/0/21964/coverorgin.jpg?v=dc3db5e3d6679a6ed45a0fa14f008de1&imageMogr2/format/webp)
El frío del laboratorio me calaba los huesos, la noche antes de mi gran ascenso a gerente, o eso creía.
Marco, mi prometido, me miraba sin rastro del amor de antaño, solo una frialdad glacial que me helaba la sangre.
"Luna, es solo un procedimiento rutinario para el ascenso" , me había dicho, su voz tan dulce, tan convincente.
Pero la bebida que me dio me dejó débil, inmovilizada, mi cuerpo no respondía a mis órdenes.
Sentí un dolor agudo en la nuca, justo donde se conectaba mi chip de interfaz neuronal, y vi a nuestro hijo, mi pequeño genio tecnológico de 7 estrellas, sosteniendo el extractor.
Sus manos, que yo misma había guiado para que aprendiera a caminar, ahora me causaban un tormento insoportable.
Mi chip, la prueba de mi identidad como programadora, fue arrancado con una brutalidad desalmada.
"¿Por qué?" , logré susurrar, mi voz apenas un hilo.
Marco se acercó, su sombra cubriéndome, y a su lado, mi hermana Estrella, la desarrolladora de IA de 6 estrellas, la leyenda de la industria, con una falsa expresión de preocupación en su rostro.
Marco soltó una risa seca y cruel, su voz cortante como un cuchillo.
"Realmente me arrepiento de haberte elegido como mi compañera. ¿Sin mí, cómo podrías haber dado a luz a un genio de 7 estrellas?"
Sus palabras, más hirientes que cualquier golpe físico, me perforaron el alma.
Miré a mi hijo, aquel a quien había criado con todo mi amor y dedicación, y él, sin dudarlo, aplastó mi chip en su mano.
/0/18065/coverorgin.jpg?v=4343e57aae8fc8ccdea93cc5346362e6&imageMogr2/format/webp)
/0/18260/coverorgin.jpg?v=14171208d7eab64af41f0235d555a010&imageMogr2/format/webp)
/0/17924/coverorgin.jpg?v=b19b54a1b28febbb7ba9a25173e9dbdf&imageMogr2/format/webp)
/0/22337/coverorgin.jpg?v=38c447fce3b77ffa2fde269ad0aa41eb&imageMogr2/format/webp)