/0/21155/coverorgin.jpg?v=88321958d5dd60cb669e9951e69de660&imageMogr2/format/webp)
En cuanto el despertador suena Julia abre sus ojos y lo primero que observa es el techo de su apartamento, suelta un leve suspiro al mirar lo amarillento que se encuentra esa parte donde se haya su cama.
-Espero que no llueva hoy -bufa para luego ponerse en pie, tenía un largo día y no podía estar desperdiciando el tiempo en tonterías como las estúpidas goteras del techo.
Después de una merecida ducha, la joven se viste para ir a su trabajo con la esperanza de que ese día tenga mucha más suerte que los días anteriores. Cabe destacar que su jefa era muy exigente para cualquier cosa que le ordena diseñar.
Al salir del edificio, la joven se topa con el coche de su novio Hernán quien al verla salir baja de inmediato del coche.
-Hola cariño, lamento tanto lo de anoche. No fue mi intensión dejarte plantada, es que tuve tanto trabajo que olvidé que tenía que recogerte -se acerca a ella para tomarla de la mano.
Julia permanece seria ante la disculpa de su novio, siempre era la misma historia con él. Cuando lo necesitaba casi nunca estaba disponible para ella, de hecho, no entendía como es que aun seguían siendo novios.
Ella nunca había estado con Hernán en todo el año que llevaban saliendo juntos, sin embargo, él no la dejaba a pesar de todas las suplicas que le hacía para pasar la noche juntos. Y la verdad es que ella no se sentía lista para dar ese paso.
-Siempre es lo mismo contigo, todo lo olvidas, al menos lo que tiene que ver conmigo -ella hace amago de caminar, pero él no la deja ir.
-Vamos amor, por favor, discúlpame. Tuve mucho trabajo y de verdad que lo olvidé.
-Eso no importa ya, al final pude llegar a casa.
Julia trata de soltarse de la mano de él, pero este no se lo permite y ella se ve obligada a quedarse, aunque se le estuviera haciendo muy tarde.
-Llegare tarde al trabajo, por favor, hablamos en otro momento.
-Vamos, yo te llevo.
-¿No tienes mucho trabajo?
-Cariño, por favor.
Ella pone los ojos en blanco y decide aceptar ya que verdaderamente era muy tarde para tomar el autobús. Al subir al coche de su novio suelta el aliento contenido, el trabajo de Hernán era bueno, ganaba bastante bien para vivir cómodamente.
En cambio, el de ella, tenía que trabajar mucho para poder conseguir un buen contrato que la ayudara a salir de donde estaba. Hernán le pedía muchas veces que vivieran juntos, pero la verdad es que no era lo que ella deseaba.
No sentía esas ganas de vivir con él, aunque fuera un hombre apuesto, era muy desordenado con su vida y siempre la dejaba en segundo plano.
-Vamos amor, no estés enojada conmigo, puedo recompensarlo.
-¿Y eso como seria?
-Una cena, esta noche luego de que termines de trabajar. Iré por ti e iremos a cenar a un bonito restaurante.
-Probablemente olvides recogerme.
-No, eso no pasara. Prometo ir por ti esta noche.
Ella asiente mientras que mira por la ventana, luego siente la mano de su novio sobre su muslo lo que la obliga a mirarlo y sonreír. No sabía porque, pero hace un par de meses ella estaba sintiéndose muy extraña al lado de él.
Le comenzaba a dar miedo aquellos sentimientos, no era la misma emoción que sentía cuando lo conoció y comenzaron a salir. Quizás solo era el estrés lo que la hacía sentirse de esa manera, no lo sabía.
-Ya hemos llegado, creo que con un poco de tiempo.
-Si, muchas gracias -Julia hace amago de bajarse del coche, pero su novio la detiene.
-Cariño -él la sujeta por el mentón para propinarle un beso en sus labios que ella recibe, más no le responde -. Vendré por ti esta noche.
-Por supuesto.
[...]
Julia llega a su oficina para dejar sus cosas en el escritorio, al alzar la cabeza observa a su jefa Zara parada bajo el marco de la entrada y de brazos cruzados.
-Por poco y llegas tarde, ¿sabes qué día es hoy?
-¡Ya lo se! No me lo recuerdes que me pones muy nerviosa.
-Es tu única oportunidad niña, debes aprovecharla al máximo.
Ella asiente mientras que sus manos tiemblan, en sus manos estaba el cambio que necesitaba para su vida. Era una gran diseñadora de interiores, tenía que hace run buen trabajo y conseguir ese contrato.
-Si consigues ese contrato, las cosas irán mejor para ti y para la compañía.
