5.0
calificaciones
37.5K
Vistas
22
Capítulo

Mi cuerpo quema, arde. Siento esa desconocida corriente surgir en mi cabeza; más exactamente en la parte baja de mi cerebro, donde está ubicado el atlas. Siento como se expande, como corre por mi columna vertebral, como se pasa a mis nervios y luego a todo mi cuerpo. ¿Por qué él? De todos los hombres en este mundo, tiene que ser él. El caballero negro, el negro azabache. Esto es una locura. Nunca creí que podría ser él, el hombre al que toda mi legión odia, el hombre al que todos temen. Siento el abrazador calor llegar hasta mis ojos y justo ahí, todo se vuelve blanco; un blanco intenso, puro, casi cegador. Mi color, un color contrario al de él.

Capítulo 1 Prefacio

Mes 04, día 03/4.092

-Vamos cariño, puja –Wendell alentaba a la hermosa mujer en la camilla sumergida en el agua. Wendy, como se hacía llamar, lo observaba con sus ojos rojo escarlata sumamente abiertos. Estaba asustada. El parto se había adelantado y ella no estaba preparada, no se sentía preparada. Y si a eso le sumaba que su pequeño tesoro, William, estaba en casa con la esposa de Marco Aurelio Whedermell, el miedo aumentaba por mil.

-Tengo miedo, Wendell –Sus ojos color violeta se suavizaron y la miraron con amor.

-Todo estará bien, ya verás que ella y tú estarán bien –Ignoro el dolor que atravesó su mano cuando ella apretó con fuerza y besó su frente.

-Un poco más, señora Altermayer, un poco más –Wendy quiso gritarle al doctor. Lo creía un inepto en ese momento. Como a él no se le estaban desgarrando las entrañas por eso la presionaba. Lo maldijo decenas de veces e incluso deseo que algún día le tocara dar a luz.

Una hora más paso. Ella se sentía exhausta, quería dormir.

-Vamos, amor. Un poco más, una última –No sabía cómo darle ánimos, ella lucia terriblemente cansada. Era la segunda vez que pasaba por esto. Ella era tan menuda que le daba miedo que no aguantara. Ella apretó su mano pujando con todas sus fuerzas.

Todo se hizo silencio. La tensión en el cuerpo de su esposa desapareció y pronto un llanto inundo la sala acuática de parto.

-Felicidades, señora, es una hermosa bebé –Sus manos temblorosas tomaron a la pequeña. Tenso. Así quedo después de ver sus ojos blancos.

No.

No podía ser ella. No su hija.

Un dolor en el pecho se extendió como si de fuego se tratase. La respiración le fallo y el aire se cortó de golpe.

Casi grita de júbilo cuando sus ojos pasaron a violeta. Nunca había amado tanto ese color como ahora. Dejo un beso y la acerco a la madre que lloraba de emoción.

Ella estaba a salvo. Ella no era el sacrificio.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

Embarazada del rival millonario tras divorciarme de un traidor

Embarazada del rival millonario tras divorciarme de un traidor

SoulCharger
5.0

Durante cinco años, viví como la "esposa trofeo" de Brote, sonriendo en galas mientras él se hacía rico robando mis patentes científicas bajo su nombre. Mi genialidad era su secreto mejor guardado, y mi silencio, el precio de una vida de lujos que se sentía como una condena a muerte. Todo se derrumbó la noche de nuestro aniversario, cuando descubrí que Brote no solo me engañaba, sino que conspiraba con la red criminal "Niebla" para borrarme del mapa. La traición fue total: el hombre que juró protegerme había puesto precio a mi cabeza y a la de nuestro hijo no nacido. Fui blanco de ataques químicos, intentos de secuestro y una campaña de difamación que me pintaba como una loca ante la élite de Nueva York. Me vi despojada de mi nombre y perseguida por mercenarios en mi propio laboratorio, mientras la familia de mi marido celebraba mi ruina financiera. No podía comprender cómo permití que me redujeran a un simple "activo", ni qué oscuros hilos movía la organización "Niebla" para anticipar cada uno de mis pasos. El sentimiento de injusticia al ser tratada como una incubadora desechable por aquellos a quienes ayudé a prosperar se convirtió en una furia fría. Pero la rata de laboratorio finalmente mordió. Tras ser rescatada por el implacable Plata Pura, decidí dejar de esconderme tras el beige de la sumisión para resurgir como la Dra. Espina y la misteriosa artista "Tejedora de Estrellas". Ya no busco refugio; voy a quemar su imperio hasta que no queden ni las cenizas.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro