LO QUE DEBÍA PASAR

LO QUE DEBÍA PASAR

Eréndida Alfaro

4.9
calificaciones
3.5K
Vistas
37
Capítulo

No podía aceptarlo, me dolía saberlo y me costó enfrentarlo pero al final entendí que TÚ y YO éramos LO QUE DEBÍA PASAR.

Capítulo 1 PARTE I

POV'S MÍA

-¿Ella te gusta verdad? -pregunté luego de verle sonreír a su teléfono cuando cortó la llamada con ella.

-¿De qué estás hablando? -preguntó Álvaro, mi gran amigo de toda la vida y el hombre del que estaba locamente enamorada desde mucho tiempo atrás.

-Te gusta como mujer -expliqué-... está bien, solo dilo.

-Sí -dijo luego de sonreír apenado-, ella me gusta.

-Yo lo sabía -señalé fingiendo sonreír y, tras verlo reaccionar cuando alguien pronunció su nombre, me alejé de él.

» Nos vemos luego... idiota -dije tras unos cuantos pasos, sin dejarle ver mis lágrimas, y me eché a correr.

De verdad que ya lo sabía, yo conocía a Álvaro desde bastante tiempo atrás, el tiempo suficiente como para descifrar sus sentimientos gracias a su cara y a su voz, con sus miradas y gestos, así que no era difícil adivinar lo que sentía por ella.

Y aun así me negué a creerlo, y es que, ¿a quién, amando a alguien, le gustaría saber que él ama a alguien más?

» Hace tanto tiempo que me conoces y no sabes descifrar los míos, Varo idiota -refunfuñé entre lágrimas cuando al fin me calmé un poco.

-Muy idiota si es quien te hizo llorar -dijo mi mejor amigo en todo el mundo, y el hermano menor de mi amor imposible.

-¡Tavo! -exclamé sorprendida y se lo comuniqué intentando que jugara conmigo en lugar de preocuparse por mí-... me sorprendiste, zonzo.

-¿Estás bien, Mía? -cuestionó él ignorando la forma burlona en que terminé mi última frase.

-¿Me veo bien? -cuestioné rindiéndome a él, quien difícilmente dejaba pasar las cosas conmigo.

-Te sorprenderías -soltó jugando luego de acercarse a mí para abrazarme-, pero hasta llorando te vez realmente bien. A ti lo hermosa no se te quita

-Zalamero.

-¿Qué te hizo mi hermano ahora?

-Ahora nada, esto es desde hace tanto tiempo, es solo que hoy no amanecí para aguantar sus despistes, solo eso.

-¿Por qué amas tanto a Álvaro?

-No lo sé... solo sé que lo amo y ahora sé que él no me ama a mí, la ama a ella.

-Pero ella se va a ir, tienes un chance. Ámalo hasta que te ame y, así, cuando ella vuelva, el será completamente tuyo.

-Eso suena a que es un buen plan -dije-, pero no creo que funcione, así que mejor no.

Octavio no me sonrió, a pesar de que terminé sonriéndole, y mi falsa sonrisa desapareció cuando si mirada llena de pena me acarició el rostro.

» ¿Sabes Tavo? -hablé de nuevo tras suspirar- lo que sigue va a ser malo para los dos.

-¿Por qué lo dices?

-Porque soy la mejor amiga, la incondicional que va a escucharle llorar y va a consolarlo sin importar que me esté haciendo pedazos el alma sus lloriqueos. ¿Por qué lo aguanto?

-Bueno, siempre has sido un poco masoquista -dijo mi mejor amigo, provocándome sonreír, no feliz, pero de verdad.

-Claro que no -refuté negando con mi cabeza y el hizo un sonido afirmando lo que había dicho-. Cómo sea -continué-, al menos te tengo a ti. Tú serás mi mejor amigo siempre, ¿verdad?

-Justo cómo tú serás siempre la mejor amiga de Álvaro -indicó burlonamente, haciéndome un poco de ese daño que regularmente me administraba quién sabe por qué.

-¿Sabes? Eres un mejor amigo bastante cruel, Octavio -señalé y él me hizo un gesto raro con la nariz que me encantaba tanto que solo perdoné su crueldad-. Me voy, la fiesta de despedida dará inicio y yo debo practicar mi sonrisa.

Seguir leyendo

Otros libros de Eréndida Alfaro

Ver más

Quizás también le guste

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Lyn.
5.0

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro