/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
Distintos destinos.
Prólogo.
Patricia López.
En la vida de una mujer siempre existirán tres amores. Puedo decir que tuve la dicha de conocer las diferentes perspectivas del amor, aunque pensándolo bien no sé si fue suerte o todo lo contrario. Existe su primer amor, el amor de su vida y su alma gemela. El primer amor que conoce una niña es su papá, un referente de amor incondicional al que vas a querer aspirar cuando crezcas.
El primer hombre que amé con el alma fue a mi héroe; mi papá, ese amor incondicional que te hace feliz y se supone que no te puede lastimar. Cuando era niña era inmensamente feliz, amaba a mi papá y él lo era todo. Para mí, mi papá estaba en la cima de todo aquello que era bueno. El amor que él nos tenía, la manera en que me cuidaba a mí y a mis hermanos me hacía añorar que al crecer pudiera encontrar un amor como el suyo, un hombre que me amara de la manera en la que él amaba a mamá.
Pero... Entonces crecí y me di cuenta que la vida no era como yo la imaginaba, todo era una fantasía que sólo existía en el corazón de una niña. Y así fue como el primer amor me falló, el que yo pensé que jamás me faltaría me decepcionó, me dolió en el alma, pero eso me ayudó a querer ser independiente, quería llegar lejos y para eso tenía que esforzarme. Ahora mi manera de pensar había cambiado, no quería repetir la misma historia de mi madre.
También conocí al amor de mi vida, la primera ilusión, la primera sensación de mil mariposas en el estómago, el primer escalofrío, la primera vez que el corazón se aceleró, las primeras ilusiones y fantasías. Esa persona que sin esperarlo se convierte en el centro de tu vida, la primera experiencia que tendrás; amor, alegría, llanto, tristeza, deseo, pasión. Todas esas emociones que nunca habías sentido antes las descubrirás con el amor de tu vida, es tan fuerte el sentimiento que aunque sabes que es el primero y no tienes experiencia en los temas del amor, te queda claro que nunca nadie ocupará su lugar jamás.
Recuerdo el día que conocí al amor de mi vida. Yo estaba en el jardín de niños jugando en la arenera, estaba llorando porque mi balde estaba roto entonces vi un balde color azul frente a mí, unas pequeñas manos lo sujetaban en mi dirección.
-No choles... -susurró el pequeño niño de ojos grandes y negros como la noche.
Se me acercó y con su pequeña manito limpió un par de lágrimas que estaban en mi mejilla, con esa voz tan dulce volvió a repetir.
»No choles más, no. Yo te pesto el mío...
Sonreí y tomé su balde, empecé a llenarlo de arena y le dije que jugáramos juntos. Yo tenía cuatro años y él tenía cinco, así empezó nuestra amistad. Fuimos creciendo juntos y con nosotros sensaciones que eran desconocidas, sólo sabía que cuando estábamos cerca no podíamos dejar de sonreír. Al crecer las sensaciones se convirtieron en sentimientos que nos causaban curiosidad de descubrir juntos lo que para nosotros era desconocido y lo hicimos. Nuestro primer beso, la primera caricia y los primeros deseos, ¿era amor?
Aunque nuestros padres decían que solo era cosa de niños, pero con el paso de los años las sensaciones eran más intensas, así que empezamos a planear un mundo, un futuro, un destino en el que ambos íbamos a existir, un destino que pensábamos escribir juntos. Juramos amor eterno. Algo cursi, sí, pero lo que nosotros sentíamos era tan grande que estábamos seguros que podría con todo. Juntos los dos tuvimos las primeras experiencias en todo y fue hermoso.
Pero como una cosa es lo que planeas y otra muy diferente lo que el destino tiene preparado para ti, también por primera vez conocí el dolor, la tristeza, la desesperación. Por cosas del destino tuvimos que separarnos.
/0/16460/coverorgin.jpg?v=bd90ad7a8f36275c953f65a612da2b6d&imageMogr2/format/webp)
/0/15231/coverorgin.jpg?v=47368671d7265b10375706c73e661b0f&imageMogr2/format/webp)
/0/18796/coverorgin.jpg?v=66c57f4c1d37a43116aa56ad4fd80d72&imageMogr2/format/webp)
/0/10523/coverorgin.jpg?v=b094db0d81b53939bed0863e108362e9&imageMogr2/format/webp)
/0/3315/coverorgin.jpg?v=e3a27ebaa4f19b761e7b9a38da0e966c&imageMogr2/format/webp)
/0/5060/coverorgin.jpg?v=2f125545f588e1e7c04b722afae949ea&imageMogr2/format/webp)
/0/15041/coverorgin.jpg?v=20241230134750&imageMogr2/format/webp)
/0/20220/coverorgin.jpg?v=159119e17b17d050fdd32b4dbe9b99af&imageMogr2/format/webp)
/0/18335/coverorgin.jpg?v=1d296608ed5df5ed2c64229e57bd61cf&imageMogr2/format/webp)
/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
/0/17088/coverorgin.jpg?v=8ad1fcfc1334d897917517516edb150e&imageMogr2/format/webp)
/0/18334/coverorgin.jpg?v=bf697e91ec6e0b7324df75768dde4316&imageMogr2/format/webp)
/0/13567/coverorgin.jpg?v=78641c508331ab353bc830c00ca93e40&imageMogr2/format/webp)
/0/7270/coverorgin.jpg?v=ff03b529f634ab2b8ca6df12d57c9d3d&imageMogr2/format/webp)
/0/20600/coverorgin.jpg?v=cbbb276269b27f1243e5794d7cb69039&imageMogr2/format/webp)