silencioso. Demasiado silencioso.

Lucían no solía estar cuando yo llegaba. Últimamente, sus noches se alargaban sin explicación y sus besos eran cada vez más escasos. Pero aún así, seguía intentando convencida de que el amor podía recuperarse... de que todo tenía solución si aún quedaba algo.

Pero esa noche fue distinta.

Esa noche, la puerta de la habitación estaba entreabierta, y una luz cálida se filtraba desde dentro. Mi corazón dio un salto. ¿Estaba en casa? ¿Me esperaba?

Subí las escaleras, ilusionada por un segundo... hasta que escuché un gemido.

Me detuve en seco.

Ese sonido.

Lo conocía. Lo había escuchado antes. Muchas veces. Pero no en esa voz.

Seguí caminando, como si mi cuerpo ya no respondiera a mis órdenes. Empujé la puerta y la escena frente a mí me cortó el aliento.

Lucían estaba encima de ella. De Ivy.

Mi hermana.

Mi sangre.

Mi traición hecha carne.

-No... -susurré, sin siquiera darme cuenta de que había hablado.

Ivy me vio primero. No se cubrió. No se apartó. Solo me miró y sonrió. Una sonrisa lenta, cruel, con una chispa de triunfo que me revolvió el estómago.

Lucían levantó la mirada. Y lo que encontré en sus ojos no fue culpa.

Fue fastidio.

-Llegaste temprano -dijo él, como si lo hubiera interrumpido en medio de una reunión, no en la cama donde alguna vez me juró amor eterno.

No dije nada.

No podía.

Me giré y salí de la habitación, bajando las escaleras como un fantasma. Me senté en la sala, con la mirada fija en la nada, el corazón aplastado contra el suelo, y un nudo en la garganta que no podía tragar.

Esperé.

No sé por qué lo hice.

Tal vez porque aún quería creer que saldrían corriendo, que pedirían perdón, que todo era un mal sueño.

Pero no lo hicieron.

Ellos siguieron. Como si yo no estuviera ahí. Como si mi dolor no importara. Como si mi existencia pudiera borrarse con una sábana.

Y entonces lo entendí.

Siempre lo había sabido. Siempre había sentido esa sombra entre ellos. Esa tensión que fingía no ver. Sabía que algo había pasado. Que algo seguía pasando. Solo nunca pensé... que lo harían así. Que no me respetarían ni siquiera lo suficiente como para ocultarlo.

Y aun así, ahí estaba yo. Esperando en la sala.

Porque cuando el alma se rompe de golpe, el cuerpo se queda quieto. Congelado. Incapaz de reaccionar.

Esa noche no dormí. No lloré. No grité.

Solo me senté allí, mirando el reflejo de mí misma en la ventana.

Y supe que mi historia con Lucían había terminado.

Solo que todavía no sabía qué iba a hacer al respecto.

Seguir leyendo

Otros libros de Hani

Ver más

Quizás también le guste

La Esposa Virginal del Alfa

La Esposa Virginal del Alfa

Baby Charlene
4.9

EXTRACTO DEL LIBRO. "Quítate la ropa, Shilah. Si tengo que decirlo de nuevo, será con un látigo en la espalda", sus frías palabras llegaron a sus oídos, provocando que le recorriera un escalofrío por la espalda. La chica sostuvo su vestido con fuerza contra su pecho, sin querer soltarlo. "Soy virgen, mi rey " su voz era demasiado débil para decir con claridad las palabras, que apenas se escucharon. "Y tú eres mi esposa. No lo olvides. Te pertenezco desde ahora y para siempre. Y también puedo optar por poner fin a tu vida si así lo quieres. Ahora, por última vez, quítate la ropa". * * Shilah era una joven que provenía de los hombres lobo, también conocidos como los pumas. Creció en una de las manadas más fuertes, pero desafortunadamente, no tenía habilidades de lobo. Ella era la única de su manada que era un lobo impotente y, como resultado, su familia y otros siempre la intimidaban. Pero, ¿qué sucede cuando Shilah cae en manos del frío Alfa Dakota, el Alfa de todos los demás Alfas? También era el superior y líder de los chupadores de sangre, también conocidos como vampiros. La pobre Shilah había ofendido al rey Alfa al desobedecer sus órdenes y, como resultado, este decidió asegurarse de que ella nunca disfrutara de la compañía de los suyos al tomarla como su cuarta esposa. Sí, cuarta. El rey Dakota se había casado con tres esposas en busca de un heredero, pero había sido difícil ya que solo dieron a luz niñas: ¿Era una maldición de la diosa de la una? Era un rey lleno de heridas, demasiado frío y despiadado. Shilah sabía que su vida estaría condenada si tenía que estar en sus brazos. Tanbíen tenía que lidiar con sus otras esposas aparte de él. Ella fue tratada como la peor de todas, ¿qué pasaría cuando Shilah resulta ser algo más? ¿Algo que nunca vieron?

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

SoulCharger
5.0

El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

La esposa despreciada es el genio médico Oráculo

SoulCharger
5.0

Llevaba tres años siendo la sombra de Don César, el hombre más poderoso del país, viviendo en una jaula de mármol donde mi único papel era ser la esposa perfecta y sumisa. Aquella noche era nuestro tercer aniversario de bodas; había preparado su cena favorita y lo esperaba con la esperanza de que, por una vez, me viera de verdad. Sin embargo, la realidad me golpeó con una notificación en el móvil: César estaba en el hospital con Rubí, su eterno "amor de infancia", dándole el consuelo que a mí me negaba. Cuando llegó a casa horas después, ni siquiera miró las velas consumidas; simplemente me llamó "marcador de posición" y me recordó que yo solo estaba allí para cuidar su imagen corporativa mientras Rubí se recuperaba para ocupar mi lugar. Soporté sus desprecios mientras él me trataba como a una sirvienta inútil, ignorando que yo había renunciado a mi carrera para ser su paz. Mi propia madre me enviaba mensajes exigiéndome que fuera "útil" para los negocios, tratándome como una moneda de cambio en una familia que solo valoraba el poder y me consideraba una decepción sin educación. Me invadió una furia fría al darme cuenta de que nadie en esa mansión conocía mi verdadero rostro. César no tenía idea de que su "esposa aburrida" era en realidad "El Oráculo", la genio médica que había revolucionado la ciencia a los dieciséis años y que movía los hilos de fortunas globales desde su portátil. ¿Cómo pudo ser tan ciego para despreciar al diamante que tenía en casa por una piedra falsa como Rubí? Esa noche, la mujer que mendigaba amor murió. Firmé los papeles del divorcio, tiré mi anillo de medio millón de dólares a la basura y decidí que era hora de que el mundo conociera al verdadero Oráculo. César pensaba que me estaba desechando, pero pronto descubriría que al echarme de su vida, acababa de perder a la única persona capaz de salvar su imperio de la ruina total.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro