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La amante de mi jefe

Capítulo 3 No eres mi tipo

Palabras:1755    |    Actualizado en: 26/10/2023

evera y tomó mi mano. Estábamos a punto de subir a su auto, pero me solté. No

debías venir caminando -comentó. Quizás debí aceptar su oferta desde el

ay vuelta atrás. Debería seguir su camino; además, se está mojando por mi culpa -respondí. Aunque él

eres? -Sí, estaba molesto. No tenía otra opción; aunque estuviéramos fuera de la compañía, seguía

erta. Luego, colocó el paraguas en la parte trasera. Me abracé a mí misma, temblando de frío; era realmente espantoso. M

frío. Solo lo observé, sin decir nada. Ni siquiera un "gracias" salió de mi boca. Él arrancó el auto, pe

irección -pregunté. No obtuve respuesta; simplem

untas. Además, su semblante denotaba molestia, y no me

; el abuelo la cuidaba en casa desde que le dieron de alta. Necesitaba enviarles dinero pronto, ya que no trabajaban y

dormida sin darme cuenta. Estaba a

mis abuelos: risas, abrazos, lindas palabras. Muchas

en el mismo sueño, pero al abrir los ojos, me encontré en los brazos

quedó en silencio otra vez, ni siquiera me miró. Pude ver su rostro más de cerca;

un apartamento lujoso. No quería imaginar cómo sería por dentro, pero def

Luego ingresó una contraseña, y entramos. El interior era tan lujoso como lo imaginaba, algo a lo que no

en shock. ¿Cómo se le ocurría hacer tal cosa tenie

por completo la camisa, dejando al descubierto su bien trabajado

cerlo delante de su asistente. Además, no comprendía por qué, en lugar de llevarme a mi apartamento, me trajo

molestias -añadí. Por suerte, solo se quedó con sus pantalones y no se desvistió por c

bajo. De todas formas, es mi culpa que salieras a esta hora. Puedes tomar una ducha, llevaré la comida al microondas. Además, no pud

é. Él estaba en la cocina colocando la comida en

tamento y cambiarte adecuadamente -respondió. Tenía una respuesta para todo. Dejó lo que estaba haciend

n la toalla y luego me puse su camisón. Me quedaba grande, era obvio, pero lo incómodo era que no te

siguiente. Después de eso, salí de la habitación. Era extraño estar en el apa

ado en el sofá. Por Dios, seguía sin c

ón para ducharse. En verdad, quería salir de ese lugar. No quería parecer torpe teniéndolo tan cerca, in

porque me quedé tarde con él en la oficina. No debía tener otros pensamientos hacia él que

enté en el sofá esperando a que saliera. Estaba inquieta. Obviamente, no pens

dormir. ¿Por qué demonios le costaba ponerse una camisa? Estaba delante de una mujer e

e quedé atónita al escuchar esas palabras. ¿Quería q

parecía sereno, como si no fuera gran cosa o estuviera acostumbrado a traer mujeres a este apartamento y dor

o eres mi tipo -sus palabras se clavaron en mi pecho. Lo dijo de una manera fría e indiferente que casi me hizo llorar. No era su tipo, y solo era su asistente. Era bueno saberlo, así dejaba de actuar como to

te, y este tipo de cosas, como venir a su apartamento y usar su ropa, no es correcto. Ante otros ojos, se vería mal y se podrían crear malos entendidos -señalé. Tenía que establecer claramente mi posición s

ama. Así que simplemente me dio la espalda y se adentró a su habitación. Si estaba molesto, no era

nera? Es mi jefe; cualquier error podría costarme el empleo. Ahora estoy preocupada. Debo controla

mi cuerpo. De todas maneras, no quería estar en este lugar. Qué hombre tan frío, malhum

Walton se fue a su habitación enojado. Lo pude sentir, aunque no me h

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La amante de mi jefe
La amante de mi jefe
“Sandra Stanley, una mujer hermosa que tiene una fantasía con un hombre poderoso, Eduardo Walton Ferrero, es su amor platónico desde hace mucho tiempo, solo lo veía por la televisión y periódicos, pero jamás se llegó a imaginar que terminaría siendo su asistente personal. Ella se convierte en su asistente, siente que es muy afortunada por eso ya que lo ama, aunque, él no lo sabe. En Eduardo se despierta un deseo hacia ella, llegan a tener mucha cercanía hasta que entran en un romance secreto, con lo que Sandra no contaba era que Eduardo tenía a su prometida y tiene pensado casarse. Sandra se sentirá engañada, sufrirá mucho por ese amor que no es correspondido, solo lo puede tener en su cama y en su corazón, pero, ¿Eduardo siente lo mismo? Sandra conoce a otro hombre, solo comienza con una amistad, Eduardo se vuelve posesivo y dominante con ella, no quiere que pose sus ojos en alguien más, sin embargo, el día de la boda de Eduardo se acerca, Sandra decide alejarse de él, estar cerca del hombre que ama le hace daño y no puede soportar que esté en brazos de otra mujer. ¿Se arrepentirá Eduardo de casarse? ¿Sandra quiere mirar a otro horizonte? ¿Nace el amor? ¡Ayúdame a descubrirlo!”