/0/21688/coverorgin.jpg?v=73199974a79546befca4b26a0389872c&imageMogr2/format/webp)
La noche era fría y tenebrosa, tenía sueño, pero quería escapar de este infierno. Mis ojos estan activados por el terror que aborda en mi mente. Varios hombres y mujeres reían mientras me miraban atado y desnudo. Quería llorar, gritar de la impotencia, pero no era momento de ser débil porque el débil muere más el fuerte vive.
En una mesa miles de piedras brillosa estaban regadas... y el que nos ofrecía como carnada se ganaba una piedra.
Las mujeres dejaban mucho dinero para poder tocarme, quería vomitar por tal acto, observaba el lugar parecía una disco y muchos niños estábamos encerrados siendo vendidos como objeto sin ningún tipo de valor, a mi par una pequeña de cabello negro, me parecía conocida no obstante, no tenia ganas de saber nada de nadie mas que salir huyendo de este infierno. A pesar de la fuerte música, al otro extremo había otras niñas que lloraban aterradoramente como si las torturaban hasta matarlas. Mi único deseo es salir corriendo de una vez y ver la luz del día, pero ese horrible hombre me tenía encadenado como un animal, él le mintió a mis padres según harían una alianza, cuando ambos cayeron en su red, los mato, luego me trajo a este lugar para venderme.
Una cosa tenía en mi sistema cerebral y era matarlos uno por uno, saldría de este infierno como un ave fénix que resucitó de las cenizas y acabaría con ellos de uno en uno.
Presente.
Prendo un cigarrillo mientras dejo los recuerdos a un lado. Veo la ciudad que no duerme desde mi Pent-house. Necesito una escapatoria pero los periodistas de este lugar están al pendiente de mis movimientos, así que debo andar con cautela. Me sirvo una copa de vodka y sonriendo en la oscuridad me digo a mi mismo que pronto seré el gobernador de las Vegas, la ciudad prohibida se convertirá en un paraíso para los que la pisen, así como ese nombre que retumba en mi cerebro desde hace años.
Sonrió de lado al ver las piedras de Safiro brillar en mi mesa de caoba.
****
La observo sin ninguna pizca de emoción, ella me sonríe mostrando sus dientecitos, a lo que la ignoro, sigo trabajando en mi computadora.
—Papi—Susurra Analisse, tratando de llamar mi atención.
—Papi, es mi cumpleaños, me llevas a comer helado. —aparto la computadora a un lado, molesto por la interrupción de esta niña, llamo a Catalina.
—¡Catalina! —Vocifero apunto de lanzar todo lo que tengo cerca. En seguida Catalina entra a mi despacho.
—Señor Vega, lamento no estar pendiente de la niña estaba en el jardín con Doña Carolina pero luego escapo.
/0/13416/coverorgin.jpg?v=f8444f462d56e80451c513927563fd35&imageMogr2/format/webp)
/0/6060/coverorgin.jpg?v=20251009162101&imageMogr2/format/webp)
/0/11248/coverorgin.jpg?v=384979478baf1bc59f8695c54fefc670&imageMogr2/format/webp)
/0/16176/coverorgin.jpg?v=20250403100838&imageMogr2/format/webp)
/0/1688/coverorgin.jpg?v=db00c5dc938740b885c02f279942b7b7&imageMogr2/format/webp)
/0/1628/coverorgin.jpg?v=3a82dfaa9fbc59aa9d2bd1814d1e16eb&imageMogr2/format/webp)
/0/1686/coverorgin.jpg?v=c6aa204f0bff9319b9281d1cf10ec511&imageMogr2/format/webp)
/0/10399/coverorgin.jpg?v=20250115133844&imageMogr2/format/webp)
/0/20956/coverorgin.jpg?v=14a170659b089e14553a7269c2309a03&imageMogr2/format/webp)
/0/4387/coverorgin.jpg?v=6852c67480feee2208ecf7194e3a4452&imageMogr2/format/webp)
/0/12934/coverorgin.jpg?v=2339ca042e890bc113168fdc1cd88bea&imageMogr2/format/webp)
/0/21524/coverorgin.jpg?v=daa07f4c6c65a2f35db8b874773f87e0&imageMogr2/format/webp)
/0/18770/coverorgin.jpg?v=e9f862fc83d31fb41b91dafad71b495d&imageMogr2/format/webp)
/0/18276/coverorgin.jpg?v=20260106201153&imageMogr2/format/webp)
/0/11986/coverorgin.jpg?v=2e8565498587f1a8ccd5725d4bbb8c77&imageMogr2/format/webp)
/0/17734/coverorgin.jpg?v=051fc21ac2c167c7f88f200731742b88&imageMogr2/format/webp)
/0/21682/coverorgin.jpg?v=20dc46c2dadda0203b77c9c035965718&imageMogr2/format/webp)