-Haré lo mejor posible. Te lo prometo Zara.
-El señor Zaharie es una persona muy importante en esta industria, quiere el mejor diseñador de interiores, y tú eres la mejor en mi compañía. Es la primera vez que nos llama y necesitamos que quede impresionado con lo que le vas a ofrecer.
-Si, eso me queda muy claro.
La morena aplaude una sola vez provocando que Julia reaccione y ensanche la mirada.
-Te veo en la sala de juntas lo más pronto posible, prepárate y... maquíllate un poco, ¿vale?
Julia parpadea varias veces ante la petición de su jefa, luego baja la mirada y frunce el ceño, es que ni tuvo tiempo para retocarse un poco. Por dios, tenía una reunión importante, como pensaba aparecer con ese aspecto.
Los minutos transcurrieron rápidamente y ya Julia se encontraba lista para su reunión y para conseguir aquel importante contrato.
[...]
-Increíble Zara, increíble presentación -tanto Zara como Julia sonríen ante las felicitaciones del señor Zaharie-. Estoy muy emocionado por esta maravillosa presentación, la verdad es que me ha gustado mucho todas esas ideas tan innovadoras.
-Me alegra saber que le ha gustado, entonces, ¿Cómo debería de tomar su buena alegría?
Las dos mujeres se quedan esperando una respuesta del hombre quien se encontraba detrás de una pantalla. Por desgracia para ellas, él no pudo realizar el viaje para acudir a aquella reunión, pero sí pudo verla por una llamada.
-Seré sincero, me ha gustado la presentación de tu diseñadora. Es fresca y nueva, y eso me agrada, sin embargo-la sonrisa de ambas se apaga cuando él comienza a poner excusas-. Debo aclarar un punto.
-¿Algo estuvo mal?
Las dos mujeres se miran fijamente sintiendo que sus corazones se les iban a salir del pecho, si no conseguían ese contrato todo se acabaría, sobre todo para Julia quien ya deseaba salir del apartamento donde estaba viviendo.
/0/18547/coverorgin.jpg?v=8baafde7fbdafa9e9f407388bf00747b&imageMogr2/format/webp)
/0/17183/coverorgin.jpg?v=b6ba4fa7a14c5820c7e6b0cd81b2faf3&imageMogr2/format/webp)
/0/885/coverorgin.jpg?v=0709970bfecd1f5fe412002907769292&imageMogr2/format/webp)
/0/4939/coverorgin.jpg?v=f4139827d3edc2b4439adbf7d39d5c45&imageMogr2/format/webp)
/0/15991/coverorgin.jpg?v=142a66caaccb8cd8264234845a6f1c3b&imageMogr2/format/webp)
/0/17841/coverorgin.jpg?v=ddb63a41de4d33aa018b23636d7963b4&imageMogr2/format/webp)
/0/19827/coverorgin.jpg?v=7b88942dc501995a7b3daad48f79add9&imageMogr2/format/webp)
/0/9060/coverorgin.jpg?v=68b8c165770e3b3c65fccb9e9ea3005f&imageMogr2/format/webp)
/0/15588/coverorgin.jpg?v=22532312abb581bb0af87ccc4a8b6038&imageMogr2/format/webp)
/0/9316/coverorgin.jpg?v=20250114105447&imageMogr2/format/webp)
/0/14751/coverorgin.jpg?v=c421ea8ae7518541bc751a2fcb9aee38&imageMogr2/format/webp)
/0/14759/coverorgin.jpg?v=daef3984aebd199ab912a1a74f08bd11&imageMogr2/format/webp)
/0/18529/coverorgin.jpg?v=e1a949ac7df8f2c6855f0610444960ee&imageMogr2/format/webp)
/0/5278/coverorgin.jpg?v=ea30cc59f64466b307e10ee1e48218e0&imageMogr2/format/webp)
/0/13397/coverorgin.jpg?v=d731e206544cfb5be2a067f83084a0ab&imageMogr2/format/webp)
/0/18894/coverorgin.jpg?v=7cc2d09fd8d02bbe77e648b551f0f0af&imageMogr2/format/webp)
/0/17190/coverorgin.jpg?v=7b1c2c062d6c0fa34af82ae34163d96a&imageMogr2/format/webp)
/0/18139/coverorgin.jpg?v=d351d9f66289a3f38a855c14c716896e&imageMogr2/format/webp)
/0/8043/coverorgin.jpg?v=680d3e322bb66c6fe8dacbb748ce5793&imageMogr2/format/webp)
/0/3870/coverorgin.jpg?v=7e56b2ce053b0f9ff2535fef07aafe34&imageMogr2/format/webp)