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"¡Vaya, este chico es increíble!", dijo alguien.
"¡Sí! Se mueve realmente rápido y cada ataque tiene mucha fuerza, ¡parece extremadamente talentoso!".
Las voces emocionadas de los asistentes ejecutivos resonaron dentro de la oficina, ubicada en el sexto piso de la sede principal de Qi Group, en los Estados Unidos. Allí adentro, un grupo de personas vestidas de forma ejecutiva y de apariencia elegante, como de élite social, estaban reunidas frente a un monitor.
Aunque su jefe era un demonio que los presionaba diariamente hasta el máximo de sus posibilidades, en ese momento no se veían para nada atareados ni preocupados. Al contrario, todos estaban aglomerados viendo desde la computadora un video de una competencia de deportes electrónicos.
A pesar de que estaban emocionados por lo que veían, también se reflejaba en sus rostros la preocupación por lo que estaban haciendo. Al estar tan concentrados en la competencia, no se dieron cuenta de que el CEO había entrado al lugar y estaba de pie, tras ellos, con una expresión de molestia en su duro rostro.
Después de unos segundos de silencio, él preguntó en tono autoritario: "¿Qué hacen reunidos aquí viendo una película durante el horario laboral? ¿Acaso no tienen trabajo por hacer?".
Apenas se escuchó la voz del CEO, las personas reunidas frente al monitor se desplegaron en desorden hacia todas las direcciones como si fuesen pollos perdidos.
Quedó totalmente abandonado en el escritorio, donde hace unos segundos se reunía una multitud, el asistente del CEO, cuyo nombre era Mike Wu. Estaba ansioso por salir corriendo con los pies, pero la mirada gélida de su jefe indicaba que si salía por esa puerta, nunca podría regresar. Así que no tuvo más remedio que quedarse allí y soportar la reprimenda.
"Mike, ¿puedes recordarme durante cuánto tiempo hemos trabajado juntos?", preguntó su jefe en un tono monótono, totalmente inexpresivo.
El joven asistente perdió todo el color de su rostro, y la respiración se le aceleraba empañando los cristales de los lentes sostenidos sobre su nariz. Si el CEO, un hombre adicto al trabajo, descubría que había estado holgazaneando con sus compañeros, ¡podía irse despidiendo de su puesto en el Qi Group!
"Ya han pasado tres años, señor. Pero yo... Yo solo estaba...", Mike ni siquiera podía hablar correctamente por el llanto que se agolpaba en su garganta, y su corazón parecía que se le iba a salir del pecho. Dentro de su mente suplicaba: 'Por favor, señor. No me mire así. ¡Esto es muy aterrador!'.
"Así que llevas tres años trabajando conmigo, ¿pero no sabes que lo que más odio son las personas que holgazanean durante el horario laboral?
Pues bien, entonces ve y empaca todas tus cosas porque te enviaré a nuestra sucursal en Sudáfrica desde mañana", anunció el hombre sin un ápice de duda.
"Señor, de verdad no estaba perdiendo el tiempo, es solo que... este niño se parece mucho a usted...".
El asistente giró rápidamente la pantalla para que el CEO pudiera ver mejor el video.
Al principio, parecía que su jefe estaría negado a la idea de malgastar su tiempo viendo un video; sin embargo, un cambio radical y repentino le ocurrió en el rostro, su cerebro apenas podía procesar lo que sus ojos atónitos estaban viendo.
Mike notó un cambio sutil en el rostro del CEO, y aprovechó esa oportunidad para explicar lo que pasaba mientras se secaba el sudor de la frente con manos temblorosas: "Este video es un fragmento de la ronda final de una competencia mundial de deportes en línea. ¡Ese chico es tan talentoso! Pudo representar a la división asiática con solo cuatro años, e incluso llegó a la final de la competencia. Me llamó la atención porque se parece mucho a usted, señor, y por eso lo mostré a mis compañeros".
La verdad era que Mike, a quien le encantaba jugar videojuegos, había reunido a una multitud para ver la transmisión en vivo del concurso y ese niño de cuatro años era el jugador más popular del momento.
En las imágenes se le veía sentado sobre una silla alta mientras sus dedos bailaban sobre el teclado a la velocidad del rayo, y sus grandes ojos de ciervo reflejaban la inteligencia y astucia que tenía con la mirada fija en la pantalla.
Era la ronda final, y aunque la competencia seguía en curso, parecía que los resultados ya estaban decididos: el niño emanaba una total confianza como si ya estuviera seguro de su triunfo.
El director estudió con detenimiento el rostro del chico y descubrió que lo que decía Mike era cierto, ese niño era exactamente igual que él. Aunque menos frío y feroz, el pequeño rostro tenía los mismos rasgos pero en una versión infantil.
El sudor frío siguió brotando de la frente de Mike cuando vio la expresión aterradora en el rostro de su jefe. ¡Tenía miedo de que no solo lo despidiera, sino que también lo matara en el acto!
"¿Cuál es el nombre de este mocoso?", consultó el señor con indiferencia.
"Se llama Carl Luo, señor".
Las cejas del CEO se levantaron como muestra de curiosidad. Internamente, una inquietud comenzó a crecer y se preguntó a sí mismo:
'¿Luo? ¿No era ese el apellido de ella...?'.
"Está bien, te daré una nueva oportunidad". Tienes cinco minutos para averiguar todo lo que puedas sobre ese niño y su madre.
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![UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA AMAR[Novela corta]](https://cos-spres.cdreader.com/site-375(new)/0/15663/coverorgin.jpg?v=f613eeae9aed430664f3b52300ba5981&imageMogr2/format/webp)
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